lunes, 17 de septiembre de 2012

¿SER? o acompañado...

La duda que siempre se cernía sobre la joven Sylvia Plath. Era su independencia como mujer, como poeta, y sin embargo también, amar a alguien, tener hijos, familia. Eran tiempos dificiles para compaginar ambas cosas. Y tuvo novios y novios que nunca llegaban a cuajar y se preguntaba si era su forma de ser, de pensar . Y así en vez de parar en medio de todo , trabajaba en exceso, sin descanso, superaba sus límites de stres.
Su sensibilidad era admirable, sobre todo para quien no la padece, hasta llevarle a extremos de cuestionar lo irrelevante.
Su marido, su familia, su poesía, al fin, todo parecía conjugar, aunque hubieran problemas económicos hoy y mañana. Pero todo termina. El amor, el límite de aguante, el quererlo todo, haberlo tenido y comprobado que no era eso exactamente.

Y extraído de un librito a medias de Luna Miguel e Ibrahim, Exhumación, me acuerdo de una frase de Amanda:
Para serte sincera, siempre he estado muy dividida entre mis ganas de ser independiente y mi necesidad de afecto. Y mi necesidad de afecto ya la has colmado lo suficiente. No sé si me explico.....