domingo, 4 de septiembre de 2011

Casi 40º

Uno de los síntomas del alzheimer, escuché hace poco, es ese querer escapar de la situación, el darse cuenta de que lo que padeces no te gusta, y ese querer escapar se traduce en irse a la calle, y no saber volver y perderse. Por qué salen a la calle y se pierden los enfermos de alzheimer? porque quieren escapar de su situación.
Y a veces, yo misma sin saber por qué salgo a la calle sin rumbo fijo.Un dato significativo es que salgo sola, no quiero salir con alguien. El coche, porque quería ir lejos, me ha llevado a un barrio donde trabajé hace ya muchos años. Es un barrio de toda la vida, cerca del mar, un barrio marítimo. Hace ya tiempo que el barrio está degradado, dejado de todas las manos, para así poder luego derrumbar y poner en práctica otros planes, no sé si ya, con la crisis. Parecía que hubiera habido una guerra, muros de antiguas casas derribados, haciendo zig-zags por arriba, con desconchados, con diversas pinturas y pintadas, montañitas de cascotes, y casi con 40º. Un padre sin camisa con un carro de mercadona y algunas cosas dentro, acompañado de su hija despeinada, en medio de la carretera, no se apartaban porque yo estuviera detrás con mi aire acondicionado y la música de Annie B. Sweet, como si de un rebaño de ovejas se tratara, pero sin sentirlo, les he seguido durante un rato. Después un negro de unos 35 más o menos acompañaba y llevaba del brazo a una mujer de unos 58 bastante avejentada, una postal de un amor cualquiera, tantas vidas diferentes, tantas hormigas que ya no ovejas. Un par de chavales enseñando la cinturilla de su ropa interior se enseñaban jeroglíficos desde un movil ultima generación, con la camiseta anudada a la cintura.  Vi el banco donde tiempo atrás iba dos veces al día convertido en una tienda china de todo tipo de objetos y el almacen donde trabajaba ese chico delgado que todos los días me guiñaba el ojo, ya no está el letrero pero la puerta sigue igual. Me acerqué pero no del todo a unas casitas peligrosas donde más de un día iba a parar.Y dando curvas y más curvas llegué al mar de ciudad y aparqué el coche. Andé paseo arriba bastantes minutos, a pleno sol, tenía que ganarme la cerveza, ser consciente de que algo vale algo, porque mal vamos si olvidamos eso. Veía mucha gente, toallas, sombrillas, y me entraba un ligero desagrado, con 40 grados.
Y recordando al Sr. Chinarro y sus vacaciones en el mar me senté en una mesa y pedí una cerveza y mi cabeza entonaba la canción: "Descorcharé el champagne, me dejaré besar, diré que es mío cuánto me rodea, veré el vacío en la marea, y dejaré acertijos en la botella...." Una mezcla de rey del glam y Sergio Makaroff.
El mar y sus onditas de espejo, el horizonte y ese cielo azul, diré que es mío cuanto me rodea..., incluso los 40º , aunque de las personas no respondo, creo que están ahí en sus toallas y en sus mundos, yo en el mío, bien resguardada.

http://www.youtube.com/watch?v=ACR5ncKrNYA&ob=av2e