Es evidente que busco algo. De momento soluciones. De mis palabras puede desprenderse que quiero alguna otra cosa y a esto he estado dándole vueltas y más vueltas en el paseo matutino. Por qué la gente que me lee cree que necesito o quiero algo que yo creo que no quiero? Acaso lo quiero y no lo sé? Ni me lo planteaba cuando casi a diario me lo decían desde todos los rincones, pero ayer una amiga, que sí me importa, que si me la puedo creer tambien me lo dijo.
Recuerdo una casa, una especie de chalet en la ciudad, tendría en esos momentos alrededor de 30 años y necesitaba ayuda. Era la casa del psicólogo que entonces trabajaba conmigo y había organizado una jornada de no se qué a la que me había apuntado si o si. Un montón de gente que no conocía y ratos de tedio insufrible, solo es un día me repetía.
Una de las cosas que hicimos es que por turnos, uno se ponía en medio y contaba una historia, la que él o ella quisiera, yo no quería contar ninguna historia a gente que no conocía de nada, pero se insistió en que lo mejor era hacerlo y que si a mitad uno no se sentía con fuerzas parara. Al final en 4ª o 5ª posición hablé yo, con la condición de no poner mi silla en medio. Había estado pensando que historia contar, porque no pensaba informar de las cosas que más me afectaban allí, eso lo tenía claro. E intenté contar un sentimiento desagradable que me pasó en un taller de escritura al que me apunté con una persona conocida en círculos leterarios de la época y la ciudad. Al taller íbamos dos personas, un chico que escribía como los ángeles o a eso me sonaba a mi, a música celestial y yo que lo hacía fatal (no es falsa vanidad es la más pura verdad). El profesor nos ponía ejercicios de varios estilos y él venía con sus redacciones , poemas, tan bien escritos , a mi me gustaba mucho pero sentía vergüenza de decirlo, yo no era la entendida. Y yo con mis chapuzas, llenas de efectos más que contenido. El profesor invariablemente descartaba todos los escritos del chico y le ponía como ejemplo los míos. Me parecía una farsa pero continuaba yendo porque ya había pagado. El chico le hacía caso a pies juntillas y seguía intentando hacerlo de otras formas, cada vez escribía peor y yo con más desgana, pero seguía haciéndolo bien. El desinterés indica que el personaje, bla, bla, bla
Decidí dejar de ir el día en que el profesor me dijo que podíamos quedar para hablar de literatura y de como escribía y de como podía dedicarme a eso. El afamado profesor se convirtió en un repugnante hombre que había dado al traste con la escritura del chico que escribía como los ángeles. Ese sentimiento hecho de sinvergonzonería, falta de ética y humanidad demasiada humanidad me angustió y dejé de creer en los escritores como personas. Una cosa es un escritor otra el hombre o mujer que hay detrás. Y Vayas por donde vayas no puedes dejar a nadie tu ilusión ni por un momento ,amén de sentirte como la boba del lugar ni tu orgullo se salvaba era todo una infame mentira.
Cuando terminé con el corazón desbocado por hablar cosas ciertas ante gente que no conocía, todos me reforzaron , me dijeron que era una buena historia que esas cosas pasaban, todo eso para que te sientas más cómoda y segura y así seguir participando, jaja.
Lo que recuerdo como si fuera ahora es la pregunta que hizo al final de la mañana y antes de ir a comer, el psico a todos. Cómo te ves en el futuro?
Sólo contaré mi respuesta. Tal como me veía es como me sigo viendo hoy. Me veo encerrada en casa con mis libros, en absoluta soledad, recordando el mundo a traves de historias que no me hacen daño y que me hacen soñar. El psico me dijo y no quieres vivir? Le dije si. Quiero vivir ahora pero luego cuando ya no pueda seguir viviendo quiero estar en mi casa, con un gato quizá y con mis libros.
Esto de vivir tiene una caducidad y no me refiero a la muerte física. Me refiero al hastío, a la pérdida de fe. Y sólo aspiro a que esto que es mi decisión y mi única alternativa sea de la forma más serena posible y con todo el humor que pueda, lo último perder el humor, Lo último.
Seguir luchando, seguir luchando. Uf! que cansado. Si no me queda otro remedio lo haré pero como un deber