Llegó un día en el que la vida se iba estancando poco a poco, casi sin avisar. La ru-deza, la ru-tina eran su micro y su pluri cosmos. Tenía algo por lo que luchar, si. Requería tanta energía y esfuerzo que apenas si podía ver todo lo demás, inclu-so, el mur-mullo de la mú-sica era ininteligible a SU sensibilidad.
Y así iban pasando días y horas en donde el miedo a a a ciertas situaciones era lo normal. Tenía un inmenso bien y sólo eso quería cuidar. Y por cuántas cosas, dios mío, cuántas cosas, tu-vo que pasar.
Pasaron de largo las alegrías, las esperanzas hu-ían, el odio la corroía y los pu-ños agarrotados apretaba, cada vez más. Cuando ya solo el desprecio y la derrota quedaban y a su bien alcanzaban todos los deshechos de tamaña verdad. Pasaron un año y otro año y otro más. Y todo alcanzó la normalidad.
Qué es la normalidad? No su-frir es normal? Cuando se su-fre de habitual, dime, no su-frir es normal?
Y dime. Que no quiera volver a pasar, ella, por esa ha-bitual a-normalidad es horroroso y brutal? Quizá no se tenga la misma bondad…..Dime, lo es? Normal?
Ahora tiene dul-zura, en SU corazón, casi casi olvidó, la mú-sica de la vida recordó pero ya no quiere cantar esta canción. En los sueños encontró SU rincón, en las palabras diversión, en la mú-sica entonación y anhelo y adoración, SU bien gira a SU alrededor y nada más quiere de este lu-gar.
Entonces, lo podreís intentar? No despertarla, cantarle, dejarla bailar…..
Pero las cosas nun-ca son así, verdad?, a que no? A que no? A que nun-ca son como son?