Cómo podría encontrar a esa persona , amiga, amante, compañera, alma gemela? Porque le he tenido que decir a la soledad, que casi lo era, que no quiero exclusividades. Ni darlas, ni recibirlas.
Podría hacer un juego de las 10 ó 20 similitudes entre Moby Dick y el corazón de las tinieblas. Esa persona que encontrara las mismas que yo, podría ser candidata excepcional.
Una persona de mi edad y estatus social no puede ir por la vida real, actuando de ese modo. Sería rechazada y desterrada y denostada por ese ente “la sociedad” y por los transeúntes en general, incluso por mis propios amigos.
Pues mira, para eso funciona bien la red. A ver quien hace la locura o la tontería más grande, aquí todo es normal, casi casi en el estadio de esos parias norteamericanos, que nos parecen tan raros y extraños a todos.
Y si unos buscan sexo y otros comida y otros amor, yo busco sentirme comprendida, que no compartida.
También puedo intentarlo en la vida real. Encontrar a esa persona tan diferente a mi, pero a la que admiro por… como se come los merengues sin mancharse o como hace ese triple salto mortal sin red o porque con una mirada ya me está descubriendo la solución a esa desolación del alma que es ser invisible o incomprendida. Y no me refiero al físico, que se me ve venir, con todas esas pamelas de color rojo que porto.
Entre estas y otras, van pasando los días, compartiendo a veces con mis especiales seres queridos, con la chusma del curro (se salvan dos, no mas, desde mi punto de vista), con mi churri, la soledad, que se cree que no la quiero y muero por ella, haciendo el tonto y gastando los minutos que no son igual, según la edad que tienes( ahora estoy hablando de pasión y devenires). Y siempre viene algo inesperado que derrumba teorías que, como dice mi hijo, “me retrastoca la cabeza y me quedo que no sé ni quien soy”. Entonces escapo, porque no puedo discutir sobre la maldad de la obsesión y la maldad del corazón y porque ese ser al que admiro no va a poder entenderme.
Escapo poco a poco, dejo una huella, un suspiro y un hasta luego vuelvo pronto.
Vive la vida real, me dicen.
Y la vivo.
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