sábado, 22 de enero de 2011

Jóvenes bohemios

Pasábamos largas tardes en bares, escribiendo en servilletas.
Cuando todavía había sol, nos ajustábamos el pañuelo a la pierna, y hacíamos tintinear ruidosos y baratos collares hechos con nuestras manos . Hablábamos con despatriados de su casa ,creyendo ver en ellos el antónimo de la vulgaridad que se respiraba entre tanta silueta gris y defraudándonos al comprobar que sólo vivían por un trago o siempre lo mismo!!! Con los ojos bien abiertos y demás sentidos alertas, seguiamos caminando por la calle de arriba a la derecha y devorábamos películas de Herzog, para compensar un poco las cosas, aunque había quien prefería quedarse con los despatriados cantando canciones alrededor de una imaginaria hoguera.
Eramos tan bohemios y tan jóvenes que cuando escribiamos cualquier poesía, nos emocionábamos tanto, que pactábamos con sangre. Están las cicatrices, podriaís comprobarlas. Intentábamos cifrar los dolores de alguna forma y qué sabíamos nosotros si éramos jóvenes.
Él hablaba de amor, a su manera. Ya por entonces yo no quería hablar de eso. Me parecía patético. En nombre del amor se cometían verdaderos actos de vandalismo y se traicionaba a la gente. Un buen bohemio joven y puro no tiene que mezclarse con eso.
Cuéntalo tú, Arthur Rimbaud

viernes, 21 de enero de 2011

Siempre es un sueño

Pequeños placeres.
Hace mil años cuando dormía, siempre soñaba y no podía esperar a que se hiciera de día para recordar mis sueños una y otra vez. Si había tenido alguna pesadilla iba escondiéndome en brazos ajenos, pero la mayor parte del tiempo, contaba mis historias a quien escuchaba con ternura y paciencia infinitas, me miraban con la sonrisa del que todo lo sabe y me decían que parecía que nunca pisaba el suelo. Yo contestaba: prepárame un té y te contaré mi sueño.
Habeís probado a tomaros un martini rojo con corteza de naranja en una mañana soleada? O un chardonnay en una bañera caliente que quema con aroma de violetas? Eso induce a variados paisajes mentales. Sensitive "que palabra tan sugerente". Y a que el aroma de un perfume te transporte a otro mundo paralelo que no está ocurriendo ya?
He leído que hay quien se mete en pozos y se va quedando poco a poco sin la realidad. Es impresionante ver el vastísimo mundo que hay fuera de la realidad. O quizá la realidad sea cualquier otro sueño.

lunes, 17 de enero de 2011

Guerra y paz

Que bien se está, tranquilamente tumbada mirando las estrellas. Eso es algo que podría durar eternamente. Cada noche el cielo es diferente. Hay estrellas diferentes, nunca acabas de contarlas, y ese cielo estrellado con lunas diferentes, son diferentes para cualquier otra persona tumbada a tu lado o en otro paisaje de otro lugar.
Si las noches las quisiéramos agrupar por espacios de tiempo, ha habido un espacio llamémosle guerra, otro paz. Y subespacios como felicidad, tristeza, apatía, preocupación.
Nunca me cansaré de observar el cielo, así como nunca me cansaré de soñar, y cuando ya no sueñe dormida, lo haré despierta.
Esta vida la quiero a mi manera y si una cosa aprendí en el espacio guerra es que no existen los amigos. Existen las palabras de todos los colores, también las acciones que pocas veces engañan, y las intenciones que son como las llamas de una vela al aire libre, no sabes si serán.
No creas que es fácil el espacio paz, algo así como sentarte y disfrutar. No, no, no. Está lleno de trampas. Y entonces..... qué haces? Cómo en la guerra? Nada que ver. Aquí las cosas parecen ser y tu vas interpretando