miércoles, 5 de diciembre de 2012

Stone Junction de Jim Dodge

Empieza con Anna Lee, joven embarazada en un orfelinato, no sabe de quien. Anna Lee no ha conocido padres y sigue sus instintos, quiere a su hijo. Las monjas no están de acuerdo pero ella no duda en darle un puñetazo a la superiora y terminar allí hasta el día en que da a luz, en el que envuelve a su hijo Daniel Pearse en una mantita, en un día desapacible y lluvioso y tras intentar robar unos cuantos coches termina haciendo dedo, bajo la lluvia.
La historia empieza así pero no la destriparé entera porque vale la pena leerse el libro, más de 500 páginas de una epopeya loca y alquímica donde da cabida a multitud de sorprendentes, cómicas y tristes aventuras.
Cuando Anna Lee muere , la organización de magos y forajidos en los que andaba metida su madre se hacen cargo de Daniel. Aprende la meditación, el buscar respuestas, el pasar hambre el estar en contacto con la naturaleza, aprende de drogas creadas exclusivamente para fines específicos, ninguna ha de tumbarle, aprende a jugar al póker viajando de garito en garito hasta que se hace un conocedor de ese mundo lleno de humo de tabaco, whiski y horas de no perder de vista al contrincante, donde puedes ser el más rico o el más pobre en apenas unos segundos, aprende el oficio de abrir cajas fuertes y de seguridad sin dejar huellas, aprende el arte de los disfraces, no sólo físicamente sino psíquicamente tras horas y horas de observación y aprendizaje. Para todo esto tiene diversos profesores, los mejores cada uno en lo suyo. El va obedeciendo y aprendiendo, sólo quiere saber quién mató a su madre. Y al fin el mismo jefe de la organización le enseña a desaparecer. Con qué motivo? Robar un diamante mágico con una luz que tiene todas las respuestas y que está en poder de la Cia. El jefe le explica lo difícil que resulta llegar a desaparecer, que en el mundo solo él lo consiguió y que lo dejó porque entrañaba grave peligro de no volver a aparecer, cuando estás en lo más alto, en el éxtasis, no querrás volver y ahí es donde te quedarás al otro lado del espejo. Daniel aprende y consigue robar el diamante para su jefe y mentor pero antes quiere entender por él mismo lo que entraña esa luz que sólo él cree entender y no sigo, ni cuento el final.
Sólo decir que la escritura es exquisita, inteligente, imaginativa y que es un clásico que no debería perderse entre tanta mediocridad.
Lo prologa Thomas Pynchon de una forma magistral como sólo él sabe entender las cosas. Dice que todo el libro es una preparación para el paso final que da Daniel, que según Wittgenstein de ello no se podía hablar, y saber, querer, osar como principal regla de la magia. Da valor a este libro por todo lo que de epopeya posee y por el poder de aventura y fantasía tiene siempre en un mundo paralelo al de la gente sin imaginación.
Críticas:
Absorbente a cada página, logra retorcerte de risa al tiempo que sumirte en la más desoladora trsiteza. Una novela que, literalmente, cambia la vida de aquel que se asoma a sus páginas.


Una de esas novelas monumentales en la que un sinfín de personajes impagables acompañan al lector en una intensa, profunda, divertida e interesante sucesión de aventuras en pos de la sabiduría.


La obra de un genio….Esa clase de libros que te empujan a embadurnarte con sangre de cerdo y a soltar improperios a la congregación desde el tejado.


Thomas Pynchon dijo que leer Stone Junction era como estar en una fiesta donde se celebrara sin parar todo lo que importa. Y saben qué? Es cierto. Sus obras son un carnaval, una locura grandiosa…. Y el autor, el tipo de hombre apasionado y sabio que todos hemos deseado como mentor.

Sólo añadir por mi, que a este escritor si me gustaría conocerlo y tratarlo, porque la vida sería otra cosa totalmente diferente con sus opiniones e ideas.