Todos somos dioses en nuestro mundo, y hay muchos que pretenden serlo en los de los demás.
La gente creyente no tiene la verdad universal, ni tampoco los ateos. Tienen únicamente su verdad.
Prefiero ser agnóstica, porque ni los más reputados científicos, con todos sus hechos ,más que probables y probados pueden dejar de ver ese punto ciego que no saben interpretar. Quién me dice a mi que todas esas galaxias llenas de polvo interestelar no son más que meros pensamientos de algo superior? No puedo probar nada ni creer en nada. Sólo en lo que veo y me voy y me van demostrando.
Dicen que el tiempo es el que tiene razón, y que todos vamos a carrera limpia, pasándonos por el forro ese tiempo. Y él siempre acaba poseyendo la verdad.
Soy diosa en mi mundo y no quiero serlo en ningún otro. No quiero montar los típicos “numeritos” que algunos que no saben clasificar mis acciones opinan que monto.
Hoy no ha sido un día bueno. He amanecido con la muerte de un familiar querido, he perdido las riendas en todas mis obligaciones, no he podido averiguar hasta tarde cuando era una reunión, cuando lo he sabido no he podido conciliarla con mi trabajo, mi familia, el tanatorio, la tristeza, y demás miles de detalles que otro día zas! Soluciono de un plumazo.
Hoy me he sentido humana, demasiado humana, porque la tristeza y el stress se ha adherido a mi como los bichos esos que te chupan la sangre.
Pero hay algo peor que todo eso, algo que siempre viene después. El vacío.
Si algo me cuesta dominar es el vacío, cuando no puedes con él, simplemente dejas que pase el tiempo que te está diciendo hace tiempo que eso pasará, siempre pasa. Y aún no ha venido.
Hoy todavía estoy simplemente triste, dulcemente triste, ni siquiera llueve, para dotar de melancolía esta tristeza, pero es entonces cuando veo que mi mundo es el mejor de los mundos, si me mantengo aferrada a mi.
La amistad es algo bueno, que poseo , de lo que no me vanaglorio, porque es natural, es respirar. Y los distingo. Distingo a los amigos, de los depredadores, y de los aburridos, y de los egoístas, y de los que no saben más que beber y dejar vacía la cantimplora.
La tristeza es un estado muy clarificador, para ver en el fondo de otros dioses que presumen de honestidad y sólo saben de orgullo.
El tiempo ha seguido su curso, yo me adelanté, pero, el tiempo llegó hoy y me dio la razón.
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