domingo, 30 de diciembre de 2012

Me pongo en tu piel

Me pongo en tu piel
Creo que nunca disfrutaste y siempre creíste que la vida era así.
Y ahora vieja y enferma nadie te tolera y quisiera ponerme en tu piel y no puedo pero me pongo en tu piel. Con estas letras.
Supongo que ya en el 2013 morirás.

Te crearon unas altas expectativas, por un lado. Por el otro te decían que no eras nada. Quien bien te quiso te hizo llorar y quien bien te quiso plantó la semilla de la infelicidad y la muerte.
Ya no hay nada que hacer. Sonríe, sonríe. Toda la suerte hace tiempo que cambió. Pistolas antiguas en la cabeza, que mira con cuello de jirafa. Y para qué? Ahora que no eres nada.
Sólo te queda el dolor y lo quieres. Lo proteges, lo tapas, cuidas que no se escape, tu dolor.
Puedo ponerme en tu piel. Peor es nada, lo sé.
En el 2013 te elevarás aún más alto que siempre y la caída será colosal y eso es lo mejor que has tenido nunca. Ya no desearás, pero esperarás el dolor, por dios , que no falte.

Cuando sonreías y sonríes , se iluminaba el mundo que el agua de tus lágrimas apagaba.
Peor que un cuchillo clavado cien veces en el mismo sitio.
Con tus pensamientos  de frágil cristal, no parabas de intentar aliviar cualquier dolor ajeno, y sólo declamabas el horror contando un chiste detrás. Querías mis zapatos y yo tu corazón, pero ambos estaban rotos.
Crees que, maldita sea, no puedo ponerme en tu piel?
Este año que llega, será tu incógnita, podrá arruinar tu vida o te crecerán alas plata de aluminio, para poder callar y observar.

Se acaba el año y empieza el otro, miro a través del huevo turbio de selenita y sin atisbo de alegría, sé que sólo conseguiré ponerme en su piel.

sábado, 29 de diciembre de 2012

Me fui a por tabaco

Voy a dejar de hacerte sufrir
Voy volverme del polvo de los caminos
No vas a verme más por aquí
Hasta que se me olvide lo que me has dicho
Y ya no voy a volver a escribirte cartas
Ni voy a deshacer malentendidos
Y no me voy a detener por nada
Hasta que esté tan lejos que parezca que no existo.

No voy a darte otra explicación
Estoy cansado, de insultos y de palizas
Me da igual, si tú tienes razón.
Me da igual lo que digas o que no digas.

Voy a dejar marcado en el calendario
En rojo la fecha de mi partida
Y voy a hacer lo que me de la gana
Y voy a olvidar que me necesitas.

Voy a dejar, marcado en el calendario
En rojo la fecha de mi partida
Y voy a hacer lo que me dé la gana
Y voy a olvidar que me necesitas.

Y no voy a levantarme de la cama
Y voy a esconderme por las esquinas
Y me da lo mismo si algún día se acaba
Y ya puedes borrar esa media sonrisa.

martes, 25 de diciembre de 2012

Cuento de Navidad

Esta mañana me desperté cuando aún la niebla lo escondía todo . Tenía el puño apretado y cerrado, allí estaba mi amatista, esa que me había hecho volver a soñar. Me encontraba un poco rara, tanta comida y bebida de navidad, me habían dejado excesivo azúcar y arghhhh necesitaba soltar lastre, no soporto mucho el dulce, me empalaga.
Pues voy a leer un relato de Él, seguro que me balancea un poco hasta equilibrarme.
Ahí va, pues, mi interpretación de mi cuento de navidad.
Había llovido toda la noche y el terreno tras la verja lucía por la mañana verde, salvo aquel montículo marrón lleno de hormigas laboriosas reconstruyendo los daños de la tormenta.
Los dos niños habían intentado masacrar el hormiguero  hacía una semana y creyendo haberlo terminado con éxito construyeron un pequeño montículo de cemento, como monumento a sus muertos.
W.  salía con su habitual cara fruncida debido a las migrañas, T. no sabía que un niño pudiera tener migrañas hasta que lo conoció a él, le robaba aspirinas a su madre para que W las chupara sin cesar, y es que, el padre de W era una bestia,  y eso al chico le producía las migrañas, portaba además los brazos llenos de moratones como manchas de plátano pasado.
T.  pensaba en que quizá había tenido suerte al no haber conocido a su padre, en vez de tener al padre de W, su madre tenía sus cosas también, pero no era ni punto de comparación .  W tenía mal humor y le hablaba a su vecino con desdén, él se quejaba a su madre, decía que no lo soportaba cuando se ponía así, que iba a dejar de ser su amigo, y ella le comentaba, cuando te trate así finge que eres su amigo, no sabes por lo que tiene que pasar ese pobre chico.  A su madre le encantaban los juegos de fingir. Leía relatos de psicópatas y luego quería que su hijo fingiera serlo. Hoy vamos a hacer que tú eres éste. El aprendía bien, cada vez fingía mejor y le hacía sentir miedo a su madre. Daba la impresión que a su madre lo que más le gustaba era la sensación del miedo y esas píldoras negras que le daba su tía.
Estas hormigas se están riendo de nosotros, le decía W. Has traído las cerillas?
Sacó una botella de lejía que tenía escondida tras unos arbustos y mirando hacia su casa dijo empecemos.Metieron un palo dentro de  la botella y la encendieron,  las gotas de la lejía y el plástico fundido caían sobre la casa de las hormigas masacrándolas.
El caso es que no se ponían de acuerdo en lo que estaban haciendo. T quería simular que estaban acabando con el ejército del vietcong, había pasado todo el verano viendo reportajes de la guerra y soñaba con ella, pero W no estaba de acuerdo para nada. Son gigantes, pero gigantes peligrosos para el mundo. Y entonces… nosotros qué somos, que podemos con los gigantes? Marines? Dios santo T.! somos dioses. Y el humo? Podemos decir que el humo es radiación letal? No eres tan tonto T.
En ese momento salió la hermana de W. salió: Papá tiene a mamá acorralada en el sótano, esta vez va a matarla. Igual nos mata a todos. Vale, quizá estaríamos mejor…
Eh, capullo! Le dijo a T. no estarás pasando el límite, verdad? Dijo la chica mirándole los pies, y cuando comprobó que no, se fue dando una voltereta en el aire que dejó entrever  la raja bajo las bragas, para un chico de 9 años era un poco mayor, puesto que tenía 12. T quería follársela, aunque no sabía muy bien que era eso, sólo sabía que su madre lo hacía mucho según decían los niños en el autobús.
De repente dentro de la casa sonó una estampida y un grito. La niña salió corriendo hacia fuera, y W dijo, acaba tú, tengo que ir allá dentro. T, acojonado y con la boca pequeña dijo, si puedo ayudar en algo….No. Dijo W, me las apañaré. Somos Dioses, recuerdas?
Todas las hormigas estaban muertas, W se las había cargado a todas.
Esa noche, la madre de T. le dijo, Bien, hoy quién quieres ser?
T. Sólo quiero ser T.
Una interpretación del relato Gigantomaquia del libro Knockemstiff de Donald Ray Pollock.
Vidas reales y vidas fingidas. No siempre soñar es de azúcar.

domingo, 16 de diciembre de 2012

El diablo a todas horas.

Por Donald Ray Pollock.

Críticas:
Violento, inquietante, perverso, desgarrador…. Y muy bueno. Puede que sientas rechazo, puede que te impacte y es casi seguro que te horrorizará, pero leerás hasta la última palabra.
The Washington Post.

Abstengánse las almas sensibles. Pollock se interroga sobre el mal, sobre la parte oscura que hay en cada individuo, desplegando una prosa suntuosa.
Le Monde.
Donald Ray Pollock  nos da lo imposible: historias ágiles y divertidas sobre la gente más triste que jamás se haya visto. Más atrayente que cualquier otro libro de ficción publicado en años.
Chuck Palahniuk (refiriéndose a su anterior libro de relatos  Knockemstiff)
He leído críticas y críticas, y no suelo hacerlo mucho, pero aún no he encontrado ninguna que no haya sido subyugada, atraída magnéticamente por la escritura de este hombre.
Un señor que nació en una hondonada al sur de Ohio llamada Knockemstiff,  un sitio rural nada idílico , al que sólo se llega por equivocación. Trabajó unos cuantos años en una planta cárnica y de ahí pasó a una fábrica de papel. A los 50 años le dio por apuntarse a un curso de escritura en la universidad de Ohio y aquí tenemos el gran resultado.
Cuando fui a comprarlo a una de mis librerías preferidas, la librera se puso nerviosa, gesticulaba deprisa, le brillaban los ojos. Te va a encantar es buenísimo, dijo al final.
El libro se llama El Diablo a Todas Horas, y habla de un niño que le tocó vivir una infancia atroz, donde se confundía a dios con actos diabólicos, para curar el cáncer de su madre, ya que la ciencia no podía, su padre erigió un altar satánico ofreciendo sus oraciones y tributos sangrientos a dios. El niño sólo recuerda un día feliz en su niñez, cuando el padre casi mata de una paliza a un hombre que osó hablar en términos groseros de su madre. La unión de sus vivencias dieron lugar a un odio visceral por la iglesia, y a la violencia como arma defensiva de sus únicos parientes.
Pero hay más personajes, que acaban entecruzándose entre si en la novela, una pareja de asesinos en serie, un tétrico predicador acompañado por su primo, un paralítico que toca la guitarra con costumbres no muy bien aceptadas, otro predicador lascivo y desagradable, cuántas cosas desagradables pasan aquí como si compitieran por el más horrible y asqueroso todavía, un sheriff corrupto que está dejando de beber.
La trama y la descripción es para el placer del que lee. Cómo algo tan horrible cala tanto? Parece que cualquier vida es mejor después de esto. Pero sabemos que todas estas personas existen de verdad, que no son meros personajes de ficción.
Adictivo hasta el final. Creo que el mejor libro que he leído este año. Ha habido muchos pero nunca olvidaré éste. Y ahora… acabo de empezar los relatos de Knockemstiff. Imposible no hacerlo.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Más de un aniversario (espero)



Al escuchar que hoy era el aniversario del asesinato de John Lennon, me ha venido de repente aquella tarde festiva y gris, muy gris.
Estaba en una bañera con agua perfumada hirviendo y un vaso de vino blanco. Por aquel entonces era casi una niña pero había establecido el vino blanco como la bebida de la tristeza y la melancolía, ya.
Me recuerdo llorando, ni siquiera sé por qué a estas alturas, y rellenando la bañera una y otra vez cuando el agua se enfríaba.
Había quedado y estaba acicalándome sin ganas. Hubiera preferido andar llorando por toda la ciudad gris plomizo, ese día, que poner cara risueña y atender a los amigos o al novio de turno.
Y vive dios que el problema no era la muerte de John Lennon, ni de Salinger, el problema era mío y esas melancolías y esas cosas que no salen bien y todo el mundo afuera aguardándome y no dejándome en paz.
Llevo unos días bastante activos socialmente y ya me estoy agobiando, mi cabeza va adquiriendo la textura del corcho gracias a tanta resaca. Me llamo Sylvia y creo que soy alcohólica, te queremos Sylvia. Pero eso da igual.
Hoy que debería ser un día muy importante, esperado poco menos de un año pero casi, sé lo que quiero pero no me sale sentirlo, es decir, decirlo.
Hoy estoy como el día aquel que acabé poniéndome un vestido amarillo impresionante, con algo importante que decir y sentir y me va a costar. Cuando las cosas no se dicen de corazón no son creíbles, y puta! Que el corazón lo tengo, sólo que la cabeza no acompaña, me dejaré llevar por mis miradas y le diré:
Quiero empezar el año contigo, y quiero que el próximo aniversario del asesinato de John Lennon, puedas ver que no estoy triste.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Stone Junction de Jim Dodge

Empieza con Anna Lee, joven embarazada en un orfelinato, no sabe de quien. Anna Lee no ha conocido padres y sigue sus instintos, quiere a su hijo. Las monjas no están de acuerdo pero ella no duda en darle un puñetazo a la superiora y terminar allí hasta el día en que da a luz, en el que envuelve a su hijo Daniel Pearse en una mantita, en un día desapacible y lluvioso y tras intentar robar unos cuantos coches termina haciendo dedo, bajo la lluvia.
La historia empieza así pero no la destriparé entera porque vale la pena leerse el libro, más de 500 páginas de una epopeya loca y alquímica donde da cabida a multitud de sorprendentes, cómicas y tristes aventuras.
Cuando Anna Lee muere , la organización de magos y forajidos en los que andaba metida su madre se hacen cargo de Daniel. Aprende la meditación, el buscar respuestas, el pasar hambre el estar en contacto con la naturaleza, aprende de drogas creadas exclusivamente para fines específicos, ninguna ha de tumbarle, aprende a jugar al póker viajando de garito en garito hasta que se hace un conocedor de ese mundo lleno de humo de tabaco, whiski y horas de no perder de vista al contrincante, donde puedes ser el más rico o el más pobre en apenas unos segundos, aprende el oficio de abrir cajas fuertes y de seguridad sin dejar huellas, aprende el arte de los disfraces, no sólo físicamente sino psíquicamente tras horas y horas de observación y aprendizaje. Para todo esto tiene diversos profesores, los mejores cada uno en lo suyo. El va obedeciendo y aprendiendo, sólo quiere saber quién mató a su madre. Y al fin el mismo jefe de la organización le enseña a desaparecer. Con qué motivo? Robar un diamante mágico con una luz que tiene todas las respuestas y que está en poder de la Cia. El jefe le explica lo difícil que resulta llegar a desaparecer, que en el mundo solo él lo consiguió y que lo dejó porque entrañaba grave peligro de no volver a aparecer, cuando estás en lo más alto, en el éxtasis, no querrás volver y ahí es donde te quedarás al otro lado del espejo. Daniel aprende y consigue robar el diamante para su jefe y mentor pero antes quiere entender por él mismo lo que entraña esa luz que sólo él cree entender y no sigo, ni cuento el final.
Sólo decir que la escritura es exquisita, inteligente, imaginativa y que es un clásico que no debería perderse entre tanta mediocridad.
Lo prologa Thomas Pynchon de una forma magistral como sólo él sabe entender las cosas. Dice que todo el libro es una preparación para el paso final que da Daniel, que según Wittgenstein de ello no se podía hablar, y saber, querer, osar como principal regla de la magia. Da valor a este libro por todo lo que de epopeya posee y por el poder de aventura y fantasía tiene siempre en un mundo paralelo al de la gente sin imaginación.
Críticas:
Absorbente a cada página, logra retorcerte de risa al tiempo que sumirte en la más desoladora trsiteza. Una novela que, literalmente, cambia la vida de aquel que se asoma a sus páginas.


Una de esas novelas monumentales en la que un sinfín de personajes impagables acompañan al lector en una intensa, profunda, divertida e interesante sucesión de aventuras en pos de la sabiduría.


La obra de un genio….Esa clase de libros que te empujan a embadurnarte con sangre de cerdo y a soltar improperios a la congregación desde el tejado.


Thomas Pynchon dijo que leer Stone Junction era como estar en una fiesta donde se celebrara sin parar todo lo que importa. Y saben qué? Es cierto. Sus obras son un carnaval, una locura grandiosa…. Y el autor, el tipo de hombre apasionado y sabio que todos hemos deseado como mentor.

Sólo añadir por mi, que a este escritor si me gustaría conocerlo y tratarlo, porque la vida sería otra cosa totalmente diferente con sus opiniones e ideas.