Soy tan humana como cualquiera. Aspiro a ser libre, pero solo aspiro, sigo siendo humana y envidiando a todo aquel que consigue hacer de su capa un sayo. Quizá me falta humildad, encajar críticas, pero no conozco la malicia y no sé si eso compensa o pertenece a la misma familia. Soy humana y me siento lejos de los humanos.
Como y bebo, como todos, pero se me quita el hambre, me ducho, voy a trabajar, intento llevar una vida más o menos dentro de la normalidad. Siento tristeza, alegría, emoción, ratos de buen humor, deseo, sueño. Como cualquier humano. Entonces, por qué me siento tan lejana de todos? Qué es lo que me separa? Busco y busco respuestas, me hago preguntas, intento recordar para ver en que punto se rompió todo, intento reparar puntos quebradizos. Puede parecer que miro alto, pero, al contrario, me siento como un bicho a ras de tierra, como una cucaracha indestructible, a pesar de todos los antiplagas. Y siempre luchando, siempre luchando.
Existen varias inteligencias, si yo poseo alguna es la menos inteligente, lo pruebo todo y no me adapto a nada. Pero sigo viva como una cucaracha.
A lo mejor todos somos humanos , todos cucarachas muy bien resguardadas de su condición.
Soy una cucaracha con forma humana, peleándome y resistiendo todos los antiplagas. En algún tiempo fui alguien indigno como Caín o Nietzsche o Cioran y hoy me he encarnado en cucaracha.
Aunque sangro como humana
Espero día tras día mi próxima reencarnación. Querría ser un tigre, aparearme con tigresas, devorar lo imprescindible, pasearme por la selva y no sobrevivir a ningún cambio climático, que me llegue la muerte cuando tenga que llegar