Escribo para ver qué escribiría si escribiese (M. Duras), también para exorcizar demonios y demás elementos intoxicantes, para recordar, para desahogarme, para contar.....
viernes, 2 de septiembre de 2011
Llevo varios días rumiando como matar este verano. No es que haya estado mal, es que ha sido más verano que nunca, muy loca, muy tonta, muy superficial, dejándome llevar, pisando los charquitos en la playa y destruyendo castillos, son cosas normales que no acaban de cuadrarme porque el vacío por dentro se hace más grande y me fatiga. Si, a mi me fatiga el no pensar. En qué puedo pensar? En nada. En nada? si mi cabeza parece un tiovivo qué hago, que sólo le entre aire y castillos de arena pisados? Y tanto sueño... caminaba tropezándome dormida por las calles y el edificio donde trabajo, en casa se me caía la pluma y todo se manchaba de tinta pero dormida como estaba no lo limpiaba ni recogía, ni pensaba en que tipo de mancha de roscharch se había producido, sentada me quedaba paralizada en el desperezo y a veces me caía a la cama contigua. Mucho sueño, mucha banalidad, para alguien tan loca. Que un chico hablaba de escafandras y percebes y estrellas de mar y fondos del mar y a mi se me abrían las agallas por poder notar ese fresco y silencioso abismo neutral y pacífico y que una temporada allí no me iba a venir mal, ya subiría si acaso luego, otro día. En fin que sin motivos de peso yo quería matar el verano por su laissez-faire y porque qué co ! ya iba siendo hora! Entonces se presentó Dios y con sus palabras graves y afectuosas , de repente, le extrajo el verano del cuerpo, en un segundo. Qué casualidad que hoy llueva y vuelvan mis neuras y que llore, con lo impermeable que soy. Son momentos inevitables e inclasificables , ya propios del otoño.
Adios verano con todas sus fiestas y ligues y copas y bailes y baños y tiradas de cabeza en tobogán, tambien con sus libros y sus risas y las canciones yeh yeh que me han hecho bailar
Y la tristeza de hoy por qué no la cuento? "Para qué contar todo eso a... que no podía hacer nada, nadie podía por lo demás, ante una confidencia así la gente sólo podía entristecerse un poco, a decir verdad las relaciones humanas no son gran cosa" (Esta frase de mi nuevo libro)
Esta vez no fui yo quien disparó al verano, esta vez fue dios.