lunes, 26 de septiembre de 2011

Pasa el tiempo y no todo cambia

En casa teníamos algunas cosas prohibidas. El emperador, los donuts, la idiotez, la coca-cola, fumar, hacer lo que todos y las chuches. Lo del emperador me parecía bien, por el metal, decía mi padre, lo de la coca cola y los donuts ni me lo planteaba porque no me gustaban, en la idiotez, estaba de acuerdo con él, las cosas había que explicar por qué se hacían, fumar era comprensible porque mi padre tenía una enfermedad pulmonar, siempre ahogándose tan joven, siempre con oxígeno detrás, fumando desde niño. Lo que no llevaba bien era lo de las chuches. Existe una foto mía en la que tendría no sé si el año y medio empinándome un tercio de el aguila y con una caja de galletas desparramada al lado, mis ojos vidriosos y mi pasión demostraba que me encantaba la cerveza y las galletas. Con 7 años me recuerdo en las comidas del finde pidiendo por favor si podía beber un vasito de cerveza y sabes? no había problema, de vez en cuando bebía cerveza. Pero no podía comer gominolas. Cuando ya pude ir sola al colegio, pasaba por un kiosco y me paraba en la puerta mirando, alzándome de puntillas, los ositos rojos y verdes que eran mis preferidos. La señora del kiosco siempre me preguntaba, quieres algo? y yo´no, no y me iba corriendo, ella sonreía y me miraba cruzar la avenida doble , muy transitada. Cuando sacaba alguna moneda me paraba y compraba mis chuches. Un día llegaba tarde al cole y aún así me paré a comprar una tira de ositos, luego crucé corriendo, sin mirar la avenida, y me atropelló un coche. Me vi rodando por el suelo varias vueltas y acto seguido a un señor lívido intentando levantarme, y hablando, sólo que yo lo oía muy lejos, estás bien? dime que estás bien. La señora del kiosco vino corriendo y me llevó a una silla , me dió un vaso de agua y dijo dime tu teléfono que llame a tus padres, entonces recordé las chuches y no las tenía encima, estarían en medio de la avenida chafadas. Bien, mejor, seguro que ha sido por culpa de las chuches pero nadie lo va a saber. Le dije si pero por favor no  digas que he comprado chuches. No te preocupes....
Hoy mi hija, ya es mayor, no le gusta la coca cola ni los donuts ni el emperador, adora las galletas, va sola al colegio, pasa por el mismo kiosco, la kiosquera es muy mayor ya, apenas puede moverse bien. No puede entrar en el kiosco porque lo tiene lleno hasta los topes de revistas y cartones. Desde la puerta vende el periódico del día y el hola de la semana. Ya no tiene chuches. Pero los buenos días nunca han faltado. Mi hija aprendió a saludarla al pasar, era un rito. Y hoy me cuenta la kiosquera, tú no te preocupes que yo la miro al cruzar. Si yo no me doy cuenta de que pasa ella me saluda, me dice buenos días y yo la miro al cruzar. Quieres que le guarde minerales? No, no. Ella ya piensa en otras cosas, ella le gustan las chuches, pero las tiene prohibidas. Ella también? Tambien....Sois iguales, la veo y te veo a ti. Si, es cierto. No te preocupes, que yo la vigilo.Seguro, me quedo más tranquila. Ya quiere venir sola y.... Es que ya es mayor. Si, ya somos mayores.