martes, 27 de noviembre de 2012

Una cierta serenidad

En los submundos donde a veces me sentaba a tocar la guitarra, a veces me salían las alas y me elevaba, y cuando tocaba correr y escapar siempre había alguien tirando de la mano y yo.... ciega siguiendo esa velocidad.
Era un mundo lleno de submundos.
Y cada vez me detenía más en ellos y ya me alejaba simplemente silbando, con esa seguridad que te da el perder el miedo.
La desconfianza siempre me daba la razón, aunque se la quitara a los demás.
Y creyendo ser fuerte la despedí, aunque siempré la miré de reojo.
Trigo limpio y trigo sucio
Separa el heno de la paja
y de pequeña el arroz
Esos ejercicios, de qué servían o de qué sirven?
Encontré la verdad y me aferro a ella como si no existiera ya nada y el mundo y submundos estuvieran vacíos y fueran el mismo cielo o el infierno.
Siento pena, mucha pena y tristeza.
Y no es por mi.
Hay quien se ríe a carcajadas. ;-))))
Y no es por mi.
La serenidad. Esa es la palabra que define el no hacer tonterías.