Acabo de leer a alguien un texto sublime, a mi entender y se me han encendido algunas bombillitas.
Me he sentido identificada en algunas cosas tales como que ya sabemos lo que es pero aún así, pudiendo saltar por encima de algo y negarnos, nos dejamos arrastrar por la biología. Si soy Cioran y lo sé todo y lucho hasta que no luche más, cómo me dejo embaucar , ignorancia impropia de quien soy, por algo tan sencillo que ya aprendí hace tanto......Esa es una! No volverá a pasar nunca más, porque predigo el futuro.
Y pensar que no hace mucho me conmovía una poesía. Y me conmovía porque sentí que lo que explicaba la poesía me había sucedido a mi, a mi!!! Y llegué a estar orgullosa y despreocupada. ësta era la poesía:
No es fácil explicar este cambio tuyo.
Ahora estoy viva, sí, pero por entonces estaba muerta,
Aunque me mostrara indiferente como una piedra
Y siguiera allí clavada por pura rutina.
No conseguiste moverme ni un centímetro con el pie, no,
Ni me dejaste volver a fijar mis pequeños ojos sin párpados
En el cielo, aún sin tener la menor esperanza
De aprehender el azul o las estrellas, por supuesto.
Pero la cuestión era otra. Digamos que me dormí -una serpiente
Camuflada entre rocas negras, como una roca negra
En el hiato blanco del invierno-,
Igual que mis vecinos, sin hallar placer
En el millón de mejillas perfectamente cinceladas
Que ardían a cada momento para fundir
Mi mejilla de basalto. Después se volvieron lágrimas,
Ángeles llorando sobre naturalezas apagadas,
Pero no me convencieron. Aquellas lágrimas se helaron.
Cada cabeza muerta tenía un yelmo de hielo.
Y seguí durmiendo, como un dedo doblado.
Lo primero que vi fue un aire diáfano,
Y las gotas encerradas elevándose en un rocío
Límpido como los espíritus. Había muchas piedras
Alrededor, yaciendo opacas e inexpresivas.
No sabía que hacer con todo aquello.
Brillaba cubierta de escamas de mica y abierta
Para derramarme como un fluído
Entre las patas de los pájaros y los tallos de las plantas.
No conseguiste engañarme. Te reconocí enseguida.
El árbol y la piedra resplandecían, sin sombras.
Mis dedos se alargaron, translúcidos como el cristal.
Empecé a brotar como una rama en marzo:
Un brazo y una pierna, un brazo, una pierna.
Y así ascendí, de piedra a nube,
Ahora parezco una suerte de dios
Flotando en el aire, con mi ropaje de alma
Pura como una lámina de hielo. Y eso es un don.
Canción de amor (Sylvia Plath)
Y la otra bombillita. Para qué luchar? para llegar a ser un ser humano. Que es lo que siempre he intentado. Me confundían los llamados seres humanos contaminados, sonrientes, y tan distintos a mi. Probablemente mejores que yo, eso no lo cuestiono ni un segundo. Ser un ser humano, no significa ser un ser humano ya existente. Me duele más lo ajeno que lo propio y disfruto sin poder explicarlo de la felicidad de los demás más que la mía. Y no quería reconocer esto y se trata de esto.
Me dedicaré a la contemplación. Y a tratar de llegar a ser un ser humano