He tenido mucho cuidado en levantarme con el pie derecho hoy. No recordaba mis sueños desde hace tiempo y disfruto contándolos. Ha sido una especie de pesadilla. ¿Cómo me dormí? Sintiéndome una especie de monstruo con mi pequeña, contestándole con aridez, la sensación de que algo no cuadraba y más blísters de la cuenta sobre la mesilla.
Soñé con una cara concreta que me decía que no se podía querer a dios y entonces yo le pedía que me quisiera a mi, y le besaba, pero joder entonces yo era dios y la cara me miraba con inseguridad. Fuimos a la calle la cara, mi niña, el padre de la niña, la novia del padre y yo. Mi niña no estaba contenta de que viniera la cara y me encontré chillando a un bebé en su cochecito. El padre y la novia no querían saber nada y se quedaron atrás. La cara se tornó seria y se alejó definitivamente diciendo que parecía un demonio, aunque no quería querer a un dios. El bebé convertida en pre adolescente me giró la cara y yo simplemente no encontraba donde ir a comer. Por fin entré a un restaurante pero retiraron todas las cartas de las mesas y seguí vagando por las mismas calles, como si no pudiera salir de allí, buscando donde comer. Me topé con Javier Marías que con una serenidad afable me susurró "hoy no se come". Y me entró el terror y grité en sueños y lloré de verdad.
Así que cuando me levanté esta mañana con el pie derecho y temiendo la ira de mi niña, ella se agarró a mi cuello, sentí su aroma particular, y me dijo, yo te cuidaré siempre. Sus pecas me parecieron lo más hermoso que jamás había visto. Aunque me pregunto si ella no estaba soñando cuando me abrazaba.