jueves, 18 de abril de 2013

Un poema de matar a Platón.

Se hizo de noche al mediodía.
No pude respirar.
Tanto metal entre la carne,
aquel sabor a cieno
y sobre todo
... el corazón oblicuo, sí, eso es,
el corazón oblicuo.
Como las tejas de un tejado,
resbalando.
El viento arriba
(había viento, sí, un viento suave).

Pero ya terminó. Una sombra
no hace la noche entera.
Volvamos cada uno a lo que nos distingue:
esa historia concreta, personal
que nos mantiene a salvo -mientras tanto.

Una sombra no hace la noche entera
-¿o sí la hace?

Chantal Maillard


Lo que te debo. Ya nada nos une. He de irme.
Una piedra dura y fría con forma de ojo de animal me mira.
Se hizo de noche al mediodía.
La noche se llevó el calor del sol
y dejó el frío del metal incrustrado en la carne
Al final, un atropello.
Tendremos que seguir con nuestras cosas
Quién sabe que será del atropellado?
Volvamos a ser otro y
sigamos con nuestras tareas.
¿o no podemos?

Sylvia