Quizá todo tenga un por qué.
Este tiempo depresivo, en el que no me levantaría de la cama, y en el que no me apetece hablar, ni leer, ni hacer nada, sólo esconderme.
Me veo obligada a acudir al trabajo, a atender a cargas familiares, y por ello me entreno, hago lo que nunca me apetece hacer y ahora lo hago por castigo, con un esfuerzo sobrehumano, y así las obligaciones diarias que se me hacen una montaña, como el simple hecho de levantarme de la cama y afrontar el día, no son tan duras. He arreglado ropa que hace años debí tirar ya. Estoy ordenando facturas y demás papeleo absurdo, etc
Soy incapaz de leer, algún ratito en que no me siento tan mal, pero prefiero no juntar en el tiempo este proceso viral del carácter con esa afición mía que tanto placer me proporciona, porque sé que la lectura, nunca ha sido culpable de nada malo.
Mientras espero que la química empiece a hacer su cometido, este tiempo en el que soy incapaz de relacionarme con el mundo exterior lucidamente, lo aprovecho para cambiar el carácter, para reflexionar. Este tiempo de depresión es un simple cambio de mi persona, un cambio brutal y no a pequeñas dosis diarias casi imperceptibles. Ya me ha pasado anteriormente, son las supuestas crisis. Sólo que ésta cursa sin dolor, con vacío que es peor.
Desde hace años estaba en una fase en la que pocas cosas me hacían daño, supongo que construí una pared alta y resistente para ello y esa pared era inmune hasta para mis deseos. Ejercía tal control, me sentía tan dueña de mi que poco a poco fui perdiendo la humildad y me doy cuenta estos días y no me gusta. Hablaba el otro día con una amiga y se lo comentaba, esto mismo, y ella que está en una fase parecida a la mía, me decía, a mi me pasa lo contrario, soy tan humilde que siempre pierdo, pero creo que es la única forma de sentirme bien. Y le comenté: y por qué no un término medio? Primero tú, pero haciendo concesiones a lo que valga la pena. Eso me valía a mi. Ella quería seguir siendo más humilde, ayudar más, aunque perdiera. Me temo que yo ya nunca podría ser así y eso va en la forma en la que has vivido o como te ha tratado la vida, amén del carácter y personalidad genética. Pero sí un poco más humilde.
También es una preparación del cambio de la persona respecto de su edad, porque claro que es importante el físico, ya puedes tener la mente de una veinteañera que el cuerpo no te acompaña, ni en estética ni en salud. Que inocente me parece el dicho, tienes la edad que quieres tener.
Aún me queda mucho por recorrer en esta crisis, pero la voy asumiendo como tenía asumido el dolor, creo que sirve para algo, aunque sea terriblemente molesta y agotadora, como una enfermedad postrante.
Y aún así encuentro minutos en los que algo sobresale y brilla, como esta canción que escuché mientras me obligaba a hacer deporte.

