Dicen, que es una de las mejores novelas policíacas que existen. No lo puedo corroborar porque no es que haya leído muchas. Pero sí me parece la mejor de las que he leído. Por qué? Por la autenticidad de los personajes, desmitificando al malo, al poli, al fiscal, al que parece inocente... Es una subcapa de la capa de cierto sector de la sociedad. Los gánsgters no son esos tipos duros de papel de cine, son esos tipos que por H o por B, se dedican a trabajar al margen de la ley, y que deben mantener unos códigos de conducta acordes a las ventajas y desventajas de su curro. No te puedes fíar de nadie, has de tener cuidado con cada paso que das, pues el error lo pagas con cárcel y como dice uno de los personajes en cierto momento, de los que van a la cárcel, pocos quieren volver. Pero hay que ser listo, delatar según a quien, porque hay peces gordos y peces más gordos y los más gordos tienen más poder. Y probablemente el que parezca más inofensivo es el que más psicópata sea y los polis sólo son otras piezas, que no miran el bien ni la ley, sólo quieren llevar adelante el día y cobrar sin cascar.
Recuerdo otra novela , 1280 almas, en la que el protagonista por azar y rapidez de reflejos va cargándose a todo el que se cruza en su camino, sin una razón poderosa, sólo quiere seguir siendo el sherif, aquí hay otro personaje que parece que sólo observe pero premeditadamente se lleva todos los gatos al agua.
Pero lo que de verdad me ha llamado poderosamente la atención es el lenguaje utilizado. El diálogo lo es todo y como los buenos dialógos, no hay frase con desperdicio. Un maestro del lenguaje del hampa con sus indolentes cinismos.
La trama pues poco dice. Un policía que quiere pescar, un traficante de armas, unos atracadores de bancos, el protagonista, el dueño de un bar y quien gana y quien pierde y el movimiento ajedrecístico para llegar a ello.
Imprescindible para los que gusten de este tipo de literatura.
