miércoles, 29 de agosto de 2012

Final de verano

Si una pudiera decidir sobre su muerte, yo no moriría nunca, aunque no me importaría morir, aunque dejara la vida a intervalos.
Se acerca un nuevo otoño invierno, diferente a todos los demás, porque nunca son iguales y porque todo está muy cambiado. Pero no me pregunten, estoy fundida en una especie de limbo flotante en el que he dejado la vida de lado y contesto por pura rutina, como un mensaje ya grabado.
El aturdimiento de las vidas que me rodean, me sofocan, en ocasiones, en otras me aburren y cansan y en definitiva no puedo soportarlas. Siempre ha sido así y no pasaba nada. Tenía lo mío guardado en mis cajas, y era suficiente.
Mi error fue el haber querido vivir, cuando ello nunca fue suficiente, y ahora me castigo por ello. Debería bastar con recordar mis cajas pero cada vez son más pequeñas, cada vez todo es menos emocionante. La gran puta de la sensibilidad no me basta en estos tiempos aciagos en los que no estoy contando con las imbecilidades del resto, porque sólo faltaba eso....
Mi moda otoño invierno: Cállense, dejenme, olviden que existo. De alguna forma, algún día yo podré gratificarles.

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