Había en las noches valencianas de mi juventud, una señora más cerca de los setenta que de los sesenta, toda vestida de blanco, que siempre andaba con nosotros , los jóvenes. Le llamábamos Blanquita. Y mientras le invitabas a un trago te contaba cosas, era simpática y siempre tenía una gracia o una burrada que te hacía reír, no entiendo como no nos contagiaba su verdadera vida oculta que nunca contaba, porque ella quería aparentar ser una persona sin problemas. Era una homeless? Tenía casa pero no familia? Porque cambiaba su ropa, siempre blanca, eso sí. Era una mezcla entre niña con sus zapatitos blancos de comunión y una anciana, con el pelo gris mal recogido. Blanquita era mucho más joven que nosotros. Porque nosotros empezábamos a vivir y en esa euforia se encierran el saberlo todo y el no querer admitir que no sabes nada. Te confieres a ti mismo una seriedad que no cuadra.
Conforme he ido cumpliendo años me he ido haciendo más y más joven, no soporto la seriedad ni las buenas maneras de los que por la espalda te la dan. Será que ya no se me puede engañar?
Y hete aquí, que cada vez nos vamos alejando más mi hija y yo. Ella tiene 11 años y es muy razonable, y muy juiciosa y muy lúcida, y yo, cada vez menos. Se lo intento explicar. Mira hija, no me apetece perder el tiempo siendo un ejemplo, y ya me pasó la época de que alguien me riña. Pero ella reclama su derecho a pasar la edad del pavo, y que yo no lo haga.
Nacemos siendo niños y vamos creciendo y tornándonos serios, y pasamos etapas de estupidez y de vacío y de negligencia mientras crecemos y llegamos hasta una adultez clave y después simplemente vamos perdiendo cordura y lucidez, bendita locura! Y acabamos siendo jóvenes y después niños.
La tierra es redonda y los ciclos y las pescadillas que se muerden la cola y en esto no hay infinito. El círculo empieza en un punto y se cierra en el mismo punto. Tampoco es tan difícil de entender. Para qué coño corres y dónde crees que vas?
Mejor asómate a una ventana, pero a una buena ventana y mira ese mundo de todos , ese que dicen que es redondo, y silba y mira y tómate un gin tonic, y mira las cosas de diferente manera , pierde el tiempo y no tomes nada en serio.