La mañana todavía negra
y desconfiada como una viuda.
Lo que me abraza se parece a la pureza.
Frente a mi hay un espejo que no miro.
¿Ni siquiera una sonrisa de despedida?
No, con mi sonrisa
concedo pactos,
prometo paz,
miento.
Hasta aquí. Hasta hoy.
Becas, premios, terapias de electroshock,
distinciones de todo tipo, yo
dedicándole alfas a un muerto desde los 8 años, yo
recolectando la miel de un homenaje, yo
luchando contra la sinusitis en mi cuarto de Smith y
escribiendo relatos por 100 dólares,
pero ¿qué horizonte no tiembla si lo miras fijamente?
Si esto es la traducción de una traducción
que alguien revise el sentido de mis actos:
Cómo sigo los pasos de Yeats por las habitaciones, cómo enredo mi bufanda al cuello cuándo sólo la muerte puede abrigarme, cómo preparo pan con mantequilla y cojo dos tazones y vierto leche en ellos por si mis cachorros tienen hambre antes de que llegue la canguro, cómo cabalgo a Ariel y ordeno los últimos poemas que dicen que escribí antes de convertirme en una sombra más, en otro pedazo de frío.
11 de Febrero de 1.963. Seis de la mañana.
¿Lo tienes?
Bien: añade azul al negro.
Lo que hacen los demás con el dolor y lo que hago yo con el dolor. Ésa podría ser una manera de clasificarlo todo.
David Aceituno. Extraído del libro de Sylvia y Ted.
Escribo para ver qué escribiría si escribiese (M. Duras), también para exorcizar demonios y demás elementos intoxicantes, para recordar, para desahogarme, para contar.....
jueves, 11 de abril de 2013
jueves, 4 de abril de 2013
I see a darkness
Son cosas que no se dicen, de las que no se hablan. Cada cual tiene sus motivos para hacer lo que hace. Algunos hasta los tienen claros. Y yo me canso de mis motivos. Soy cambiante y rápida hasta lo imprevisible. Me ves bien? Mírame.
Porque ya me he marchado.
Tanto rodeo, y sin saber nada.
Ya estoy allá.
Porque ya me he marchado.
Tanto rodeo, y sin saber nada.
Ya estoy allá.
lunes, 18 de marzo de 2013
Los espejos muestran la realidad que no quieres ver
Y no lo muestran todo
me miro, sorbiendo mi taza de té frío
pero la inexpresividad de mi rostro
que adquirí a base de ....
a base de qué he hecho, qué me han hecho?
no delata temperaturas ni sabores ni
el enigma de buscarme y casi no hallarme
no hallar
Busco la soledad, a pesar de estar sola
Que desesperación!
Y el espejo muestra
una cara ajada por falta de agua
la falta de alegría y deseo
Pero eso es porque está en el baño y el vestidor
Debería poner espejos para objetos
sería más adecuado.
Y no lo muestran todo
me miro, sorbiendo mi taza de té frío
pero la inexpresividad de mi rostro
que adquirí a base de ....
a base de qué he hecho, qué me han hecho?
no delata temperaturas ni sabores ni
el enigma de buscarme y casi no hallarme
no hallar
Busco la soledad, a pesar de estar sola
Que desesperación!
Y el espejo muestra
una cara ajada por falta de agua
la falta de alegría y deseo
Pero eso es porque está en el baño y el vestidor
Debería poner espejos para objetos
sería más adecuado.
domingo, 27 de enero de 2013
Leer a Wallace
Como cuando lees, por ejemplo animalitos inexpresivos.
Primero te quedas con la historia de Julie y los encierros con su hermano y la regla y esas infinitas construcciones de todo un mundo de líneas. Después se añadió la enciclopedia canadiense rara.
Te acuerdas del principio donde aparecen dos niños abandonados tocando un poste de madera y con una vaca pastando.
También te quedas con Faye y su madre, y su vida torcida para siempre por una serie de catastróficas desdichas, que empezaron por el contacto de su pelo rojo, en la oscuridad de un cine, con un extraño con O.
Avanzas en eso. Lo demás es secundario. Lo lees en superficie.
Lo siguiente que te llama la atención, es lo poético de la relación entre las dos, Julie Y Faye. A la orilla de la playa al amanacer, en el apartamento de Faye con sus paredes de cristal.
Aunque eso es antes….. tiras hacia atrás y vuelves a leer. Y sigues.
La relación tiene tres fases: anécdotas y gustos, contar en lo que creemos, y, relacionar lo que cree el otro con la realidad.
Llega el momento de las preguntas. Por qué me hice lesbiana? Qué respuesta doy si me preguntan?
Leo con fricción los ejemplos de errores en relaciones heterosexuales , defectos de hombres (en mi caso con fricción enfermiza). Por todo eso, por algo de eso, PUM! Se cae en el lesbianismo. Y al final leo aquellas verdaderas historias, declaraciones de hechos con peso, para caer en el lesbianismo y con ese punto de duda, error, equivocación, o argumento de Julie cuando cambia el lugar de un hecho de una declaración.
Pero….
Te das cuenta que es imposible sacar eso de contexto, que todos y cada uno tienen su papel principal y vuelves atrás. A leer más despacio.
Observas que el relato tiene como varios capítulos que no son el 1, el 2 el tres…tampoco títulos, subtítulos, sólo unas líneas formando ángulos de diversos grados, pero obtusos no rectos, nunca rectos, y desviados, pueden terminar después de casi una recta o angulo muy muy abierto en otro ángulo a continuación que igual se queda arriba o abajo.
Y piensas, ahora estoy en cómo mezcla hechos y personajes en cada capítulo, en la historia personal de éste y el otro y en lo que dice y en cómo actúa.
El relato va sobre un concurso de televisión, el trasfondo, los protagonistas, pero te quedas pensando en lo que dice cualquier protagonista y dices… tendrá que ver con…? Y vuelves atrás, a leer …por qué dicen en la 2ª página aquello sobre esto? Y te dices, luego volveré a ver que tiene que ver la fórmula del ángulo con lo escrito a continuación.
Así es como, más o menos leo a Foster Wallace, es una obsesión, una obsesión agradable, aguda, que atrapa, inteligente. Puedes absorber mil visiones y darles mil vueltas. Parece un palabrerío sin fin y cada palabra está cuidadosamente puesta en su sitio, como si todo estuviera imaginado en una escena de la mente que abarcara un paisaje de kilómetros en varios años consecutivos con todo lo que allí hay.
Sólo estoy hablando de un relato. Cuando leí la broma infinita me pasaba algo muy parecido, deseché intentar explicar a la gente que me preguntaba mi opinión porque sencillamente me era imposible. Es un libro de más de 1200 páginas que mezcla personajes e historias en un tiempo indefinido con nombres de años según eras, en donde una frase podía alargarse en varios párrafos, y donde poco a poco se iba desvelando a pequeños trazos , ese trasfondo psicológico de las situaciones y sus personajes. Estaba obsesionada pero no supe explicar, por qué.
Dice Wallace que escribir ficción era lo único que le hacía olvidarse de su vida, insoportable para él. Que empezaba a escribir por la mañana y se encontraba, a menudo, de noche y sin haber comido nada en todo el día. Esa ficción de genio que no todos pueden saborear ni entender.
Como alguien dice: Wallace siempre consigue que lo increíble parezca comprensible, lo raro, normal; lo absurdo, hilarante y lo familiar, extraño.
Otros, los menos, dicen: palabrería….
Animalitos inexpresivos
Cuéntales que tenías 8 años. Tu hermano tenía cinco y no sabía hablar. Diles que tu madre tenía una cara agotada e inexpresiva. Que había ido volviéndose cada vez más fea, primero por culpa de los hombres y luego de ella misma. Que su cara permanecía inexpresiva, enamorada de un hombre silencioso e impávido que os dejó tirados tocando un trozo de madera al lado de una carretera. Diles que tu madre os abandonó en un campo de hierba seca. Diles que el campo, el cielo y la carretera eran del color de una colada sucia. Diles que te pasaste todo el día tocando un poste, que allí estaban tu mano y la mano blanca de un niño tarado. Que esperabas que regresara porque hasta ahora lo había hecho siempre.
Diles que había una vaca. Estaba en el campo, junto al sitio donde tú estabas tocando la cerca. Diles que la vaca estuvo allí todo el día, masticando algo que se había tragado hacía mucho rato y mirándote. Diles que la cara de la vaca no tenía ninguna expresión. Que se pasó el día entero allí, mirandoos con una cara enorme que carecía completamente de expresión. Que casi te entraron ganas de gritar. El viento sonaba como alguien gritando. Y tú allí de pie, tocano la madera todo el día con una criatura que era la encarnación del silencio. Que podía, ya sabes, quedarse ahí indefinidamente, esperando al único coche que conocía y sin sentir la necesidad de comprender nada. Y una vaca te estaba mirando ahí delante, igual que podría estar mirando cualquier otra cosa.
Diles que todavía hoy no puedes soportar a los animales, porque las caras de los animales no tienen ninguna expresión. Ni siquiera un asomo de expresión. Diles que alguna vez miren la cara de un animal, que la miren de verdad.
Y luego diles que miren de cerca la cara de los hombres. Diles que se detengan un instante y miren la cara de un hombre. La cara de un hombre está totalmente vacía. Mírala de cerca. Diles que miren ellos también. No lo que hacen las caras, porque las caras de los hombres nunca dejan de moverse, son como antenas. Pero lo único que hacen sus caras es moverse e ir adoptando diferentes configuraciones del vacío.
Diles que en las máscaras de los hombres no hay agujeros para meter los dedos. Diles que es imposible querer algo que no se puede coger con los dedos.
Una vez me preguntaste cómo entendía los poemas. Te acuerdas? Te acuerdas del mar?De nuestro mar al amanecer, de cómo nos gustaba? Nos gustaba porque era como nosotras. Aquel océano era obvio. Todo el tiempo estábamos buscando algo obvio. El mar sólo es el mar cuando se mueve. Las olas son lo que distingue al mar de un charco muy grande. El mar no es nada más que sus olas. Y todas las olas del mar terminan chocando con lo que ellas mismas empujan y rompiendo. Todo lo que estábamos mirando durante todo el tiempo que estuviste haciendo preguntas era obvio. Era obvio y era un poema porque éramos nosotras. Mira esa clase de cosas. Tu propia cara cuando adopta una expresión. Una ola que rompe sobre una roca y pierde su forma en un gesto que expresa esa forma. Lo ves?.
Animalitos inexpresivos.
David Foster Wallace.
jueves, 10 de enero de 2013
Buscando en la realidad
Cómo podría encontrar a esa persona , amiga, amante, compañera, alma gemela? Porque le he tenido que decir a la soledad, que casi lo era, que no quiero exclusividades. Ni darlas, ni recibirlas.
Podría hacer un juego de las 10 ó 20 similitudes entre Moby Dick y el corazón de las tinieblas. Esa persona que encontrara las mismas que yo, podría ser candidata excepcional.
Una persona de mi edad y estatus social no puede ir por la vida real, actuando de ese modo. Sería rechazada y desterrada y denostada por ese ente “la sociedad” y por los transeúntes en general, incluso por mis propios amigos.
Pues mira, para eso funciona bien la red. A ver quien hace la locura o la tontería más grande, aquí todo es normal, casi casi en el estadio de esos parias norteamericanos, que nos parecen tan raros y extraños a todos.
Y si unos buscan sexo y otros comida y otros amor, yo busco sentirme comprendida, que no compartida.
También puedo intentarlo en la vida real. Encontrar a esa persona tan diferente a mi, pero a la que admiro por… como se come los merengues sin mancharse o como hace ese triple salto mortal sin red o porque con una mirada ya me está descubriendo la solución a esa desolación del alma que es ser invisible o incomprendida. Y no me refiero al físico, que se me ve venir, con todas esas pamelas de color rojo que porto.
Entre estas y otras, van pasando los días, compartiendo a veces con mis especiales seres queridos, con la chusma del curro (se salvan dos, no mas, desde mi punto de vista), con mi churri, la soledad, que se cree que no la quiero y muero por ella, haciendo el tonto y gastando los minutos que no son igual, según la edad que tienes( ahora estoy hablando de pasión y devenires). Y siempre viene algo inesperado que derrumba teorías que, como dice mi hijo, “me retrastoca la cabeza y me quedo que no sé ni quien soy”. Entonces escapo, porque no puedo discutir sobre la maldad de la obsesión y la maldad del corazón y porque ese ser al que admiro no va a poder entenderme.
Escapo poco a poco, dejo una huella, un suspiro y un hasta luego vuelvo pronto.
Vive la vida real, me dicen.
Y la vivo.
domingo, 30 de diciembre de 2012
Me pongo en tu piel
Me pongo en tu piel
Creo que nunca disfrutaste y siempre creíste que la vida era así.
Y ahora vieja y enferma nadie te tolera y quisiera ponerme en tu piel y no puedo pero me pongo en tu piel. Con estas letras.
Supongo que ya en el 2013 morirás.
Te crearon unas altas expectativas, por un lado. Por el otro te decían que no eras nada. Quien bien te quiso te hizo llorar y quien bien te quiso plantó la semilla de la infelicidad y la muerte.
Ya no hay nada que hacer. Sonríe, sonríe. Toda la suerte hace tiempo que cambió. Pistolas antiguas en la cabeza, que mira con cuello de jirafa. Y para qué? Ahora que no eres nada.
Sólo te queda el dolor y lo quieres. Lo proteges, lo tapas, cuidas que no se escape, tu dolor.
Puedo ponerme en tu piel. Peor es nada, lo sé.
En el 2013 te elevarás aún más alto que siempre y la caída será colosal y eso es lo mejor que has tenido nunca. Ya no desearás, pero esperarás el dolor, por dios , que no falte.
Cuando sonreías y sonríes , se iluminaba el mundo que el agua de tus lágrimas apagaba.
Peor que un cuchillo clavado cien veces en el mismo sitio.
Con tus pensamientos de frágil cristal, no parabas de intentar aliviar cualquier dolor ajeno, y sólo declamabas el horror contando un chiste detrás. Querías mis zapatos y yo tu corazón, pero ambos estaban rotos.
Crees que, maldita sea, no puedo ponerme en tu piel?
Este año que llega, será tu incógnita, podrá arruinar tu vida o te crecerán alas plata de aluminio, para poder callar y observar.
sábado, 29 de diciembre de 2012
Me fui a por tabaco
Voy a dejar de hacerte sufrir
Voy volverme del polvo de los caminos
No vas a verme más por aquí
Hasta que se me olvide lo que me has dicho
Y ya no voy a volver a escribirte cartas
Ni voy a deshacer malentendidos
Y no me voy a detener por nada
Hasta que esté tan lejos que parezca que no existo.
No voy a darte otra explicación
Estoy cansado, de insultos y de palizas
Me da igual, si tú tienes razón.
Me da igual lo que digas o que no digas.
Voy a dejar marcado en el calendario
En rojo la fecha de mi partida
Y voy a hacer lo que me de la gana
Y voy a olvidar que me necesitas.
Voy a dejar, marcado en el calendario
En rojo la fecha de mi partida
Y voy a hacer lo que me dé la gana
Y voy a olvidar que me necesitas.
Y no voy a levantarme de la cama
Y voy a esconderme por las esquinas
Y me da lo mismo si algún día se acaba
Y ya puedes borrar esa media sonrisa.
Voy volverme del polvo de los caminos
No vas a verme más por aquí
Hasta que se me olvide lo que me has dicho
Y ya no voy a volver a escribirte cartas
Ni voy a deshacer malentendidos
Y no me voy a detener por nada
Hasta que esté tan lejos que parezca que no existo.
No voy a darte otra explicación
Estoy cansado, de insultos y de palizas
Me da igual, si tú tienes razón.
Me da igual lo que digas o que no digas.
Voy a dejar marcado en el calendario
En rojo la fecha de mi partida
Y voy a hacer lo que me de la gana
Y voy a olvidar que me necesitas.
Voy a dejar, marcado en el calendario
En rojo la fecha de mi partida
Y voy a hacer lo que me dé la gana
Y voy a olvidar que me necesitas.
Y no voy a levantarme de la cama
Y voy a esconderme por las esquinas
Y me da lo mismo si algún día se acaba
Y ya puedes borrar esa media sonrisa.
martes, 25 de diciembre de 2012
Cuento de Navidad
Esta mañana me desperté cuando aún la niebla lo escondía todo . Tenía el puño apretado y cerrado, allí estaba mi amatista, esa que me había hecho volver a soñar. Me encontraba un poco rara, tanta comida y bebida de navidad, me habían dejado excesivo azúcar y arghhhh necesitaba soltar lastre, no soporto mucho el dulce, me empalaga.
Pues voy a leer un relato de Él, seguro que me balancea un poco hasta equilibrarme.
Ahí va, pues, mi interpretación de mi cuento de navidad.
Había llovido toda la noche y el terreno tras la verja lucía por la mañana verde, salvo aquel montículo marrón lleno de hormigas laboriosas reconstruyendo los daños de la tormenta.
Los dos niños habían intentado masacrar el hormiguero hacía una semana y creyendo haberlo terminado con éxito construyeron un pequeño montículo de cemento, como monumento a sus muertos.
W. salía con su habitual cara fruncida debido a las migrañas, T. no sabía que un niño pudiera tener migrañas hasta que lo conoció a él, le robaba aspirinas a su madre para que W las chupara sin cesar, y es que, el padre de W era una bestia, y eso al chico le producía las migrañas, portaba además los brazos llenos de moratones como manchas de plátano pasado.
T. pensaba en que quizá había tenido suerte al no haber conocido a su padre, en vez de tener al padre de W, su madre tenía sus cosas también, pero no era ni punto de comparación . W tenía mal humor y le hablaba a su vecino con desdén, él se quejaba a su madre, decía que no lo soportaba cuando se ponía así, que iba a dejar de ser su amigo, y ella le comentaba, cuando te trate así finge que eres su amigo, no sabes por lo que tiene que pasar ese pobre chico. A su madre le encantaban los juegos de fingir. Leía relatos de psicópatas y luego quería que su hijo fingiera serlo. Hoy vamos a hacer que tú eres éste. El aprendía bien, cada vez fingía mejor y le hacía sentir miedo a su madre. Daba la impresión que a su madre lo que más le gustaba era la sensación del miedo y esas píldoras negras que le daba su tía.
Estas hormigas se están riendo de nosotros, le decía W. Has traído las cerillas?
Sacó una botella de lejía que tenía escondida tras unos arbustos y mirando hacia su casa dijo empecemos.Metieron un palo dentro de la botella y la encendieron, las gotas de la lejía y el plástico fundido caían sobre la casa de las hormigas masacrándolas.
El caso es que no se ponían de acuerdo en lo que estaban haciendo. T quería simular que estaban acabando con el ejército del vietcong, había pasado todo el verano viendo reportajes de la guerra y soñaba con ella, pero W no estaba de acuerdo para nada. Son gigantes, pero gigantes peligrosos para el mundo. Y entonces… nosotros qué somos, que podemos con los gigantes? Marines? Dios santo T.! somos dioses. Y el humo? Podemos decir que el humo es radiación letal? No eres tan tonto T.
En ese momento salió la hermana de W. salió: Papá tiene a mamá acorralada en el sótano, esta vez va a matarla. Igual nos mata a todos. Vale, quizá estaríamos mejor…
Eh, capullo! Le dijo a T. no estarás pasando el límite, verdad? Dijo la chica mirándole los pies, y cuando comprobó que no, se fue dando una voltereta en el aire que dejó entrever la raja bajo las bragas, para un chico de 9 años era un poco mayor, puesto que tenía 12. T quería follársela, aunque no sabía muy bien que era eso, sólo sabía que su madre lo hacía mucho según decían los niños en el autobús.
De repente dentro de la casa sonó una estampida y un grito. La niña salió corriendo hacia fuera, y W dijo, acaba tú, tengo que ir allá dentro. T, acojonado y con la boca pequeña dijo, si puedo ayudar en algo….No. Dijo W, me las apañaré. Somos Dioses, recuerdas?
Todas las hormigas estaban muertas, W se las había cargado a todas.
Esa noche, la madre de T. le dijo, Bien, hoy quién quieres ser?
T. Sólo quiero ser T.
Una interpretación del relato Gigantomaquia del libro Knockemstiff de Donald Ray Pollock.
Vidas reales y vidas fingidas. No siempre soñar es de azúcar.
domingo, 16 de diciembre de 2012
El diablo a todas horas.
Por Donald Ray Pollock.
Críticas:
Violento, inquietante, perverso, desgarrador…. Y muy bueno. Puede que sientas rechazo, puede que te impacte y es casi seguro que te horrorizará, pero leerás hasta la última palabra.
The Washington Post.
Abstengánse las almas sensibles. Pollock se interroga sobre el mal, sobre la parte oscura que hay en cada individuo, desplegando una prosa suntuosa.
Le Monde.
Donald Ray Pollock nos da lo imposible: historias ágiles y divertidas sobre la gente más triste que jamás se haya visto. Más atrayente que cualquier otro libro de ficción publicado en años.
Chuck Palahniuk (refiriéndose a su anterior libro de relatos Knockemstiff)
He leído críticas y críticas, y no suelo hacerlo mucho, pero aún no he encontrado ninguna que no haya sido subyugada, atraída magnéticamente por la escritura de este hombre.
Un señor que nació en una hondonada al sur de Ohio llamada Knockemstiff, un sitio rural nada idílico , al que sólo se llega por equivocación. Trabajó unos cuantos años en una planta cárnica y de ahí pasó a una fábrica de papel. A los 50 años le dio por apuntarse a un curso de escritura en la universidad de Ohio y aquí tenemos el gran resultado.
Cuando fui a comprarlo a una de mis librerías preferidas, la librera se puso nerviosa, gesticulaba deprisa, le brillaban los ojos. Te va a encantar es buenísimo, dijo al final.
El libro se llama El Diablo a Todas Horas, y habla de un niño que le tocó vivir una infancia atroz, donde se confundía a dios con actos diabólicos, para curar el cáncer de su madre, ya que la ciencia no podía, su padre erigió un altar satánico ofreciendo sus oraciones y tributos sangrientos a dios. El niño sólo recuerda un día feliz en su niñez, cuando el padre casi mata de una paliza a un hombre que osó hablar en términos groseros de su madre. La unión de sus vivencias dieron lugar a un odio visceral por la iglesia, y a la violencia como arma defensiva de sus únicos parientes.
Pero hay más personajes, que acaban entecruzándose entre si en la novela, una pareja de asesinos en serie, un tétrico predicador acompañado por su primo, un paralítico que toca la guitarra con costumbres no muy bien aceptadas, otro predicador lascivo y desagradable, cuántas cosas desagradables pasan aquí como si compitieran por el más horrible y asqueroso todavía, un sheriff corrupto que está dejando de beber.
La trama y la descripción es para el placer del que lee. Cómo algo tan horrible cala tanto? Parece que cualquier vida es mejor después de esto. Pero sabemos que todas estas personas existen de verdad, que no son meros personajes de ficción.
Adictivo hasta el final. Creo que el mejor libro que he leído este año. Ha habido muchos pero nunca olvidaré éste. Y ahora… acabo de empezar los relatos de Knockemstiff. Imposible no hacerlo.
sábado, 8 de diciembre de 2012
Más de un aniversario (espero)
Al escuchar que hoy era el aniversario del asesinato de John Lennon, me ha venido de repente aquella tarde festiva y gris, muy gris.
Estaba en una bañera con agua perfumada hirviendo y un vaso de vino blanco. Por aquel entonces era casi una niña pero había establecido el vino blanco como la bebida de la tristeza y la melancolía, ya.
Me recuerdo llorando, ni siquiera sé por qué a estas alturas, y rellenando la bañera una y otra vez cuando el agua se enfríaba.
Había quedado y estaba acicalándome sin ganas. Hubiera preferido andar llorando por toda la ciudad gris plomizo, ese día, que poner cara risueña y atender a los amigos o al novio de turno.
Y vive dios que el problema no era la muerte de John Lennon, ni de Salinger, el problema era mío y esas melancolías y esas cosas que no salen bien y todo el mundo afuera aguardándome y no dejándome en paz.
Llevo unos días bastante activos socialmente y ya me estoy agobiando, mi cabeza va adquiriendo la textura del corcho gracias a tanta resaca. Me llamo Sylvia y creo que soy alcohólica, te queremos Sylvia. Pero eso da igual.
Hoy que debería ser un día muy importante, esperado poco menos de un año pero casi, sé lo que quiero pero no me sale sentirlo, es decir, decirlo.
Hoy estoy como el día aquel que acabé poniéndome un vestido amarillo impresionante, con algo importante que decir y sentir y me va a costar. Cuando las cosas no se dicen de corazón no son creíbles, y puta! Que el corazón lo tengo, sólo que la cabeza no acompaña, me dejaré llevar por mis miradas y le diré:
Quiero empezar el año contigo, y quiero que el próximo aniversario del asesinato de John Lennon, puedas ver que no estoy triste.
miércoles, 5 de diciembre de 2012
Stone Junction de Jim Dodge
Empieza con Anna Lee, joven embarazada en un orfelinato, no sabe de quien. Anna Lee no ha conocido padres y sigue sus instintos, quiere a su hijo. Las monjas no están de acuerdo pero ella no duda en darle un puñetazo a la superiora y terminar allí hasta el día en que da a luz, en el que envuelve a su hijo Daniel Pearse en una mantita, en un día desapacible y lluvioso y tras intentar robar unos cuantos coches termina haciendo dedo, bajo la lluvia.
La historia empieza así pero no la destriparé entera porque vale la pena leerse el libro, más de 500 páginas de una epopeya loca y alquímica donde da cabida a multitud de sorprendentes, cómicas y tristes aventuras.
Cuando Anna Lee muere , la organización de magos y forajidos en los que andaba metida su madre se hacen cargo de Daniel. Aprende la meditación, el buscar respuestas, el pasar hambre el estar en contacto con la naturaleza, aprende de drogas creadas exclusivamente para fines específicos, ninguna ha de tumbarle, aprende a jugar al póker viajando de garito en garito hasta que se hace un conocedor de ese mundo lleno de humo de tabaco, whiski y horas de no perder de vista al contrincante, donde puedes ser el más rico o el más pobre en apenas unos segundos, aprende el oficio de abrir cajas fuertes y de seguridad sin dejar huellas, aprende el arte de los disfraces, no sólo físicamente sino psíquicamente tras horas y horas de observación y aprendizaje. Para todo esto tiene diversos profesores, los mejores cada uno en lo suyo. El va obedeciendo y aprendiendo, sólo quiere saber quién mató a su madre. Y al fin el mismo jefe de la organización le enseña a desaparecer. Con qué motivo? Robar un diamante mágico con una luz que tiene todas las respuestas y que está en poder de la Cia. El jefe le explica lo difícil que resulta llegar a desaparecer, que en el mundo solo él lo consiguió y que lo dejó porque entrañaba grave peligro de no volver a aparecer, cuando estás en lo más alto, en el éxtasis, no querrás volver y ahí es donde te quedarás al otro lado del espejo. Daniel aprende y consigue robar el diamante para su jefe y mentor pero antes quiere entender por él mismo lo que entraña esa luz que sólo él cree entender y no sigo, ni cuento el final.
Sólo decir que la escritura es exquisita, inteligente, imaginativa y que es un clásico que no debería perderse entre tanta mediocridad.
Lo prologa Thomas Pynchon de una forma magistral como sólo él sabe entender las cosas. Dice que todo el libro es una preparación para el paso final que da Daniel, que según Wittgenstein de ello no se podía hablar, y saber, querer, osar como principal regla de la magia. Da valor a este libro por todo lo que de epopeya posee y por el poder de aventura y fantasía tiene siempre en un mundo paralelo al de la gente sin imaginación.
Críticas:
Absorbente a cada página, logra retorcerte de risa al tiempo que sumirte en la más desoladora trsiteza. Una novela que, literalmente, cambia la vida de aquel que se asoma a sus páginas.
Una de esas novelas monumentales en la que un sinfín de personajes impagables acompañan al lector en una intensa, profunda, divertida e interesante sucesión de aventuras en pos de la sabiduría.
La obra de un genio….Esa clase de libros que te empujan a embadurnarte con sangre de cerdo y a soltar improperios a la congregación desde el tejado.
Thomas Pynchon dijo que leer Stone Junction era como estar en una fiesta donde se celebrara sin parar todo lo que importa. Y saben qué? Es cierto. Sus obras son un carnaval, una locura grandiosa…. Y el autor, el tipo de hombre apasionado y sabio que todos hemos deseado como mentor.
Sólo añadir por mi, que a este escritor si me gustaría conocerlo y tratarlo, porque la vida sería otra cosa totalmente diferente con sus opiniones e ideas.
jueves, 29 de noviembre de 2012
Descubriendo lo que no seré mañana
No necesito carta de despedida porque ya me despedí muchas veces y siempre era por lo mismo.
Fue culpa mía no ver su piel sin temperatura, fue culpa suya mostrar calor en alguna ocasión. Pero fue más culpa mía no saber ver la nada carente de todo, la nada más absoluta, habiendo tantas cosas por ver.
Ya pasó.
También va pasando el tiempo imparable, con las estaciones, algunas perezosas y otras que simulan plumas de pájaros blancos. No me gustan los pájaros muertos. Pero el mundo tiene mil corazones y mil mentes y mil manos y mil piedras.
Yo descubro mas piedras, más corazones y más extravíos, pero descubro, porque moriré de veras el día en que esté ciega.
Un corazón me dijo ayer, no sólo has de mirar, has de enseñarte. Todos tenemos algo que poder enseñar y luego me alabó y no me creyó si quise mentirle, porque ese corazón me vió.
Otro corazón medio muerto, asfixiado por su mente brillante, dejó escritas unas palabras, unas palabras que revolotean en mi mente desde hace bastantes días.
“Tú eres tu propia enfermedad…. Te das cuenta….cuando miras en el agujero negro y éste lleva tu cara. Cuando la Enfermedad simplemente te devora por completo, o más bien, cuando simplemente te devoras a ti mismo. Cuando te matas. Todo ese conflicto acerca de las personas que se suicidan cuando están <<gravemente deprimidas>>, cuando decimos, ¡Dios mío, tenemos que hacer algo para que dejen de matarse!, todo eso está equivocado. Porque ¿saben?, todas esas personas ya se habían suicidado en lo que de verdad importa……cuando se suicidan, tan sólo están siendo disciplinadas”
Por qué no puede ser una opción el arte? Por qué no, la rama donde agarrarte?
Mientras transcurre el tiempo tranquilo y salen corazones algún instante.
Y mientras todo es blanco.
Menos esa mancha de allí, que ennegrece la belleza o le da otra dimensión.
martes, 27 de noviembre de 2012
Una cierta serenidad
En los submundos donde a veces me sentaba a tocar la guitarra, a veces me salían las alas y me elevaba, y cuando tocaba correr y escapar siempre había alguien tirando de la mano y yo.... ciega siguiendo esa velocidad.
Era un mundo lleno de submundos.
Y cada vez me detenía más en ellos y ya me alejaba simplemente silbando, con esa seguridad que te da el perder el miedo.
La desconfianza siempre me daba la razón, aunque se la quitara a los demás.
Y creyendo ser fuerte la despedí, aunque siempré la miré de reojo.
Trigo limpio y trigo sucio
Separa el heno de la paja
y de pequeña el arroz
Esos ejercicios, de qué servían o de qué sirven?
Encontré la verdad y me aferro a ella como si no existiera ya nada y el mundo y submundos estuvieran vacíos y fueran el mismo cielo o el infierno.
Siento pena, mucha pena y tristeza.
Y no es por mi.
Hay quien se ríe a carcajadas. ;-))))
Y no es por mi.
La serenidad. Esa es la palabra que define el no hacer tonterías.
Era un mundo lleno de submundos.
Y cada vez me detenía más en ellos y ya me alejaba simplemente silbando, con esa seguridad que te da el perder el miedo.
La desconfianza siempre me daba la razón, aunque se la quitara a los demás.
Y creyendo ser fuerte la despedí, aunque siempré la miré de reojo.
Trigo limpio y trigo sucio
Separa el heno de la paja
y de pequeña el arroz
Esos ejercicios, de qué servían o de qué sirven?
Encontré la verdad y me aferro a ella como si no existiera ya nada y el mundo y submundos estuvieran vacíos y fueran el mismo cielo o el infierno.
Siento pena, mucha pena y tristeza.
Y no es por mi.
Hay quien se ríe a carcajadas. ;-))))
Y no es por mi.
lunes, 26 de noviembre de 2012
Es que te veo
SSSSSShhhhh. No me llames por mi nombre.
Llámame chica, como si fuera la única en el mundo.
No quieres estar conmigo a solas.
Pero no te despegas de mi lado.
De qué tienes miedo ?
De quererme? De que te quiera?
Sólo quiero saber por qué me temes y a la vez te escondes en mi?
Y a la vez sólo miras por mi?
Y sonríes y sonríes y sonríes
Cuál sería nuestra canción?
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