viernes, 29 de julio de 2011

Crack

Crack no se había pronunciado sobre el tema de su amigo y su     nuevo amigo?
Preguntó a Lydia si podía ir con ella a Londres , hace tiempo que deseaba ir. Ella pensó: y a mi qué? tú pagarás el malhumor. Cuando accedió el le regaló una rosa blanca que dejó olvidada por ahí.
Conforme el valium y el vino hacían su efecto y el avión mantenía su regular vuelo, ellos hablaban por 1ª vez.
Lydia le dijo que se sentía mal pero que al final todo le daría igual, mantenía su amarga sonrisa y él le hablaba de música, de su programa de radio, de sus estudios de derecho, de su amigo matemático y la novia de éste, que estudiaba filosofía, con los que formaba su grupo de música, que eran boy scouts. Cómo? Lydia empezaba a estar encantada y él restaba importancia a todo, y emitía su clásica sonrisa mal puesta.
Eres muy raro
Sí pertenezco como a una secta. Tú tampoco eres normal
Aparte de gilipollas.....
Pero en realidad toda esa charla y el ir alejándose de sus lugares comunes, eran como un bálsamo .
Tienes chica Crack?
No, que soy muy raro
Al llegar al hotel descubrieron que la cama de la habitación era de matrimonio, pero ella no le pasaba por la cabeza en esos momentos ningún festival erótico ni mucho menos romántico, el horno no horneaba bollos.
Los días en Londres fueron agradables. Lydia ofició de cicerone, ya que iba todos los años por allí. Hicieron compras falda de látex, un disco no oficial de la velvet, Crack una cazadora, infinidad de camisetas. Bebieron cerveza caliente, comieron fish and chips y hablaron mucho, mucho. Era un amigo raro, muy raro, pero amigo. La última noche ella no pasó al cuarto de baño a ponerse la camiseta de dormir aunque sí se dió la vuelta. Un dedo que dibujaba el contorno de su cara, la despertó a media noche. No. no y no!!!!. Qué ocurre? Nada y se dió la vuelta.
Al llegar a la ciudad de origen y abrir el libro inacabado de Auster se encontró con una tarjeta del hotel y una frase escrita en negro, terminada en puntos suspensivos, y su letra que tantas veces vería.... decía algo que ella no consigue recordar pero más o menos: eres como un o una no se qué entre tanta mediocridad.... No, no!
Salió una tarde de su casa y allí estaba él con un libro en la mano
Hola, qué haces?
Quería agradecerte el viaje, y le entregó un libro de italo calvino con ,cómo no?, una dedicatoria que si recuerda pero no viene al caso. Era bonita y muy bien escrita.
Poco a poco ella volvía con los amigos, pero no estaba bien. Notaba los ojos de su amor clavados, los de Billy cargados de orgullo, los de muchos con una especie de alegre brillo irónico. Cuando nadie miraba desaparecía, hizo de eso su rutina.
Me dí cuenta que me había enamorado cuando no estabas y te eché de menos, le soltó a bocajarro una noche en la que ella estaba de vuelta de todo. 1º separé a Billy de mi amor, ahora qué hago separo a Billy y a Crack? No!
No pretendo que me entiendas, solo llévame a bailar, pero él no la llevó a bailar. Le proporcionó una noche de sexo como jamás Lydia había experimentado. Quedó literalmente enganchada. En esa vorágine en la que estaba metida solo iba hacia abajo a la velocidad del rayo. Era un tío raro pero a Lydia le daba igual, nada que ver con el amor, mucho más poderoso, decía a sus amigas que la miraban con desconfianza.
Crack no era un chico dulce, pero sí muy posesivo y celoso y manipulador y sufría con la libertad de movimientos de ella.
Has estado con él
Con mi amor? es mi amigo
Lárgate con él y le cerraba la puerta en las narices
Llamadas incesantes de teléfono en las que no hablaba
Acababa pidiéndole perdón y ella perdonándolo porque echaba de menos lo que él le daba. Volvía y se encontraba con una foto de ella con su amor, puesto en un marco en medio de la habitación
qué coño?!!!!
Otro día le regalaba mil cosas hechas por él, con su tiempo, con su amor, su corazón y ella lo agradecía y lo valoraba, en serio, pero no podía corresponderle igual. Ella no lo quería, le tenía miedo pero no podía dejarlo. En su cumpleaños le regaló las mejores botas de montaña que encontró y las tiró al suelo. Otro día la dejaba colgada en una mesa de cualquier terraza con la vergüenza de ella, que detestaba cualquier escena.
Intentó dejarle, se dijo, puedo enrrollarme con mil y uno , alguno me gustará. Jugó con fuego y una noche salió del brazo de su amor y allí estaba él, que para entonces no se hablaba ya con él. Cruzó la calle sola, le hizo unas señales con la mano por delante de su cara, le dijo eh! chico catatónico! Ya no cogía las llamadas pero él la seguía con el coche cada noche. Notaba como le faltaba el aire pero tenía miedo, era una extraña y desagradable mezcla de sensaciones. Hasta que se fue fuera y cada día recibía una carta con esa letra tantas veces leída. Lydia sufría por la falta de su ración. Nunca, nunca, estuvo tan enganchada a algo como se enganchó con Crack.

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