Lydia tenía dos amigas, muy distintas a ella y entre si, pero formaban un buen equipo.
Helena, extrovertida, dicharachera y muy aventurera, hija de guardia civil, ya se sabe, rebotada un poco más de lo normal. Le gustaba lo sencillo y el hasch, era confiada, hyppilondia y detestaba la sofisticación en cualquiera de sus formas.
Monix, introvertida y tímida, con frecuentes paranoias siempre andaba mirándose los pies. Era dulce dulcísima y divertida como Lydia no había conocido a nadie aún. Hija de un alto cargo de gobierno civil, habían dos cosas que le encantaban, la cerveza y estar en la calle con gente de la calle. Imprevisible en sus actos, con un excesivo caos dentro de si. Parecía que no le importaba nada de lo externo pero te recriminaba cuando te veía físicamente descuidada, ni que decir tiene que con Helena no tenía nada que hacer, pero no se cansaba... "tienes que llevar un buen bolso, unos buenos zapatos, ropa de calidad...." pero en ocasiones terminaba durmiendo en un parque.
Se conocieron en el pueblo donde las 3 veraneaban y a Lydia le divertían mucho las dos.
Tenían aproximadamente los 17 cuando decidieron, a instancias de Lydia, hacer un viajecito a Barcelona. Rebosantes de pasión aventurera, Lydia cogió un frasco de bustaid, un cepillo de dientes y un par de mudas de ropa y elevándose se fueron en tren camino de la plaza Real, donde entonces vivía Nico, una musa de ella.
En el tren coincidieron con una pandilla de chicos que hacían una especie de viaje fin de curso, y el largo viaje se hizo corto, pero Helena insistía en que Lydia compartiera sus pastillas y el tarro se acabó con los tragos de no se qué mejunje que esos chicos llevaban, Ay Helena que compartidora era! y digo era porque hablo en pasado y porque ya murió hace unos años de la peor de las maneras.
Cuando llegaron a la Plaza Real con sus bolsos se dirigieron a una pensión en un callejón con ropa tendida, su 1ª pensión, el hombre sin siquiera mirarlas les dio una habitacion triple y cuando salieron al sol vieron bastantes policías nacionales. Lydia se acercó a uno de ellos y le dijo, señor agente, venimos de fuera y hemos cogido habitación en esa pensión, es buen sitio? "Yo no se lo recomiendo" "tantos sitios que hay" , pero por qué, señor agente? "porque hay mejores sitios". En fin probaremos, decían, y si no nos gusta mañana cogeremos otro sitio. Y se fueron de turistas a callejear. Lydia daba vueltas y vueltas a esa plaza Real, intentando adivinar en que portal viviría Nico, y algunos chicos susurraban cosas casi en el oído, costo, no se qué, no se cuantos.... Era la gran ciudad.
Mirando el movimiento de las Ramblas de repente Helena no estaba. Ah! ahí está! Tías ya tenemos costo! Yo no quiero costo dijo Lydia. A ver? dijo Monix. No, ahora me lo traen. Pero, le has dado el dinero? si, pero me ha dejado su dni a cambio. Monix y Lydia empezaron a reirse. Creo que te quedaste sin tu dinero y sin su costo dijo Lydia, Monix todavía riendo decía, nooooooooo, vendrá tambien con unas flores, jajajja. Les costó una hora convencerla de que hicieran marcha pues allí no podían quedarse eternamente....
Lydia a la noche quería un poco de acción, vamonos a un concierto, algo. Helena dijo vamos a preguntar donde hay algún sitio donde ir, se encaminó hacia donde estaban unos chavales fumando unos petas (como no),
pero estos chicos no tendrán más de 12 años dijo Lydia
y qué? contestaba Helena mientras ya casi estaba sentada en su banco
En fin....
Si tías podríamos ir a la zeleste, yo conozco a uno allí
pero podeís entrar vosotros? decía Lydia
Helena encantada, Monix fumaba sin mirar a nadie, y sin hablar, no reía, se había perdido un rato
Que si podemos entrar? y podemos chulear tambien a unos tíos, mirad los engatusaís, los meteís en un portal y allí estamos nosotros que los desplumamos
Pequeños repelentes, pensó Lydia, "si no teneís ni media hostia" dijo
pero uno de ellos sacó una navaja a la vez que su sonrisa " con esta hacemos lo que queremos"
Otro día dijo Lydia levantándose
Monix dijo vamos al puerto
Helena al puerto? oye teneís costo para pasar?
"Oye que no vaís a invitar ahora?"
Se trata de que no tenemos para invitar, dijo Helena, como si quisieran comprender algo
Lydia dijo, yo me largo, Monix la siguió y Helena se quedó dando excusas o yo que sé
Ni que decir tiene que no llegaron a ningún concierto y se fueron a la pensión y es ahí donde estaba la juerga, si señor, hay había una gorda!!, todo el callejón con los balcones abiertos e iluminados las putas, unas arriba, otras abajo, los chulos, los clientes y la pensión al centro de la calle.
Monix decía, yo no duermo ahí, seguro que hay chinches, Helena, hosti tu que ambiente! y Lydia estaba acojonada, pero a la mañana siguiente estaban vivas y un poco aprensivas. Cambiaron de pensión. Por la mañana era como si allí no hubiera pasado nada, era un callejón oscuro y silencioso por el que se colaban tenues rayos de sol desde la plaza real.
Cogieron otra pensión muy cerca del barrio chino pero la habitación pese a ser grande y desangelada y tener un papel horrible no daba tanto picor.
Callejearon, iban de bar en bar, hablando con unos y otros, no conocieron a mujer alguna en el viaje y terminaron la noche en el puerto en un garito que a Lydia no le gustaba nada, nada.
Me voy a dormir dijo Lydia
Helena, yo tambien mañana sale el tren temprano
Monix, yo me quedo y siguió riendo con un hombre bastante mayor que ella.
Eran las 7 de la mañana en ese cuarto de baño de bañera antigua y descascarillada, Lydia tomaba un baño y se angustiaba pensando que Monix no había vuelto, el tren saldría en dos horas y Monix no aparecía, se le heló el cuerpo y así se quedó durante todo el viaje de vuelta, junto con la inusual cara seria de Helena.
Qué diremos cuando nos pregunten sus padres?
No lo sé
Monix volvió una semana más tarde a la ciudad original sin dar explicaciones.
Su padre le buscó otro trabajo mejor que el anterior y cuando Lydia, un día a solas le preguntó, pero Monix qué pasó? Te hizo alguien algo? que pasó? Monix solo dijo "Me rayé".
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