Escribo para ver qué escribiría si escribiese (M. Duras), también para exorcizar demonios y demás elementos intoxicantes, para recordar, para desahogarme, para contar.....
He tenido tanta paciencia como tiempo ha hecho falta. Se acerca el día y..... todavía no sé que diré. Lo que es seguro es que las palabras me saldrán a chorro, atolondradas, lo cierto que no se negará a escucharlas porque...mundo, ËL es diferente. No es cualquiera. Se me acaba la ilusión de la ilusión para caer en la más absoluta derrota o triunfar como nunca lo he hecho. Del jueves como máximo no pasa, antes del jueves, tampoco.
Es un nuevo mundo que se abre ante mi y claro las manos me cosquillean, como agua salada que no vierte tienen mis ojos. Y no es pena.
No es nada mortal, es algo que va más allá. Y sin embargo es lo más naif que jamás hayaís visto.
Ya están desatadas todas las torceduras y alisadas las cuerdas para lucir planchadas y rectas y blancas y puras. Nada mortal, ni perecedero.
El primer chute (gratis, como manda la tradición) me hizo comprender de repente que ni porros, ni maría, ni hasch, ni mescalina, ni tripis, ni coca. Lo que yo había buscado desde el primer canutillo que yo había fumado en mi vida, en el fondo, era ESO. El sillón en el que estaba apoltronado tal vez no era la placenta de mi madre, pero se le parecía mucho. White light, White heat, dijo alguien mucho mejor y más abreviadamente.
…nunca me gustó ni comprendí ni llegué a disfrutar jamás, el mambo de la coca. Para mí sólo tiene dos utilidades realmente válidas: cuando tienes que hacer una limpieza a fondo de tu casa o cuando vas a subir a un escenario bajo el que te esperancinco mil fans,….polomeno! Y ahora que no me salga el listillo diciendo aquello de que “lo que pasa es que no has probado material bueno de verdad” porque lo he probado. En Paraguay caté una piedra tan comprimida que casi parecía diamantina. Había que ir lijando con una hoja de afeitar para hacerse una raya. Y por si me quedaban dudas, me la metí por la vena. Muy bueno sí, pero seguía sin ser My wife, ni My life,citando de nuevo al de White light, White heat.
Por cuestión de carácter siempre he estado convencido de que la gente es caballo o coca.
Un fragmento del libro de Oriol Llopis, autobiografía sin orden cronológico, donde habla de forma aleatoria, dando el ritmo de salida diversas canciones de Golden Earring, su grupo favorito, referente a modo de explicación al mundo de las drogas, que están presentes en prácticamente todo el libro. Siempre saliendo y entrando, siempre su vida durante el camino.
Mezcla historias pero tiene ese duende que desde siempre ha poseído, por el cual no puedes parar de leer. Lo que te cuenta, te engancha de esa forma en la que te ves reconocido, o inmediatamente y sin ser casi consciente,construyes tu mundo a su semejanza, y lo hace con un lenguaje claro,divertido, sencillo, ese de escribe como hablas si no no te entenderá nadie. Como si estuvieras con un colega en la mesa de cualquier bar con unos cuantos vasos vacíos, o en el salón de tu casa, con los objetos descolocados y cierto olor a noche que no acaba. Un tipo cercano y sabio de cincuenta y tantos que no ha parado de vivir, hasta sin hacer nada estaba viviendo, tanto ha vivido que casi no ha escrito, porque eso es como volver a vivir lo ya vivido.
Y va contando anécdotas, algunas ponen los pelos de punta por lo peligrosas, por lo cercanas (me repito) que han estado en tu vida hace ya algún tiempo.
Con 14 años me leía sus artículos decenas de veces. No me cansaba, todas sus recomedaciones eran como órdenes para mi, no había ni mejor amigo, ni amor, ni nada que compitiera con esa parte escondida y solo mía que él me proporcionaba, porque siempre me consideré importante en la medida en que poseía un feeling que nadie entendía, sólo él y yo. Mis primeros ídolos en el rock’n’roll, mis cambios en la literatura, mi afición a las drogas….
Cuando desaparecía del mapa, me consolaba con Ignacio Juliá, con Jaime Gonzalo, pero era diferente.
Me he leído el libro en un día y en este día, he retrocedido en el tiempo, he creado un mundo paralelo al del día en que estaba viviendo, he descubierto una nueva música, la de Golden Earring, y he disfrutado de sus impresiones, no llamaría reflexiones a lo que él hace, es algo más desde el corazón,algo que se entiende pero yo no sé expresar con palabras. Cosas de diferentes corazones. Por ejemplo esas páginas dedicadas a los sueños, siempre he sido adicta a los sueños, hasta que un día dejé de soñar. Intentaba dentro del sueño recordar el sueño porque luego siempre lo contaba al día siguiente, era un regalo que ofrecía a mi pareja de entonces, un gran regalo sigo pensando, se ponían cómodos para escucharlos porque eran vívidos y pasionales o terribles, pero erán más que vivos y leyéndolo, contando sus sueños, como llega hasta ellos, el valor que les da. Sé que siempre he estado muy cercano a él.
Su opinión sobre el poder, la política:
Estoy escribiendo esto a principios de noviembre………Ya no es el miedo a la muerte: es el miedo a algo más cercano,más ominoso, el miedo a perder lo poco o mucho que poseemos, cosa que en los tiempos que corren casi podemos sentir pisándonos los talones. Ahora mismo, aquí y ahora. Poco importa que hayas arruinado tu vida con el alcohol, las mujeres de mala vida, el juego o las drogas duras. Lo jodido es que, aunque hayas llevado una vida recta, virtuosa, decente y con tu plan de pensiones minuciosamente diseñado, te puedes ir al garete tú y toda tu estabilidad a mayor velocidad de la que necesitó ese que te pide argo para desayunar. Esto sí es auténtico humor negro. Y no hay ventanilla de reclamaciones, por supuesto. Y los indignados no lograrán nada con su indignación, y los que se pasean con pancartas de “Ocupemos Wall Street”, no la ocuparán ni en sueños…….
Pero tal y cómo demuestra la vieja ley del péndulo, me juego lo que quieras que en cincuenta años, -década arriba, década abajo- cada país reconstruirá sus aduanas, su control de pasaportes y su propia moneda. Por supuesto.
Creo que un poco antes, eso añado yo.
O en ese capítulo o paquete como lo llama, que se titula, canción de los Golden , Time is a book,que recrea el concepto de inmortalidad a su manera, los jóvenes que se creen inmortales y…..
“Yo aún diría más: no es que se crean inmortales, es que ni siquiera lo piensan. A esa edad, inconscientemente lo das por supuesto. Nunca te saldrán arrugas, ni barriga, ni el dentista tendrá que tomarte un molde para fabricar esa prótesis que te llevará por el camino de la amargura. Ese corte de pelo que llevas será chanante hasta el fin de los tiempos. Esos tatuajes de tan vivos colores y tan bien definidos en cada línea jamás perderán su brillo, ni se difuminarán, ni se deformarán a causa de una flacidez que puede sorprender a la vuelta de la esquina a ese viejo legionario zumbao de tu barrio, pero nunca a ti. Y todo eso ni lo piensas, ya digo. Ni lo piensas, ni lo razonas, ni te lo planteas, ni se te pasa por la cabeza comentarlo con los-las colegas. La vida siempre será así, y tu música nunca dejará de sonar bien y es im-po-si-ble que alguien se burle de ella o la parodie dentro de treinta o viente o diez años de nada. …….y al igual que en la mili, siento decirlo, aquel tipo que fue tu hermano de sangre se desintegrará en el olvido una vez licenciados.”
Y resume el cuento de Cortázar de la mujer que sueña con la anciana harapienta al final del puente y no para hasta encontrarla y se da cuenta que es ella y dice con sus pies descalzos adiós a la mujer bien vestida que se aleja o como (y esto lo pienso yo) el poema de Sylvia Plath de espejo:
“Ahora soy un lago. Una mujer se inclina sobre mí,
Buscando en mi superficie lo que realmente es.
Luego se vuelve hacia esas mentirosas, las velas, la luna.
Veo su espalda y la reflejo con toda fidelidad.
Ella me recompensa con su llanto y el temblor de sus manos.
No le importo nada. Me deja y vuelve a mi constantemente.
Cada mañana su rostro viene a reemplazar la oscuridad.
En mí se ahogó una joven antaño, y en mí una anciana hoy
Se yergue hacia ella, día tras día, como un pez terrible.”
Y dice Oriol:
“la mayor humillación es algo tan sencillo como que te ignoren completamente. Algo que te lleva a dudar de tu propia corporeidad-Me habré vuelto invisible?- Parece mentira, pero es absolutamente cierto, lo he comprobado.
El tiempo es un libro. No puedes volver las páginas hacia atrás –hablando en plata: no puedes reescribirlas- pero sí se puede fantasear un poco Cuál es la primera corrección que se te ha pasado por la cabeza, caso de ser posible? No me vengas con que te habrías esforzado más en los estudios…porque no me lo creo ni harto de vino. Un poco de sinceridad, joder, que nunca viene mal. Yo me lo he preguntado y la respuesta, no por ingenua, deja de ser desconcertante y sincera: a mi no me volvían a romper el corazón a los 18 años. Definitivo. Sin la menor duda. Ni por un momento se me ha pasado por la cabeza otra alternativa. Son las cosas que tiene la mente. Ni dudas, ni sopesar posibilidades más o menos exitosas. No. Sólo habría reescrito eso.”
Un corazón puro.
Un libro apasionante y divertido y edificante, pese a contener con cada fracaso escenas duras.
“Efectivamente, me había adentrado en la zona del crepúsculo, y había ido más allá, había ido demasiado lejos. Había ido a parar a la hora más oscura de la noche, que según dicen es justo antes de que amanezca. Pero tenía la impresión de que, para mi, igual podrían pasar años antes de que saliese el sol.”
Y como dice, “creo que me ha costado toda una vida llegar a casa, y por el camino me he tenido que comer platos que no eran de mi gusto…”
Y algo que me ha tocado porque supongo que le pasará a muchísima gente que no me lo reconoce, o es que solo nos pasa a él y a mi?....
Habla apasionadamente de conciertos, de música, te lo describe, porque lo suyo es describir y no sólo hechos… y termina diciendo:
“Lo asumo. Es imposible mantener esa perspectiva inocente mucho tiempo. Cuando llega el momento en que ya le tienes que poner medias suelas al alma, puedes dar por cerrado ese capítulo de tu vida. Empieza el desengaño, y no hablo en términos estrictamente musicales: se puede aplicar a cualquier ámbito. Que por mucho que te partas el pecho, por mucho que estés dispuesto a arrimar el hombro, NADA va a cambiar. Venga, va, ahora pregunta a que ventanilla hay que dirigirse para reclamar: la estafa es doble, porque no hay departamento de reclamaciones. ¿Cómo puedes entonces tomarte nada en serio? Empiezas a ver las cosas con cierto desapego y, poco a poco, empiezas a comprender como va la gente por el mundo: haciendo el ridículo.”
Creo que poco más puedo decir. Que todo el mundo lo lea, que nadie se lo pierda. Al menos los que le conocimos en su tiempo porque si nos gustaba, este tipo no defrauda, es lo más auténtico y canalla que revistas musicales han conocido.