Desde que tuve una visión medianamente clara de lo que me gustaría ser, eso que se piensa a la edad de plantearte tu futura vida adulta, quise ser alguien de trato agradable, con sonrisa, aunque la procesión fuera por dentro, porque desde entonces, tambien, me considero alguien realista. No pretendo cambiar mucho las cosas, quiero adaptarme lo mejor posible a ellas.
Me gusta tratar con todo tipo de gente, en edad y status social, intentar en ficción, ver que tipo de vida es la de cada uno, cómo sienten, llevan sus cargas y alegrías.
Una de las cosas que más me han llamado la atención son las personas mayores, con toda esa experiencia a cuestas, todo el padecimiento , y saber valorarlo, pues tienen mucho que contar. Y todavía me gustan más cuando veo el cambio producido si los conozco de tiempo de cuando eran más jóvenes y ahora que han llegado tal como son. Admiro a los mayores que llevan siempre consigo una sonrisa, que tienen paciencia y dignidad, esa dignidad que tantas cosas y gentes quieren arrebatar. Debe ser dificil y triste. Conozco a muchos que tratan a los mayores mal, con impaciencia, sin escuchar, y sin educación.
Todo esto viene de una charla que he tenido con una amiga que apenas veo, pero que es muy querida para mi, yo le decía, que me gustaba su sonrisa, su alegría, su afecto, su paciencia hacia todo el mundo, pese a estar cargada hasta arriba, su competencia, que es capaz de escuchar , me refiero escucharte de verdad incluso decirte lo que piensa. Ella simplemente se clasifica como alguien de estar por casa (me encanta), yo como alguien interesante capaz de darlo todo. Le comentaba que quería llegar a ser mayor con una sonrisa y con dignidad y con la cabeza lo más alta posible, pero que estos tiempos entre unas cosas y otras, me están cambiando, cada vez me cuesta más sonreír, cada vez soy más cínica... ella me aseguró que no doy la impresión de cínica, que mi humor le encantaba, que los malos tiempos pasan y que prevalece el carácter de uno, lo que uno es y ha trabajado, nunca serás una persona con mal humor ni amargada tu espíritu no tiene esa constitución.... y creo que le doy la razón. Tengo otro amigo, que cuando se aproxima tormenta me mira, hace un gesto con las manos como si tocara un tambor chino de esos zen y enseguida nos saltan las risas. Es otra persona con sonrisa, dulce y coherente, con la que puedes hablar de todo, hasta de física y recetas de cocina, cuando está enfadado, hasta sabe enfadarse, suelta tales burradas que todos nos carcajeamos y le pegamos la risa contagiosa.
Y en fin, me fijo en las personas mayores. Las hay malcaradas y con mal genio, con la sensibilidad ya muy utilizada y gastada, pero basta con hablarles con suavidad y escucharles un poco y se tranquilizan mucho (trabajo de cara al público donde abundan las personas mayores). Pero tambien están , las personas mayores educadas, dignas, con esa sonrisa serena, entonces me quedo lela, intento entablar alguna pequeña conversación porque quiero aprender de ellas, quiero ser como ellas a su edad.
Ultimamente, pensando en esto y mi depresión primaveral he comprendido cosas. Una tiene sus capacidades intelectuales normales que no le sirven de mucho si no las utiliza, a veces, todo va tan deprisa dentro, que se confunde, las ideas y conclusiones mueren jóvenes allí dentro. A veces se dan más cosas de las que se deberían de dar a quien no deberías de darlas, te apoyas en quien no debes apoyarte ( por estar más a gusto, aunque eso de estar más a gusto habría de dejarse para otras cuestiones), y cuando te das cuenta de esto, quiero decir, el pan es para comer y hacer bocadillos, el agua para beber y limpiar, cuando llegas despues de mucho tiempo a esa conclusión, ves que has actuado mal, pero también quien ha interaccionado contigo, posiblemente más consciente que tú, menos obnubilado, no ha hecho más que intentar tapar agujeros a mitad, podía más la vanidad de ser elegido, que de tapar bien los agujeros, es entonces cuando caen algunos mitos. Esa persona hubiera sido una persona ideal, como mi amiga a la que apenas veo, o como mi amigo que toca el tambor zen, si no fuera porque no puede serlo, ya que hay incompatibilidades insalvables y de eso me he dado cuenta tarde. Cuándo se dió cuenta él? No lo sé. Agradezco mucho de cualquier manera, todos los ratos pasados y todas las emociones. Y espero que en un futuro, sí pueda ser esa amistad, ese amigo que ha intentado serlo pero no ha sabido o no ha querido o yo no lo he dejado. Y es que es todo muy complicado.....Gracias, ojalá, futuro amigo....