Pequeños placeres.
Hace mil años cuando dormía, siempre soñaba y no podía esperar a que se hiciera de día para recordar mis sueños una y otra vez. Si había tenido alguna pesadilla iba escondiéndome en brazos ajenos, pero la mayor parte del tiempo, contaba mis historias a quien escuchaba con ternura y paciencia infinitas, me miraban con la sonrisa del que todo lo sabe y me decían que parecía que nunca pisaba el suelo. Yo contestaba: prepárame un té y te contaré mi sueño.
Habeís probado a tomaros un martini rojo con corteza de naranja en una mañana soleada? O un chardonnay en una bañera caliente que quema con aroma de violetas? Eso induce a variados paisajes mentales. Sensitive "que palabra tan sugerente". Y a que el aroma de un perfume te transporte a otro mundo paralelo que no está ocurriendo ya?
He leído que hay quien se mete en pozos y se va quedando poco a poco sin la realidad. Es impresionante ver el vastísimo mundo que hay fuera de la realidad. O quizá la realidad sea cualquier otro sueño.