miércoles, 20 de abril de 2011

Lydia caminaba con paso tembloroso, doblando esquinas para pasar desapercibida. Usaba siempre gafas de sol para que no pudieran adivinar su miedo. Aún así siempre había gente cerca. Hablaba muy despacio en tono, dulce pero rápido. Pilar le dijo, eres tan dulce y tienes la boca con forma de corazón, por qué no sonríes? Es que tengo miedo....
De qué?
Ves ese chico alto con el pelo largo, que anda con aplomo? parece que nunca va a tropezar y si lo hace no se le va a caer nada......
Si, es Jose Ramón. Es un poco... en fin, creo que mira desde muy arriba.
Pues tengo miedo de que sepa que existo y tengo miedo de que no lo sepa
Pues tienes que dejar de tener miedo a una de las dos cosas
Y eso cómo lo puedo conseguir? si sólo tengo 14 años
Ya se me ocurrirá algo, dijo Pilar.

Otro día se formó una pelea. Lydia, nerviosa, se apartó un poco y encendió un cigarro, viendo hipnótica como se desarrollaba la pelea. Jose Ramón se quitó de un empujón a uno y paso cerca de Lydia, la miró un instante bastante largo y sonrió sin pronunciar palabra. Ella sufría por todo, por la pelea, porque le había mirado, porque no sabía si su sonrisa era de burla , por la incertidumbre y el colapso de ideas hizo que asomara una lágrima en uno de sus ojos. Era de noche y no llevaba gafas de sol, pero Jose Ramón ya se había ido. Un peso menos de encima , pensó.
Lloras por esto? por una pelea? pues aléjate si no quieres que te salpique
Lidia no pensaba en peleas en ese momento, habían pasado a otro plano.

Un jueves por la tarde sonó el teléfono. Lydia?
Sí, soy yo
Me han dado tu teléfono
ah, si? y quién eres? y pensaba que era la voz más bonita que jamás escuchó
Soy Jose Ramón, ese chico que va por tal sitio, no sé si sabrás quien soy, a mi me han dicho que si sabes quien soy
Sé quien eres y oye, te han dicho alguna vez que tienes una voz preciosa?
te parece?
Sin duda
Quieres venir el sábado a tomar algo conmigo? quiero decir a solas
Dónde? y todavía tenía más miedo

Estában en un sitio oscuro y Lidia se había puesto un vestido de diseño que su padre le había regalado con el gusto que le caracterizaba.
Creo que no entiendes nada, comenzó a decir él. Mira a mi me gusta Lou Reed y tu eres una pija, además burguesa y así no vas a aprender nada y acto seguido le quitó el cigarro de la boca y se lo quedó él.
Bueno, yo sólo tengo 14 años, Lou Reed, dices?
Ves? ni siquiera lo conoces. Pues mis padres tienen pasta pero los muy hijos de puta no la comparten conmigo y sólo quieren que estudie una carrera y sabes lo que hago con los deseos de ellos? cogió cigarrillos del paquete de Marlboro de Lydia y los rompió en mil pedazos.
Ella éscuchaba y miraba, no se atrevía ni a hablar, con que bebió su trago de cubata y sacó unos papeles del bolso con dibujos que había hecho, quería enseñárselos
Y sabes lo que hago con todos los pijos burgueses como tú? cogió sus dibujos y los rompió
ella le dió una bofetada y antes de que pudiera ponerse en pie para largarse la sentó, la agarró y le dijo bésame.
Le besó el resto de la tarde, grabó en sus oídos esa voz para recordarla toda la vida y juró que jamás volvería a verle.
Con 16 volvió a verle. Él iba colocado, ella deslumbrante, morena de verano y con un conjunto de diseño, regalo de su padre. Sonó esa voz, otra vez, eh! Lydia! no te vayas! estás preciosa, como has cambiado princesa.
Princesa dijo. A Lydia le dió un vuelco el corazón, descubrió que era agradable oír ciertos sonidos, pero ese chico sólo era un chico guapo que podía romper algún corazón. No el de ella. Ella descubrió a Lou Reed, gracias a él y descubrió un primer amor y descubrió que si escuchaba a sus sentidos habían cosas deslumbrantes por todas partes.
Pasaron muchos años después de esto. Jose Ramón traficaba de katmandú aquí, era un poco yonkie y ahora hoy es un hombre muy muy burgués con una familia muy muy burguesa.
Coherencias de la vida....