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domingo, 4 de diciembre de 2011

Lydia fue madre

Lo conocía desde el principio. En la lechería, ya estaba. Era cool, tenía esa voz de repetir, alto y de los elegidos, ése al que todas admiran. Lydia soñaba con él como algo inalcanzable. En las mejores reuniones, el pasaba de puntillas y luego abandonaba. Se movía como pez en el agua con gente disfrazada y con tontos del culo. A Lydia ni le miraba, o eso creía ella, nadie como él para disimular sus intenciones. Coincidió con él en el piso alquilado con  Hi-Lo , iba con una modelo de revista se metían en la habitación de Lydia sin  pedirle permiso, con jeringuillas en el bolsillo. Tambien en un bar underground un lunes por la noche de un crudo invierno, entonces los perros pasaban a los bares, y le habló, le habló la 1ª vez: te invito a lo que ha tomado el perro (el perro dormía profundamente). Ella aceptó cualquier cosa que le ofreciera, sólo le ofreció un vaso lleno. También otra noche en un concierto del amor de Lydia, se sentó a lo indio a su lado, te diviertes?
ella respondió- ya no. Pero mañana he de madrugar y no funciona el despertador, casi que me voy ya.
- O te vienes a mi casa y yo te despierto
Lydia le miró inquisitiva e irónica. Otro día, contestó
Si nos vemos.....
Lo vió muchas veces más, intercambiaban frases cortas y sonrisas. Tú eres tú y yo soy yo y sin embargo pertenecemos a bandos contrarios sin ser enemigos, decía él, pero ella le entendía, le entendía perfectamente, sucede pocas veces estar tan segura de alguien.
Sub super enfermó y desapareció, Lydia enfermó y desapareció y aún así en el destierro coincidieron un día y no se saludaron, Lydia pensó que los astros estaban equivocados, tan segura estaba que no creyó ya nunca más en la belleza de los planetas, putos trozos de materia sin vida y desgraciados.
Pero una noche ella bebía en una barra whiski con cola al ritmo de sesentas sound y vió como entraba solo y como se sentaba solo en la misma barra 5 sitios más allá. Igual que siempre, un poco más delgado. Sin pensarlo dos veces se le acercó y le dijo, ya no estoy en el bando contrario. El sonrió y le dijo ya no estoy en ningún bando tú eres de mi bando, no iba a salir pero aquí estás!
Y así fue como Lydia enferma mental leve, se convirtió en madre de un enamorado platónico de toda la vida y cómo acabó casi enferma mental grave, a no ser por sus oportunas coces y frase favorita: "vete a tomar por culo, pero poco por si te gusta" Era y es tan fácil decir esa frase, aunque sea para sus adentros y exhibiendo sonrisa y patas de gallo con ojos helados.
Desde el párrafo antes del anterior al anterior pasaron muchas cosas, muchas. Se hicieron novios, practicamente vivían en casa de él con sus padres, le enseñó a bucear con traje de neopreno, a jugar a la canasta a comer crustaceos crudos, a pescar ,solo dios o similar sabe porque no se contagió de una enfermedad que hoy día, aún no tiene cura y que se pega por compartir jeringuillas y fluidos, le intentaba transmitir su amor a Borges y ella, en cambio, a Dostoievski y no se convencían, tan iguales, tan en distintos bandos todavía, prefirió caer y caer y caer y volver a caer, mientras ella lloraba y recogía y curaba sus heridas. Al 45avo engaño con esa señorita, que rima con christina, cogíó las fotos de super sub y el carrito del supermercado de los crustaceos y se despidió de su madre. Te lo dejo, no puedo más, es tuyo, estoy enferma para poder ayudar, y la mujer que ultimamente siempre reía, ahora lloraba.
Si se traspasan ciertos límites nunca más por más años que pasen puede nadie volver a ser el mismo ni parecido.
Si fuera el final de una película basada en hechos reales ahora saldría un cartel que diría: Sub super todavía vive con su enfermedad y acude a centro de conductas adictivas, Lydia tuvo algún hijo de verdad sano y su corazón se secó casi por completo por aquella época

http://www.youtube.com/watch?feature=fvwp&v=uVXy9MK7_R8&NR=1

viernes, 7 de octubre de 2011

Ansiedad y vacío y derrumbe

Con ataques de ansiedad muy seguidos comenzó pronto. Al principio se asustaba mucho, no era miedo a morir. Sí tenía esa sensación, por lo que era miedo a la sensación de morirse. Morirse es dejar de ver, y respirar, así poco a poco poéticamente? No. La sensación de morir es ver como agonizas y nada ni nadie puede hacer nada, es un ataque al orgullo y dignidad, es no controlar el cuerpo ni la mente, es sufrir gritando, es sentir el dolor de la locura consciente. No era el quedarse paralizada, ni el no poder respirar, las manos agarrotadas, la luz brillante alrededor de las palabras y las imágenes, el ver desde fuera algo que fue hace un momento tu mundo. Eso no era morir, era un ataque de ansiedad. O de angustia.
Nunca quiso entrar en detalles truculentos del mundo en el que se metió, y en el que sólo quería permanecer de vez en cuando, pero el precio era acarrear con consecuencias de los demás. Me dijo que al principio todo era perfumado , decadente pero bello y terciopelo, cuando no carmín y estrellas de brillantes. A mitad se perdían las estrellas al correr, el terciopelo se manchaba y con los rizos deshechos y el negro rimmel bajo los ojos, las cosas modificaban en mediocridad. Al final, nadie se acordaba de leer ni de comer ni de guardar secretos y semillas. Ella no quería llegar a eso. Discernía muy bien entre las etapas, pero… tenía ataques de ansiedad. Su mundo entero era lo siguiente: su hermano le robaba, su amigo le pegaba, su amiga se moría, demasiado descontrol para todo su control y me ahorró los detalles.
Empezó a desvariar y a odiar, odió a muerte a su mundo y lo quería reventar. Empezó a estudiar en serio, su mundo emocional estaba destrozado, su cabeza no es que estuviera mejor pero se dijo que tenía que llevarla por otros sitios. Una carrera, unos pocos amigos, muy pocos y un psicólogo, aparte de la medicación para sus ataques y su trabajo, todo a la vez, le llevaban de la mano, en ocasiones de los hombros. Había que atravesar ese desierto , no entendía si lo podría hacer, pero iba a empujones.
Y cuando, poco a poco empezó a vislumbrar, algo confusa, la realidad, estaba aburrida, vacía, mortalmente vacía, la peor sensación que ha tenido. Ese vacío. Cabeza de corcho. Juró que si se reponía, nunca tendría vacío, ese vacío, que devora peor que las ratas.
En eso Lydia era muy seria, muy estricta.


lunes, 22 de agosto de 2011

Transición

Lo peor es que Lydia acabó engañando a todos, a ella incluso. Sólo se encontraba bien acurrucada en su habitación a oscuras y ese punto de luz azul siempre encendido.
Nos vamos a ver tocar a....
En serio? he quedado con Majo, a ver si otro día estoy más al loro
Majo: tenemos entradas para ir a este sitio...
No sé si iré a un concierto con éstos
Lydia apártate de ahí una temporada
No te preocupes es que este grupo me encanta....
Se volvía a enroscar con su punto azul, planteándose para qué quiero morir si ya estoy muerta? Me remuero? pensaba , pero no tenía ni fuerzas
Tono: Tienes algo que quemar?
Y tú?
Te espero en casa
Con un fondo de música de blues y de jazz llegaban hasta el día siguiente, Lydia, en cuanto entraba el sol por la ventana de la habitación se ponía los zapatos y se iba
Qué hacían? nada. De qué hablaban? de nada. Para qué pasaban los minutos y las horas? Sólo un breve espacio de tiempo en el que era mejor ser nada que ser algo. Y así pasaban las semanas, los meses...
Tono: Ya te has ido sin avisar, otra vez
si, bueno ya no podía dormir
cómo llevas los escalofríos?
así, así, bueno mal
Te espero en casa
Majo: No, te arreglas y te vienes!!!!
No soporto a la gente, estoy agarofóbica
A las 9.30 pasamos
Lydia pensó que la noche no estuvo mal, salvo por el pequeño detalle de que le metió mano desde la parte trasera del coche el novio de ella . Le produjo un pequeño conflicto: se lo digo? y la jodemos? Porque era su mejor amiga y porque no era la 1ª noticia para Lydia de las infidelidades del susodicho amigo, sí, amigo, tambien de ella. No se lo digo? Y la vida sigue igual hasta que alguien se pegue el porrazo? concretamente su mejor amiga? No dijo nada, bueno a él cuando bajaron del coche sí le dijo al oído :como me vuelvas a tocar te parto la cara, no sé si lo entiendes... Pero la noche no estuvo mal......y salvo también, porque se dió cuenta que sus emociones eran mínimas, una pizca de alegría la música sesentera del coche.
Estaba saturada, repleta, hastíada
Quizá con el paso de los días, de los meses, quizá resucitaría y podría oler y respirar, de momento tenía muerte, para qué mas? y cómo había llegado hasta ahí? Le herían las palabras, el cariño, le hería hasta llorar, sonreía ficticiamente y sin ganas, no sentía dolor solo malestar
A veces se imponía ejercicios, traducir libros de texto, por hacer algo
Duró mucho tiempo, aunque al final salió, con heridas de guerra en zonas que podía esconder. Heridas hipercicatrizadas que ya no dejaban pasar ni el amor ni el odio ni el rencor. No podía sentir y nadie la podía entender, pero estaba acostumbrada a disimular, eso lo hacía muy bien.

http://www.youtube.com/watch?v=aziH0EMWOE8&feature=related

viernes, 29 de julio de 2011

Crack

Crack no se había pronunciado sobre el tema de su amigo y su     nuevo amigo?
Preguntó a Lydia si podía ir con ella a Londres , hace tiempo que deseaba ir. Ella pensó: y a mi qué? tú pagarás el malhumor. Cuando accedió el le regaló una rosa blanca que dejó olvidada por ahí.
Conforme el valium y el vino hacían su efecto y el avión mantenía su regular vuelo, ellos hablaban por 1ª vez.
Lydia le dijo que se sentía mal pero que al final todo le daría igual, mantenía su amarga sonrisa y él le hablaba de música, de su programa de radio, de sus estudios de derecho, de su amigo matemático y la novia de éste, que estudiaba filosofía, con los que formaba su grupo de música, que eran boy scouts. Cómo? Lydia empezaba a estar encantada y él restaba importancia a todo, y emitía su clásica sonrisa mal puesta.
Eres muy raro
Sí pertenezco como a una secta. Tú tampoco eres normal
Aparte de gilipollas.....
Pero en realidad toda esa charla y el ir alejándose de sus lugares comunes, eran como un bálsamo .
Tienes chica Crack?
No, que soy muy raro
Al llegar al hotel descubrieron que la cama de la habitación era de matrimonio, pero ella no le pasaba por la cabeza en esos momentos ningún festival erótico ni mucho menos romántico, el horno no horneaba bollos.
Los días en Londres fueron agradables. Lydia ofició de cicerone, ya que iba todos los años por allí. Hicieron compras falda de látex, un disco no oficial de la velvet, Crack una cazadora, infinidad de camisetas. Bebieron cerveza caliente, comieron fish and chips y hablaron mucho, mucho. Era un amigo raro, muy raro, pero amigo. La última noche ella no pasó al cuarto de baño a ponerse la camiseta de dormir aunque sí se dió la vuelta. Un dedo que dibujaba el contorno de su cara, la despertó a media noche. No. no y no!!!!. Qué ocurre? Nada y se dió la vuelta.
Al llegar a la ciudad de origen y abrir el libro inacabado de Auster se encontró con una tarjeta del hotel y una frase escrita en negro, terminada en puntos suspensivos, y su letra que tantas veces vería.... decía algo que ella no consigue recordar pero más o menos: eres como un o una no se qué entre tanta mediocridad.... No, no!
Salió una tarde de su casa y allí estaba él con un libro en la mano
Hola, qué haces?
Quería agradecerte el viaje, y le entregó un libro de italo calvino con ,cómo no?, una dedicatoria que si recuerda pero no viene al caso. Era bonita y muy bien escrita.
Poco a poco ella volvía con los amigos, pero no estaba bien. Notaba los ojos de su amor clavados, los de Billy cargados de orgullo, los de muchos con una especie de alegre brillo irónico. Cuando nadie miraba desaparecía, hizo de eso su rutina.
Me dí cuenta que me había enamorado cuando no estabas y te eché de menos, le soltó a bocajarro una noche en la que ella estaba de vuelta de todo. 1º separé a Billy de mi amor, ahora qué hago separo a Billy y a Crack? No!
No pretendo que me entiendas, solo llévame a bailar, pero él no la llevó a bailar. Le proporcionó una noche de sexo como jamás Lydia había experimentado. Quedó literalmente enganchada. En esa vorágine en la que estaba metida solo iba hacia abajo a la velocidad del rayo. Era un tío raro pero a Lydia le daba igual, nada que ver con el amor, mucho más poderoso, decía a sus amigas que la miraban con desconfianza.
Crack no era un chico dulce, pero sí muy posesivo y celoso y manipulador y sufría con la libertad de movimientos de ella.
Has estado con él
Con mi amor? es mi amigo
Lárgate con él y le cerraba la puerta en las narices
Llamadas incesantes de teléfono en las que no hablaba
Acababa pidiéndole perdón y ella perdonándolo porque echaba de menos lo que él le daba. Volvía y se encontraba con una foto de ella con su amor, puesto en un marco en medio de la habitación
qué coño?!!!!
Otro día le regalaba mil cosas hechas por él, con su tiempo, con su amor, su corazón y ella lo agradecía y lo valoraba, en serio, pero no podía corresponderle igual. Ella no lo quería, le tenía miedo pero no podía dejarlo. En su cumpleaños le regaló las mejores botas de montaña que encontró y las tiró al suelo. Otro día la dejaba colgada en una mesa de cualquier terraza con la vergüenza de ella, que detestaba cualquier escena.
Intentó dejarle, se dijo, puedo enrrollarme con mil y uno , alguno me gustará. Jugó con fuego y una noche salió del brazo de su amor y allí estaba él, que para entonces no se hablaba ya con él. Cruzó la calle sola, le hizo unas señales con la mano por delante de su cara, le dijo eh! chico catatónico! Ya no cogía las llamadas pero él la seguía con el coche cada noche. Notaba como le faltaba el aire pero tenía miedo, era una extraña y desagradable mezcla de sensaciones. Hasta que se fue fuera y cada día recibía una carta con esa letra tantas veces leída. Lydia sufría por la falta de su ración. Nunca, nunca, estuvo tan enganchada a algo como se enganchó con Crack.

Hola. Me llamo Lydia. Clasifico la vida en tiempo y espacio. Está la vida real y el mundo de sueños que es lo que me gusta compartir con casi todo el mundo. En los sueños todo es bueno, si algo oscurece, chasqueo los dedos y despierto. Sólo comparto lo bello con todos. En la vida real hay momentos buenos, malos, sin huella y caóticos. Los buenos y los malos son muy cortos. Los sin huella duran más tiempo, es el precio que se paga por entrar en este parque. Los caóticos son los peores, y los que más duran, aunque se den pocas veces, menos mal. Ufff! Cuando llega el caos, no puedo soñar, intento perderme, esconderme, deberían atarme a una silla encerrada en cualquier sitio, lucho y corro, hago casi cualquier cosa por encontrar el camino. No soporto estar perdida. Quiero ser consciente en cada momento en que sitio estoy, cuánto tiempo va a durar y si pudiera elegir moriría y resucitaría cuando cesara. No tengo miedo de morir pero mi curiosidad gana a todo. Hay cosas que sé que no quiero y defenderé hasta el límite que no me ocurran. No soporto la violencia física ni psíquica, ni para mi, ni para nadie, pero menos para mi, sinceramente. He llegado a la conclusión de que todos tienen un buen abogado defensor y que los abogados no buscan ayudar. Rechazo a los abogados defensores por insinceros y tramposos y es por eso que de cara a todos he fracasado, pero no me siento así. Me siento alguien diferente y me gusta hasta el rechazo que produce. Me gustaría ser más humilde pero es que es muy dficil toparme con alguien que me haga sentir vulnerable hasta olvidarme de mi, como lo cercano y el calor, cuando quise ser humilde me lo prohibieron fuerzas superiores.
Dentro del tiempo tambien hay dos periodos. El ascendente y el descendente. En el ascendente, descendí muchas veces pero también alcancé las nubes. En el descendente camino , de momento, por encima del suelo sin mancharme los zapatos pero no llego a ver con claridad lo que hay arriba y abajo.
Soy feliz, razonablemente feliz, gracias.

sábado, 9 de julio de 2011

Billy o vivir sin pensar

Llegó en el momento más alto que Lydia había conocido nunca. Era feliz con su vida, con su amor, no había noche sin estrellas y los corazones ardían. No necesitaba enfermar y apenas tenía tiempo de enfermar.
Cuando por el local de ensayo aparecieron Billy y Crack, Lydia emitió una sonrisa abierta, descomunal, como si le contagiaran toda esa energía que derramaban. Uno más extrovertido, el otro más introvertido. Tenían unos 18 años, 8 menos que ella, y la alegría y vitalidad propia de esa edad. Hacían un programa de música en una emisora ácrata de radio y Billy empezaría después del verano a estudiar periodismo.
Se hicieron íntimos del círculo y siempre iban juntos a todas partes, se erigieron y contrataron como road managers del grupo.
Billy era aficionado a la música sobre todo, pero también al cine , incluyendo cine gore, y a la literatura.
Pese a que Lydia tenía a su amor, siempre estaba hablando y jugando con Billy de todo y a todo, él le daba vuelta a las cosas, le gustaba el debate, curioso y de naturaleza inquieta. Ella pensaba que llegaría lejos y podría decirse que así ha sido.
Un día como muchos otros en el que todos marchaban en coches a algún concierto, se encontró a solas con él en un coche esperando que los demás entraran y se dejaran de coñas, fue cuando Billy le besó en el cuello.
Mira, tengo un anillo, me lo regaló tu amigo, le dijo ella
No te gusta?
Estoy confundida y sorprendida, sobre todo
Él no se enteraría
No sé me encuentro muy rara.....
No puedo reprimirlo, no quiero tampoco, me vas a dejar así? le dijo tocándole el culo.
Así fue como Lydia empezó a quedar entre semana después de las 12 con él, cuando su amor se marchaba a casa. Algún fin de semana ponía excusas y se marchaba a un maratón de cine de terror con Billy y allí daban rienda suelta a sus instintos.
Llegó un momento en el que todo se le fue de las manos, su amor le decía, ayer hicimos esto o lo otro, risas, que  pena que no pudieras venir, te encuentras mejor? Billy no vino se fue a un maratón de terror sangrante, y eso se iba convirtiendo en la tónica. Deberían ser más discretos o la gente sospecharía....
Tenemos que ir con todos sospecharán
soy alguien ocupado, no tengo porque ir siempre con ellos
bueno pues yo si iré
Delante de todo el mundo Billy la cogía de la cintura, le decía cosas al oído, cuando se tomaba una copa de más no sabía disimular nada bien...
Cuando la cosa tomó cariz de escándalo, Lydia los dejó a los dos. Dijo que necesitaba respirar, que necesitaba encerrarse y no ver a nadie, que ya volvería cuando se encontrara mejor....
Ese día era de noche y llovía , sonaba Sam Cooke en el coche, su amor palideció, bajó los ojos y Lydia jamás se odió tanto como en ese momento. Habían sido los 3 mejores años de su vida y no sólo echó a perder los suyos. A Billy le había dicho adios con la mano por la tarde sin darle explicaciones, realmente le importaba un pito, no, realmente lo odiaba.
Sacó 2 conclusiones
Quien con niños se acuesta meado se levanta y
nunca más sería frívola con los sentimientos de los demás ni con los suyos. Siempre pensaría en las cosas, antes de hacerlas, se acabó el tiempo de dejarse llevar y la ingenuidad, de lo fácil y placentero. Había sido una canallada, un error fatal y Lydia entraba de golpe como empujada en crisis.
Cuando todo salió a la luz, no quedó bien parada. Su amor era el único que la entendía, que la defendía, que le ofrecía sus manos, pero ella no podía perdonarse. Seguían quedando como amigos unicamente, pero él muy sutilmente y de vez en cuando le tanteaba. Todo era inútil, de ahí solo podría salir amor enfermo, lo veía con una claridad transparente. Él atesoraba momentos, ella se detestaba cada vez más, hasta que decidió marcharse a Londres. Billy le dijo, me traerás una cazadora de cuero? Por supuesto.... que no! Y Billy entonces le pidió perdón al que seguía siendo el amor de Lydia, y de paso le consolaba diciendo que mujeres como ella había que dejarlas ir, que eran pérfidas, les había hecho daño a los dos, había casi quebrado su amistad. Un buen periodista? podría ser... Pero a hijo de puta, no le ganaba nadie.

http://www.youtube.com/watch?v=y62-bVPTYhg

miércoles, 22 de junio de 2011

Dani

La primera vez que lo vió aporreaba su guitarra como si estuviera boxeando. Era ajeno a todo el público que bailaba y saltaba, un paso atrás cada término de rifff. El pelo le tapaba la cara. Lydia desde su esquina pensó, está en el grupo pero no está en el grupo.
Hacía un par de meses que no veía a sus amigos tocar y había nueva incorporación. Como cada vez, fue una fiesta. Daba igual que no los viera en meses o la noche anterior, tantas cosas vividas juntos, tanta complicidad daban para ponerse al día con unas risas en el momento justo.
Dani , sin embargo, era otra cosa, era esencialmente serio. Cuando Lydia se cansaba de reír iba donde Tono y hablaban de blues.
Cuatro coincidencias fueron suficientes para que Dani citara a Lydia en un bar, cerca del cine. Ella llegó primero y pidió una copa de vino blanco, él la sorprendió por detrás y se sentó en el taburete frente a ella. Dani tenía una mirada, como decirlo, muerta, grave y penetrante a la vez. A lydia le intimidaba y miró hacia la tv, había una corrida de toros, empezó a centrarse en el toreo, y a hablar atropelladamente sobre el pase, la distancia , la figura que hacía el torero al girar con el capote, le ponía muy nerviosa. Al fin se metieron a ver una película de arte y ensayo. La peli supuso el derrumbe de toda tensión. Entonces a la salida y con el whiski empezaron a hablar y no pararon. De muchas cosas, de cine, de literatura, del significado y naturaleza de la intuición, de música, de  trucos de magia. Lydia estaba impactada y perdida. El reía poco y o hablaba sin parar o enmudecía. A veces tenía chispas en los ojos, a veces seguían siendo ojos muertos y penetrantes.
En realidad cuando la acompañó a casa Lydia no sabía si volvería a verle. Ella no estaba segura de llamarle. Estaba perdida.
Llamó él, tardó 4 días: te invito a cenar a casa, cocino yo, no traigas nada, ven tú solo.
Lydia le puso un lazo a una botella de vino y cuando entró vió carteles de ferias de corridas. Ni lo mentó, ni le gustaban los toros ni entendía. La noche fue perfecta salvo en el momento de la separación . Era muy raro, ella era Janis Joplin y él un punk-rock, por su rabia.
4 citas y no querían separarse. Un día el descubrió una papelina en el bolso de Lydia y le dijo "eso es una mierda" mientras apuraba su botella de tequila. Creo que la gracia estaba en que no se parecían y sin embargo se admiraban, y se atraían y se complementaban. Se separaban de los demás, viajaban en coche los fines de semana, cuando no tocaba. Podían pasarse horas apoyados en la barandilla del balcón mirando el horizonte o mirándose con extrañeza, siempre hubo extrañeza. Dani le enseñó a Lydia lo que era el cine, la poesía y la rabia. Lydia le hacía sentirse vivo y le transmitía la sensibilidad y emoción que no tenía pero que iba adquiriendo en forma de sonrisa cada vez más frecuente.
Hubo un día crítico de accidente casi mortal, después de un año y medio juntos, y tres grupos diferentes. El día que el habló de matrimonio. El concepto matrimonio de los dos era completamente diferente. Lydia lo sabía y por eso nunca lo nombró, y esperaba y deseaba que él lo intuyera (intuir , uno de los primeros conceptos de los que hablaron) pero habló de matrimonio.
Es momento de vaciarse y volver a empezar pensó ella. Le escribió una carta que él nunca abrió, no le devolvió su diario, no le contestó las llamadas, no le abrió las puertas ,dejó que siguiera tocando la guitarra como si boxeara.

jueves, 9 de junio de 2011

Las 3 (aventuras)

Lydia tenía dos amigas, muy distintas a ella y entre si, pero formaban un buen equipo.
Helena, extrovertida, dicharachera y muy aventurera, hija de guardia civil, ya se sabe, rebotada un poco más de lo normal. Le gustaba lo sencillo y el hasch, era confiada, hyppilondia y detestaba la sofisticación en cualquiera de sus formas.
Monix, introvertida y tímida, con frecuentes paranoias siempre andaba mirándose los pies. Era dulce dulcísima y divertida como Lydia no había conocido a nadie aún. Hija de un alto cargo de gobierno civil, habían dos cosas que le encantaban, la cerveza y estar en la calle con gente de la calle. Imprevisible en sus actos, con un excesivo caos dentro de si. Parecía que no le importaba nada de lo externo pero te recriminaba cuando te veía físicamente descuidada, ni que decir tiene que con Helena no tenía nada que hacer, pero no se cansaba... "tienes que llevar un buen bolso, unos buenos zapatos, ropa de calidad...." pero en ocasiones terminaba durmiendo en un parque.
Se conocieron en el pueblo donde las 3 veraneaban y a Lydia le divertían mucho las dos.
Tenían aproximadamente los 17 cuando decidieron, a instancias de Lydia, hacer un viajecito a Barcelona. Rebosantes de pasión aventurera, Lydia cogió un frasco de bustaid, un cepillo de dientes y un par de mudas de ropa y elevándose se fueron en tren camino de la plaza Real, donde entonces vivía Nico, una musa de ella.
En el tren coincidieron con una pandilla de chicos que hacían una especie de viaje fin de curso, y el largo viaje se hizo corto, pero Helena insistía en que Lydia compartiera sus pastillas y el tarro se acabó con los tragos de no se qué mejunje que esos chicos llevaban, Ay Helena que compartidora era! y digo era porque hablo en pasado y porque ya murió hace unos años de la peor de las maneras.
Cuando llegaron a la Plaza Real con sus bolsos se dirigieron a una pensión en un callejón con ropa tendida, su 1ª pensión, el hombre sin siquiera mirarlas les dio una habitacion triple y cuando salieron al sol vieron bastantes policías nacionales. Lydia se acercó a uno de ellos y le dijo, señor agente, venimos de fuera y hemos cogido habitación en esa pensión, es buen sitio? "Yo no se lo recomiendo" "tantos sitios que hay" , pero por qué, señor agente? "porque hay mejores sitios". En fin probaremos, decían, y si no nos gusta mañana cogeremos otro sitio. Y se fueron de turistas a callejear. Lydia daba vueltas y vueltas a esa plaza Real, intentando adivinar en que portal viviría Nico, y algunos chicos susurraban cosas casi en el oído, costo, no se qué, no se cuantos.... Era la gran ciudad.
Mirando el movimiento de las Ramblas de repente Helena no estaba. Ah! ahí está! Tías ya tenemos costo! Yo no quiero costo dijo Lydia. A ver? dijo Monix. No, ahora me lo traen. Pero, le has dado el dinero? si, pero me ha dejado su dni a cambio. Monix y Lydia empezaron a reirse. Creo que te quedaste sin tu dinero y sin su costo dijo Lydia, Monix todavía riendo decía, nooooooooo, vendrá tambien con unas flores, jajajja. Les costó una hora convencerla de que hicieran marcha pues allí no podían quedarse eternamente....
Lydia a la noche quería un poco de acción, vamonos a un concierto, algo. Helena dijo vamos a preguntar donde hay algún sitio donde ir, se encaminó hacia donde estaban unos chavales fumando unos petas (como no),
pero estos chicos no tendrán más de 12 años dijo Lydia
y qué? contestaba Helena mientras ya casi estaba sentada en su banco
En fin....
Si tías podríamos ir a la zeleste, yo conozco a uno allí
pero podeís entrar vosotros? decía Lydia
Helena encantada, Monix fumaba sin mirar a nadie, y sin hablar, no reía, se había perdido un rato
Que si podemos entrar? y podemos chulear tambien a unos tíos, mirad los engatusaís, los meteís en un portal y allí estamos nosotros que los desplumamos
Pequeños repelentes, pensó Lydia, "si no teneís ni media hostia" dijo
pero uno de ellos sacó una navaja a la vez que su sonrisa " con esta hacemos lo que queremos"
Otro día dijo Lydia levantándose
Monix dijo vamos al puerto
Helena al puerto? oye teneís costo para pasar?
"Oye que no vaís a invitar ahora?"
Se trata de que no tenemos para invitar, dijo Helena, como si quisieran comprender algo
Lydia dijo, yo me largo, Monix la siguió y Helena se quedó dando excusas o yo que sé
Ni que decir tiene que no llegaron a ningún concierto y se fueron a la pensión y es ahí donde estaba la juerga, si señor, hay había una gorda!!, todo el callejón con los balcones abiertos e iluminados las putas, unas arriba, otras abajo, los chulos, los clientes y la pensión al centro de la calle.
Monix decía, yo no duermo ahí, seguro que hay chinches, Helena, hosti tu que ambiente! y Lydia estaba acojonada, pero a la mañana siguiente estaban vivas y un poco aprensivas. Cambiaron de pensión. Por la mañana era como si allí no hubiera pasado nada, era un callejón oscuro y silencioso por el que se colaban tenues rayos de sol desde la plaza real.
Cogieron otra pensión muy cerca del barrio chino pero la habitación pese a ser grande y desangelada y tener un papel horrible no daba tanto picor.
Callejearon, iban de bar en bar, hablando con unos y otros, no conocieron a mujer alguna en el viaje y terminaron la noche en el puerto en un garito que a Lydia no le gustaba nada, nada.
Me voy a dormir dijo Lydia
Helena, yo tambien mañana sale el tren temprano
Monix, yo me quedo y siguió riendo con un hombre bastante mayor que ella.
Eran las 7 de la mañana en ese cuarto de baño de bañera antigua y descascarillada, Lydia tomaba un baño y se angustiaba pensando que Monix no había vuelto, el tren saldría en dos horas y Monix no aparecía, se le heló el cuerpo y así se quedó durante todo el viaje de vuelta, junto con la inusual cara seria de Helena.
Qué diremos cuando nos pregunten sus padres?
No lo sé
Monix volvió una semana más tarde a la ciudad original sin dar explicaciones.
Su padre le buscó otro trabajo mejor que el anterior y cuando Lydia, un día a solas le preguntó, pero Monix qué pasó? Te hizo alguien algo? que pasó? Monix solo dijo "Me rayé".

jueves, 2 de junio de 2011

Hi-Lo 2ª parte

Lydia siempre ha tenido presente el refinamiento y sensibilidad con que Hi le descubrió sendas que jamás soñó que podría tomar. Pero no hacía falta decirlo, el gusto y la atracción era mutuo, con lo que no habían debes y haber en la cuenta.
Al principio Lydia lo acompañaba a sus tareas ilegales todas, por las mañanas enrrollar cable en las monedas más chicas para que fueran más grandes y sacar premios de tragaperras. Por las tardes ella se tomaba un vino,mientras él hacía sus negocios con sustancias. Le bastaba con mirarlo. Le preguntaba cosas, Lydia siempre fue curiosa. Pero él nunca le preguntó nada. A Hi le bastaba con que ella estuviera ahí cada día y cada noche y nunca tuvo un mal gesto ni una mala palabra, pese a que ella seguía sin quitarse los pendientes, tampoco tuvieron una canción, ni una película, ni siquiera un libro. Se alquilaron un pisucho junto con un par de amigos y pese a verse a diario, la comunicación seguía sin aparecer. A él no le debía hacer falta, ella empezaba a echarla de menos, puesto que leía mucho a lovecraft. Y fue así como Lydia encontró la rutina y no le cayó simpática.
Un día Lydia sin dar explicaciones, puesto que nadie las pedía, se fue con unos chicos de ojos pintados que cantaban Radio futura y tenían cosas que hacían la pupila chiquitita, y sin embargo eran adorables.
Se dió cuenta que llevaba sin ver a Hi al tercer día de no verlo, cuando lo vió apostado en una esquina, triste como un perro herido, con ojos llorosos pero firmes a no derramar una gota, entonces le echó de menos, hubiera dado cualquier cosa por llevárselo de allí y abrazarlo y contarle todo lo que nunca le había contado. Lydia se acercó tímidamente mientras se soltaba del chico de los ojos pintados y le dijo te echo de menos. El contestó y qué quieres hacer el amor? Se trataba de eso? Era eso lo que habían estado haciendo? Creo que si. Ella contestó No. No quiero hacer el amor. Entonces? Nada, no quiero nada.
Sin apenas comunicación, Lydia comprendió que se necesitaba algo más que "hacer el amor" para que un chico con ojos verdes que se parecía a Lou Reed fuera parte de su mundo. Aquello fue un descubrimiento casi tan triste como saber que nada somos y que todos morimos, aquello fue descubrir que muy pocas cosas son posibles. En fin, esa noche volvió a su antigua casa sola sin chico de ojos pintados y echando de menos, ya para siempre a Hi-Lo. Y con la imagen clavada en su cerebro para el resto de sus días de ese chico apoyado en su esquina que olía tan bien, solo, vendiendo no se qué, casi llorando y diciendo pero qué coño quieres? Y es que Lydia no se preguntaba nunca qué coño quería, actuaba por impulsos.


viernes, 13 de mayo de 2011

Hi-lo

Las cosas eran divertidas pero todo iba a peor imperceptiblemente.
Lydia había pasado años curioseando por vidas ajenas, rara vez se posicionaba , era verdadera hambre de saber. Se preguntaba, será esto vivir? Cuando veía alguien que pudiera aportarle algo, allá que iba con su facilidad de trato a que le contara y te vienes a...? claro!!! Un día aparecían en una fiesta de lujo, otro sentados en la acera. Pero no estaba segura si eso era vivir, notaba como que le faltaba algo, junto con el aire. Todo cansa, pensaba, menos lo que no sabes. Había un callejón oscuro en el centro de la ciudad y una lechería antigua. Por ahí se reunían unos chicos y muy pocas chicas. De vez en cuando se acercaba Lydia con su amiga monix con la que siempre se reía, cuánto se reía! Habían punkis, skins, mods, con sus cervecitas, sus pastillitas y hablaban de música y de peleas, hablaban todos menos Lydia que escuchaba, aunque de vez en cuando tenía que contestar, no le importaba en absoluto hacerlo, se encontraba a gusto, era un mundo nuevo para ella que ya tenía 21 años. Los mods eran los más graciosos, de lejos. Los punks eran los quejicas y los skins los locos amargados, aunque ella no se lo decía, se hubiera atrevido pero qué más daba? Todos muy modernos, en su estilo, excepto unos pocos que parecían salidos de una revista underground. Uno con pantalones de franela y el pelo un poco largo (Ben), al que le gustaba el jazz y se parecía a Bob Dylan. Otro loco con los ojos pintados y saltando y chillando, anfetas yo? yo soy una pura anfeta tío. Otro que se reía con una risilla cínica, jijijiji, se quedó colgado de un tripi y no sabía disimularlo. y el que le gustaba a Monix un pijo que no paraba de hacerse porros. Lydia seguía llevando tacones y trajes de otros países, a veces faldas de latex, a veces vestidos negros de los años 50. Y coooooooooooomo pasaban las horas sin darse uno ni cuenta. Los fines de semana eran especiales, unos se iban a pegarse con no sé quien, y a Lydia siempre le apetecía ir a casa de Ben y su banda. Le hacía gracia Ben, siempre mirando como si perdonara la vida a todos y cuando alguien iba a quejársele de algo él contestaba invariablemente "la vida es dura" con la sonrisa torcida y cambiaba el disco de jazz, poco más se sabía de Ben. Nadie le vió nunca con una chica o chico, ni tomando nada, era como si su sola existencia bastara. Lydia se moría, no por él, por saber quién era él. Una tarde de verano de sus todavía 21 y casi 22 años, Ben le dijo: te voy a presentar a un tipo, es amigo mío, bueno todo lo amigo mío que se puede ser.  Lydia te presento a Hi-lo, Hi-lo te presento a Lydia. No sé que tipo de cortocircuito hubo ahí, pero desapareció todo lo demás. Hi sólo dijo Uffffffff! y Lydia no pudo hablar. Hi era como Lou Reed pero con los ojos verdes y zapatillas de deportes. Pasaron días de buscarse con las miradas pero sin hablar, él no siempre estaba y a Lydia le sobraba todo lo demás. Una noche, la noche, Hi le cogió de la mano y la llevó a la habitación del colchón en el suelo, pero Lydia temblaba. Qué te pasa preciosa? Tengo miedo. Por qué? No voy a hacer nada que tu no quieras. Es que nunca he estado con nadie (en cierto modo así era). Nunca? cuántos años tienes? Oh! déjalo! No, no, no, no. Quieres quitarte la ropa, o quieres que lo haga yo? pararé cuando me digas. Se quedó sin ropa y temblando y el dijo: no está todo. Si no llevo nada. quitate tu anillo y tus pendientes. No, eso no lo haré. Eres muy rara. Soy muy rara. Pero Lydia esa noche supo que era vivir a una edad tardía para la media de la época,  aunque con pendientes y anillo. Y hi dijo Ufffffffffff

miércoles, 4 de mayo de 2011

Todavía te sigue debiendo

Sabía que estaba culminando su mayor idiotez.
Lydia dejó que su vida real, la mejor de todas, se le escapara por la ventana cuando la abrió para echarse a volar.
Quiso ser pérfida por una vez y luego se arrepintió, pero no encontró el camino a casa. Durmió en la estación.
Te estuve buscando lloró su gran amor, su único amor.
Lydia avergonzada, despeinada y desalmada no supo quererlo entonces, sólo oía la voz de la culpa retumbando a su alrededor.
Su salvador, su amigo, su alegría, su pasión, ya era una nube enmarañada que guardó en el bolsillo, de cuando se fue al cielo.
No le quería, pero fue transitorio, locura quizá, porque siempre lo quiso.
Lydia con 30 años solo fue feliz con el chico que tenía un ritmo especial.
Su corazón con forma de herradura y rojo sangre atraía más que nunca a los jugadores de póker, que le acariciaban cuando dormía o le regalaban desconocidos placeres, pero, en realidad, ella sólo quiso a ese chico de movimiento peculiar.Ése que todavía ve cada vez que le llama o la llama. Aún se miraron de reojo en sus bodas respectivas, y continuaron cuando jugaban juntas sus hijas, cuando ella tuvo que cuidarle cuando estuvo enfermo....
Todavía sigue debiéndole una canción de amor
Aunque quizá no lo haga nunca jamás

jueves, 28 de abril de 2011

El verano que desembocó en otoño

Lydia había aprobado todo ese curso. El verano se presentaba lánguido y todo por delante. Con su vespino iba a cualquier parte. Había una tasquita en el lugar de veraneo, donde la música sonaba más especial que en otros sitios. Se había hecho una nueva pandilla compuesta por un montón de gente variopinta. Con unos pasaba las tardes fumando canutos, con unas chicas iba a sus casas a ver sus cuadros, a cambiarse trajes, había uno de flecos por el que se pegaban todas. Lydia tenía reparos cuando Chús estampaba sobre la pared los restos de la jeringuilla. Es que no sabía quien iba a limpiar eso. Y le preocupaba Chús, en pleno agosto con jersey y moqueando, pero se le olvidaba cuando le hacía reír, porque era deliciosa, hasta cuando fruncía el ceño. Y el indio, que la miraba con extrañeza. Y esos chicos un poco macarras que siempre desfilaban 20 veces por delante. Había uno que le guiñaba el ojo. Lydia le sostenía la mirada sin devolverle el guiño ni sonreírle. Tenía tantos amigos que no necesitaba a uno-a solo. Cada uno tenía su papel, en la comedia del verano.
Ese verano aprendió Lydia a dismular los ciegos en casa y a sonsacar intimidades de todos.
Llegó el otoño y la tasca seguía abriendo y Lydia seguía yendo los fines de semana.
Cuando la tasca cerraba iban a una discoteca de pueblo a seguir la diversión.
Una noche Lydia le pidió el mechero al macarra que le guiñaba el ojo. Vas a incendiar el mundo? le preguntó
Quién sabe? por contestar algo
A la hora de la vuelta le dijo que si no le importaba acercarlo al pueblo de la tasca.
Claro, voy para allá
A mitad de camino, en la moto, empezó desde atrás a hacer movimientos extraños que desequilibraban la moto.
Qué coño haces?
La respuesta fue muy simple
La tiró a la cuneta, le rompió la ropa y se desahogó
Gracias a Dios la moto volvió a arrancar, aunque estaba herida
Lydia se fue con la ropa rasgada y sangre a su casa. No supo ni como llegó. Por no despertar a nadie metió la ropa rota en una bolsa, se limpió y se metió en la cama. No sabe si durmió, sí estuvo un buen rato maldiciendo en silencio, pensó que álgo tenía que cambiar, no podía ser siempre así .
Una cosa que si cambió es su total y absoluta desconfianza hacia todos los hombres. Pensó en meterse monja o desaparecer. No sabía que era todo aquello pero no tenía ninguna gracia.
Primero el uno, despues el dos.
Cómo no dejar que nadie la tocara sin aridez?
Ese era su gran problema.
Soy simpática, pero no me toques.
Lydia lo veía todo muy complicado