Lydia pasaba los sábados en esa discoteca de sofás de terciopelo granate con cristalitos que hacían muchas luces. Era una aventura pues de vez en cuando iba la policía y pedía carnets. Lydia tenía 15 años y bebía vodkas con cointreau. Llevaba el pelo corte Cleopatra y vestidos de Tomás García y Montesinos. Bajo la esfera de cristales y al ritmo de Barry White, Lupe le dijo: mira aquel chico, se llama Jesús y es primo de Jose Ramón.
Es guapo, pero... nada que ver eh?, contesto Lydia
Se sentó a esperarlo y sabeís qué? que se sentó a su lado
Bla bla bla bla bla bla bla y bla y la besó
No estaba mal, era más simpático y entonces
Ya te puedes ir, dijo
Perdona?
que ya te puedes ir! y dile a tu amiga que se acerque
Lydia no estaba acostumbrada a un comportamiento tan grosero y soez. No sabía si llorar o correr. Empezaba a odiar a los chicos guapos. De ahora en adelante que solo los feos se acerquen a mi, se repetía como un mantra. Esa tarde empezó a desconfiar de la educación de los educados.
Unos meses más tarde, se encontraba en la cola de la noria, con Merche, el chico de ésta y Luis.
Luis te va a pedir salir, Lydia
tierra trágame! no me gusta nada! pero, lo va a hacer ahora? y si no monto? y qué le digo allá arriba? y si me tira?
Pero que gilipollas eres! tu dile que vas a probar y que si ves que no pues lo dejaís y ya está
Qué he de probar? que existen los milagros? pero si es que hasta silba!
Allá arriba, le pasó el brazo por los hombros y le pidió el tfno. Era más de lo que podía soportar! Le dió el tfno por matar el tiempo hasta que la noria bajara y ella echara a correr
Un jueves por la tarde sonó el tfno.
Está tu hermano?
Sí, de parte?
De Luis
Jorgeeeeeeeeeeeeeeeeee!!!! es Luis
Luis?
ah, yo que sé!
Mi hermano no habló y solo me miraba, muy muy serio
Me dió el titular: Luis dice que eres una puta, que te lo haces con todos y después los mandas a la mierda!!
Pensaré si decírselo a papá
Pero que coño soy yo con 15 años? carne de cañón?
Lydia empezaba a pensar que en esta vida todo tenía consecuencias, hasta montar en la noria. Se sentía como un gusano a los ojos de su hermano. La culpabilidad por nada puso el huevo. Empezó a justificarse por todo , hasta por tomarse 4 vodkas con cointreau en vez de 2.
Escribo para ver qué escribiría si escribiese (M. Duras), también para exorcizar demonios y demás elementos intoxicantes, para recordar, para desahogarme, para contar.....
domingo, 24 de abril de 2011
viernes, 22 de abril de 2011
Religión y otras niñerías
La religión es el opio del pueblo. El fútbol es el opio del pueblo. La TV. es el opio del pueblo. La política es el opio del pueblo.
Todo se reduce al opio.
No entiendo mucho ni de fútbol, ni de religión, ni de Tv. ni de política, pero si me producen curiosidad algunas cosas.
La religión por ejemplo. Por qué se toma tan en serio?. Los creyentes la defienden como un tesoro. Los ateos tachan de ignorantes a los creyentes. Los agnósticos son unos pasotas.
Los budistas no se consideran religión, los cristianos hablan del budismo como si lo fuera. Los cristianos se consideran grupo, sociedad (igual que los ateos), los budistas son más solitarios, más individuales, tienen esa peculiaridad de querer ser sabios, felices y solitarios. Toda la felicidad para mi, para los demas mi compasión y así tener mi felicidad.
Los cristianos saben que estamos hechos de luz y sombra. Pretenden que cuando la sombra les cubra, ser capaces de superarla poniendo la otra mejilla.
Los agnósticos no quieren problemas. Sólo si los tienen acuden a la religión, mal no les va a hacer. De hecho cuando ya estás muriéndote, por ejemplo, qué mal puede hacer creer en Dios? Es que tienes otra cosa, acaso?
Solo a mi me parece un poco de pérdida de tiempo todo esto? Me refiero a tomárselo en serio.
Creo que voy a creer en las cosas sencillas, como el opio directamente, la poesía, o el té verde de cerezas.
Y si me entra frío, me pondré un jersey
Todo se reduce al opio.
No entiendo mucho ni de fútbol, ni de religión, ni de Tv. ni de política, pero si me producen curiosidad algunas cosas.
La religión por ejemplo. Por qué se toma tan en serio?. Los creyentes la defienden como un tesoro. Los ateos tachan de ignorantes a los creyentes. Los agnósticos son unos pasotas.
Los budistas no se consideran religión, los cristianos hablan del budismo como si lo fuera. Los cristianos se consideran grupo, sociedad (igual que los ateos), los budistas son más solitarios, más individuales, tienen esa peculiaridad de querer ser sabios, felices y solitarios. Toda la felicidad para mi, para los demas mi compasión y así tener mi felicidad.
Los cristianos saben que estamos hechos de luz y sombra. Pretenden que cuando la sombra les cubra, ser capaces de superarla poniendo la otra mejilla.
Los agnósticos no quieren problemas. Sólo si los tienen acuden a la religión, mal no les va a hacer. De hecho cuando ya estás muriéndote, por ejemplo, qué mal puede hacer creer en Dios? Es que tienes otra cosa, acaso?
Solo a mi me parece un poco de pérdida de tiempo todo esto? Me refiero a tomárselo en serio.
Creo que voy a creer en las cosas sencillas, como el opio directamente, la poesía, o el té verde de cerezas.
Y si me entra frío, me pondré un jersey
jueves, 21 de abril de 2011
Hablando de bombones
Me han regalado una caja de bombones franceses, por mi eficiencia y mi amabilidad. Me estaba comiendo uno con hilos dorados que llevaba peta zetas mientras recordaba a mi bombón particular, éste que sin quererlo me ha roto el corazón. Y después me fui a dormir, a intentar soñar otros sueños.
Cuando me desperté apareció otro bombón.
Eres el puto tío más brillante que he conocido. No sé a que esperas, piensa en algo y cógelo. En algo de verdad. No te hace falta ni apostar, ni jugar. Gracias por la aparición. Y te debo una, cuando mi corazón se recomponga un poco. Te la has ganado! Aunque siempre me puedes defraudar.... jaja. Aún me acuerdo.
Mientras tanto.... cual era ese tema de jazz?
Esto va por ti "primer hijo"
Te beso
Cuando me desperté apareció otro bombón.
Eres el puto tío más brillante que he conocido. No sé a que esperas, piensa en algo y cógelo. En algo de verdad. No te hace falta ni apostar, ni jugar. Gracias por la aparición. Y te debo una, cuando mi corazón se recomponga un poco. Te la has ganado! Aunque siempre me puedes defraudar.... jaja. Aún me acuerdo.
Mientras tanto.... cual era ese tema de jazz?
Esto va por ti "primer hijo"
Te beso
miércoles, 20 de abril de 2011
Lydia caminaba con paso tembloroso, doblando esquinas para pasar desapercibida. Usaba siempre gafas de sol para que no pudieran adivinar su miedo. Aún así siempre había gente cerca. Hablaba muy despacio en tono, dulce pero rápido. Pilar le dijo, eres tan dulce y tienes la boca con forma de corazón, por qué no sonríes? Es que tengo miedo....
De qué?
Ves ese chico alto con el pelo largo, que anda con aplomo? parece que nunca va a tropezar y si lo hace no se le va a caer nada......
Si, es Jose Ramón. Es un poco... en fin, creo que mira desde muy arriba.
Pues tengo miedo de que sepa que existo y tengo miedo de que no lo sepa
Pues tienes que dejar de tener miedo a una de las dos cosas
Y eso cómo lo puedo conseguir? si sólo tengo 14 años
Ya se me ocurrirá algo, dijo Pilar.
Otro día se formó una pelea. Lydia, nerviosa, se apartó un poco y encendió un cigarro, viendo hipnótica como se desarrollaba la pelea. Jose Ramón se quitó de un empujón a uno y paso cerca de Lydia, la miró un instante bastante largo y sonrió sin pronunciar palabra. Ella sufría por todo, por la pelea, porque le había mirado, porque no sabía si su sonrisa era de burla , por la incertidumbre y el colapso de ideas hizo que asomara una lágrima en uno de sus ojos. Era de noche y no llevaba gafas de sol, pero Jose Ramón ya se había ido. Un peso menos de encima , pensó.
Lloras por esto? por una pelea? pues aléjate si no quieres que te salpique
Lidia no pensaba en peleas en ese momento, habían pasado a otro plano.
Un jueves por la tarde sonó el teléfono. Lydia?
Sí, soy yo
Me han dado tu teléfono
ah, si? y quién eres? y pensaba que era la voz más bonita que jamás escuchó
Soy Jose Ramón, ese chico que va por tal sitio, no sé si sabrás quien soy, a mi me han dicho que si sabes quien soy
Sé quien eres y oye, te han dicho alguna vez que tienes una voz preciosa?
te parece?
Sin duda
Quieres venir el sábado a tomar algo conmigo? quiero decir a solas
Dónde? y todavía tenía más miedo
Estában en un sitio oscuro y Lidia se había puesto un vestido de diseño que su padre le había regalado con el gusto que le caracterizaba.
Creo que no entiendes nada, comenzó a decir él. Mira a mi me gusta Lou Reed y tu eres una pija, además burguesa y así no vas a aprender nada y acto seguido le quitó el cigarro de la boca y se lo quedó él.
Bueno, yo sólo tengo 14 años, Lou Reed, dices?
Ves? ni siquiera lo conoces. Pues mis padres tienen pasta pero los muy hijos de puta no la comparten conmigo y sólo quieren que estudie una carrera y sabes lo que hago con los deseos de ellos? cogió cigarrillos del paquete de Marlboro de Lydia y los rompió en mil pedazos.
Ella éscuchaba y miraba, no se atrevía ni a hablar, con que bebió su trago de cubata y sacó unos papeles del bolso con dibujos que había hecho, quería enseñárselos
Y sabes lo que hago con todos los pijos burgueses como tú? cogió sus dibujos y los rompió
ella le dió una bofetada y antes de que pudiera ponerse en pie para largarse la sentó, la agarró y le dijo bésame.
Le besó el resto de la tarde, grabó en sus oídos esa voz para recordarla toda la vida y juró que jamás volvería a verle.
Con 16 volvió a verle. Él iba colocado, ella deslumbrante, morena de verano y con un conjunto de diseño, regalo de su padre. Sonó esa voz, otra vez, eh! Lydia! no te vayas! estás preciosa, como has cambiado princesa.
Princesa dijo. A Lydia le dió un vuelco el corazón, descubrió que era agradable oír ciertos sonidos, pero ese chico sólo era un chico guapo que podía romper algún corazón. No el de ella. Ella descubrió a Lou Reed, gracias a él y descubrió un primer amor y descubrió que si escuchaba a sus sentidos habían cosas deslumbrantes por todas partes.
Pasaron muchos años después de esto. Jose Ramón traficaba de katmandú aquí, era un poco yonkie y ahora hoy es un hombre muy muy burgués con una familia muy muy burguesa.
Coherencias de la vida....
De qué?
Ves ese chico alto con el pelo largo, que anda con aplomo? parece que nunca va a tropezar y si lo hace no se le va a caer nada......
Si, es Jose Ramón. Es un poco... en fin, creo que mira desde muy arriba.
Pues tengo miedo de que sepa que existo y tengo miedo de que no lo sepa
Pues tienes que dejar de tener miedo a una de las dos cosas
Y eso cómo lo puedo conseguir? si sólo tengo 14 años
Ya se me ocurrirá algo, dijo Pilar.
Otro día se formó una pelea. Lydia, nerviosa, se apartó un poco y encendió un cigarro, viendo hipnótica como se desarrollaba la pelea. Jose Ramón se quitó de un empujón a uno y paso cerca de Lydia, la miró un instante bastante largo y sonrió sin pronunciar palabra. Ella sufría por todo, por la pelea, porque le había mirado, porque no sabía si su sonrisa era de burla , por la incertidumbre y el colapso de ideas hizo que asomara una lágrima en uno de sus ojos. Era de noche y no llevaba gafas de sol, pero Jose Ramón ya se había ido. Un peso menos de encima , pensó.
Lloras por esto? por una pelea? pues aléjate si no quieres que te salpique
Lidia no pensaba en peleas en ese momento, habían pasado a otro plano.
Un jueves por la tarde sonó el teléfono. Lydia?
Sí, soy yo
Me han dado tu teléfono
ah, si? y quién eres? y pensaba que era la voz más bonita que jamás escuchó
Soy Jose Ramón, ese chico que va por tal sitio, no sé si sabrás quien soy, a mi me han dicho que si sabes quien soy
Sé quien eres y oye, te han dicho alguna vez que tienes una voz preciosa?
te parece?
Sin duda
Quieres venir el sábado a tomar algo conmigo? quiero decir a solas
Dónde? y todavía tenía más miedo
Estában en un sitio oscuro y Lidia se había puesto un vestido de diseño que su padre le había regalado con el gusto que le caracterizaba.
Creo que no entiendes nada, comenzó a decir él. Mira a mi me gusta Lou Reed y tu eres una pija, además burguesa y así no vas a aprender nada y acto seguido le quitó el cigarro de la boca y se lo quedó él.
Bueno, yo sólo tengo 14 años, Lou Reed, dices?
Ves? ni siquiera lo conoces. Pues mis padres tienen pasta pero los muy hijos de puta no la comparten conmigo y sólo quieren que estudie una carrera y sabes lo que hago con los deseos de ellos? cogió cigarrillos del paquete de Marlboro de Lydia y los rompió en mil pedazos.
Ella éscuchaba y miraba, no se atrevía ni a hablar, con que bebió su trago de cubata y sacó unos papeles del bolso con dibujos que había hecho, quería enseñárselos
Y sabes lo que hago con todos los pijos burgueses como tú? cogió sus dibujos y los rompió
ella le dió una bofetada y antes de que pudiera ponerse en pie para largarse la sentó, la agarró y le dijo bésame.
Le besó el resto de la tarde, grabó en sus oídos esa voz para recordarla toda la vida y juró que jamás volvería a verle.
Con 16 volvió a verle. Él iba colocado, ella deslumbrante, morena de verano y con un conjunto de diseño, regalo de su padre. Sonó esa voz, otra vez, eh! Lydia! no te vayas! estás preciosa, como has cambiado princesa.
Princesa dijo. A Lydia le dió un vuelco el corazón, descubrió que era agradable oír ciertos sonidos, pero ese chico sólo era un chico guapo que podía romper algún corazón. No el de ella. Ella descubrió a Lou Reed, gracias a él y descubrió un primer amor y descubrió que si escuchaba a sus sentidos habían cosas deslumbrantes por todas partes.
Pasaron muchos años después de esto. Jose Ramón traficaba de katmandú aquí, era un poco yonkie y ahora hoy es un hombre muy muy burgués con una familia muy muy burguesa.
Coherencias de la vida....
lunes, 18 de abril de 2011
Bajo una pequeña estrella
Pido perdón por no querer reconocer el miedo y pido perdón por reconocerlo y no saber aliviarlo.
Pido perdón al amor, por no haber sabido usarlo jamás
y por creer y después no creer al haber creído
por ser tan seria, en vez de reírme todo el tiempo finito
en fin por no haberte partido la cara y quizá así, haber iluminado mil o dos mil corazones
A continuación un poema traducido de una gran mujer en el más amplio y sentido de la palabra
Pido perdón al amor, por no haber sabido usarlo jamás
y por creer y después no creer al haber creído
por ser tan seria, en vez de reírme todo el tiempo finito
en fin por no haberte partido la cara y quizá así, haber iluminado mil o dos mil corazones
A continuación un poema traducido de una gran mujer en el más amplio y sentido de la palabra
Que me disculpe la coincidencia por llamarla necesidad.
Que me disculpe la necesidad, si a pesar de ello me equivoco.
Que no se enoje la felicidad por considerarla mía.
Que me olviden los muertos que apenas si brillan en la memoria.
Que me disculpe el tiempo por el mucho mundo pasado
por alto a cada segundo.
Que me disculpe mi viejo amor por considerar al nuevo
el primero.
Perdonadme, guerras lejanas, por traer flores a casa.
Perdonadme, heridas abiertas, por pincharme en el dedo.
Que me disculpen los que claman desde el abismo el disco
de un minué.
Que me disculpe la gente en las estaciones por el sueño
a las cinco de la mañana.
Perdóname, esperanza acosada, por reírme a veces.
Perdonadme, desiertos, por no correr con una cuchara de agua.
Y tú, gavilán, hace años el mismo, en esta misma jaula,
inmóvil mirando fijamente el mismo punto siempre,
absuélveme, aunque fueras un ave disecada.
Que me disculpe el árbol talado por las cuatro patas de la mesa.
Que me disculpen las grandes preguntas por las pequeñas
respuestas.
Verdad, no me prestes demasiada atención.
Solemnidad, sé magnánima conmigo.
Soporta, misterio de la existencia, que arranque hilos de tu cola.
No me acuses, alma, de poseerte pocas veces.
Que me perdone todo por no poder estar en todas partes.
Que me perdonen todos por no saber ser cada uno de ellos,
cada una de ellas.
Sé que mientras viva nada me justifica
porque yo misma me lo impido.
Habla, no me tomes a mal que tome prestadas palabras patéticas
y que me esfuerce después para que parezcan ligeras.
Que me disculpe la necesidad, si a pesar de ello me equivoco.
Que no se enoje la felicidad por considerarla mía.
Que me olviden los muertos que apenas si brillan en la memoria.
Que me disculpe el tiempo por el mucho mundo pasado
por alto a cada segundo.
Que me disculpe mi viejo amor por considerar al nuevo
el primero.
Perdonadme, guerras lejanas, por traer flores a casa.
Perdonadme, heridas abiertas, por pincharme en el dedo.
Que me disculpen los que claman desde el abismo el disco
de un minué.
Que me disculpe la gente en las estaciones por el sueño
a las cinco de la mañana.
Perdóname, esperanza acosada, por reírme a veces.
Perdonadme, desiertos, por no correr con una cuchara de agua.
Y tú, gavilán, hace años el mismo, en esta misma jaula,
inmóvil mirando fijamente el mismo punto siempre,
absuélveme, aunque fueras un ave disecada.
Que me disculpe el árbol talado por las cuatro patas de la mesa.
Que me disculpen las grandes preguntas por las pequeñas
respuestas.
Verdad, no me prestes demasiada atención.
Solemnidad, sé magnánima conmigo.
Soporta, misterio de la existencia, que arranque hilos de tu cola.
No me acuses, alma, de poseerte pocas veces.
Que me perdone todo por no poder estar en todas partes.
Que me perdonen todos por no saber ser cada uno de ellos,
cada una de ellas.
Sé que mientras viva nada me justifica
porque yo misma me lo impido.
Habla, no me tomes a mal que tome prestadas palabras patéticas
y que me esfuerce después para que parezcan ligeras.
Wislawa Szymborska
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poemas
sábado, 16 de abril de 2011
Morir o matar
Te sentaste justo al borde del sofá
como si algo allí te fuera a morder.
Dijiste: "Hay cosas que tenemos que aprender,
yo a mentir y tú a decirme la verdad,
yo a ser fuerte y tú a mostrar debilidad,
tú a morir y yo a matar."
Y después se hizo el silencio y el silencio fue a parar
a una especie de pesada y repartida soledad,
y la soledad dio paso a un terror que hacia el final
nos mostró un mundo del que ninguno quisimos hablar.
Y así eran nuestras noches y así era nuestro amor,
comenzaba en el silencio, continuaba en el terror,
y otra vez de allí al silencio. Dime, ¿para qué hablar
de lo que pudo haber sido y de lo que jamás será,
tratando de adivinar qué fue eso que hicimos tan mal?,
si, en fin, se trata de morir o de matar.
Así que, si aún andas por aquí,
y alguien vuelve a prometerte amor,
con dinero, encanto y alguna canción,
por favor, prepárate para huir.
Vete lejos y limítate a observar
esta escena tan vulgar.
Conoció a unas cien mujeres y a cincuenta enamoró,
conoció a otros tantos hombres y con tantos se acostó,
y fundió todo el dinero y la gente se cansó
de escuchar noche tras noche la misma triste canción.
Y ahora ve que el universo es un lugar vacío y cruel,
cuando no hay nada mayor que su necesidad en él.
Y encendiendo un cigarillo se comienza a torturar
y habrá cerca alguien gritándole "hágase tu voluntad"
y el "la culpa sólo en parte es mía y en parte lo es de los demás".
De lo que se trata es de morir o de matar, de morir o matar.
Fue aquella gitana que nos leyó el porvenir,
dijo "uno es el asesino y el otro el que va a morir".
Y salimos de allí y me mirarte asustada y el miedo sonó en tu voz:
"antes de que tú me mates, prefiero matarme yo".
Y emprendiste así tu huida y yo corrí a mi habitación
y mezclé en una cuchara el polvo blanco y el marrón.
Y con la sangre aún resbalando te llamé desde ese hotel:
"Por favor, entiende que algo no funciona en mí muy bien".
Y al otro lado te oí llorar y yo seguí y no colgué,
y me suplicaste: "Déjame de una vez, déjame de una vez".
Y tus párpados cayendo se me antojan guillotinas,
y te observaré durmiendo y me pondré a susurrar:
"nuestras almas no conocen el reposo vida mía,
pero si hay algo que es cierto es que
te quiero un mundo entero con su belleza y su fealdad.
¿Por qué no puedes aceptar que esto no se trata más
que, amor mío, de morir o de matar, de morir o matar?"
Moriré, moriré, moriré ...
moriré, moriré y es lo único que sé.
Moriré, moriré ...
moriré y cuando lo haga al fin ya nada va a impedirme descansar
y así obtendré la santa paz que en vida no gocé jamás,
pues hasta morir la única opción siempre es matar, siempre matar.
Vive y deja vivir? o
mata o muere?
Hasta morir la única opción es matar...
Salimos o nos escondemos?
pegamos el puñetazo o ponemos la mejilla?
nos volvemos locos o ya lo estamos?
amamos hasta que odiamos? o
no amamos y odiamos?
Nuestras almas no conocen, el descanso, vida mía....
como si algo allí te fuera a morder.
Dijiste: "Hay cosas que tenemos que aprender,
yo a mentir y tú a decirme la verdad,
yo a ser fuerte y tú a mostrar debilidad,
tú a morir y yo a matar."
Y después se hizo el silencio y el silencio fue a parar
a una especie de pesada y repartida soledad,
y la soledad dio paso a un terror que hacia el final
nos mostró un mundo del que ninguno quisimos hablar.
Y así eran nuestras noches y así era nuestro amor,
comenzaba en el silencio, continuaba en el terror,
y otra vez de allí al silencio. Dime, ¿para qué hablar
de lo que pudo haber sido y de lo que jamás será,
tratando de adivinar qué fue eso que hicimos tan mal?,
si, en fin, se trata de morir o de matar.
Así que, si aún andas por aquí,
y alguien vuelve a prometerte amor,
con dinero, encanto y alguna canción,
por favor, prepárate para huir.
Vete lejos y limítate a observar
esta escena tan vulgar.
Conoció a unas cien mujeres y a cincuenta enamoró,
conoció a otros tantos hombres y con tantos se acostó,
y fundió todo el dinero y la gente se cansó
de escuchar noche tras noche la misma triste canción.
Y ahora ve que el universo es un lugar vacío y cruel,
cuando no hay nada mayor que su necesidad en él.
Y encendiendo un cigarillo se comienza a torturar
y habrá cerca alguien gritándole "hágase tu voluntad"
y el "la culpa sólo en parte es mía y en parte lo es de los demás".
De lo que se trata es de morir o de matar, de morir o matar.
Fue aquella gitana que nos leyó el porvenir,
dijo "uno es el asesino y el otro el que va a morir".
Y salimos de allí y me mirarte asustada y el miedo sonó en tu voz:
"antes de que tú me mates, prefiero matarme yo".
Y emprendiste así tu huida y yo corrí a mi habitación
y mezclé en una cuchara el polvo blanco y el marrón.
Y con la sangre aún resbalando te llamé desde ese hotel:
"Por favor, entiende que algo no funciona en mí muy bien".
Y al otro lado te oí llorar y yo seguí y no colgué,
y me suplicaste: "Déjame de una vez, déjame de una vez".
Y tus párpados cayendo se me antojan guillotinas,
y te observaré durmiendo y me pondré a susurrar:
"nuestras almas no conocen el reposo vida mía,
pero si hay algo que es cierto es que
te quiero un mundo entero con su belleza y su fealdad.
¿Por qué no puedes aceptar que esto no se trata más
que, amor mío, de morir o de matar, de morir o matar?"
Moriré, moriré, moriré ...
moriré, moriré y es lo único que sé.
Moriré, moriré ...
moriré y cuando lo haga al fin ya nada va a impedirme descansar
y así obtendré la santa paz que en vida no gocé jamás,
pues hasta morir la única opción siempre es matar, siempre matar.
Vive y deja vivir? o
mata o muere?
Hasta morir la única opción es matar...
Salimos o nos escondemos?
pegamos el puñetazo o ponemos la mejilla?
nos volvemos locos o ya lo estamos?
amamos hasta que odiamos? o
no amamos y odiamos?
Nuestras almas no conocen, el descanso, vida mía....
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Canciones
jueves, 14 de abril de 2011
Hold on
Colgaron un cartel en la ciudad
"Si vives a tope, no querrás
olvidarlo nunca"
Así que dejó Monte Río, hijo.
Del mismo modo que una bala sale de la pistola.
Con sus ojos negros y sus caderas a lo Marylin
se fué y cogió el camino a California.
La luna era dorada, y su
pelo como el viento.
Dijo: "No mires atrás.
Vamos Jim"
Oh, tienes
que aguantar, y aguantar.
Tienes que aguantar.
Coge mi mano. Estoy a tu lado.
Tienes que aguantar.
Bueno, le dió a ella un reloj de un "todoacién".
Y un anillo hecho con una cuchara.
Todo el mundo busca a alguien a quien culpar
Pero compartes mi cama, y compartes mi nombre.
Vale, adelante, llama a la policía.
No se conoce a chicas bonitas en cafeterías
Me dijo que todavía me quería.
A veces, no se puede hacer nada más.
Oh, tienes
que aguantar, y aguantar.
Tienes que aguantar.
Coge mi mano. Estoy a tu lado.
Tienes que aguantar.
Dios bendice tu torcido corazón.
San Luis tiene lo mejor de tí.
Echo de menos tu quebrada voz oriental .
Como desearía que todavía estuvieras aquí conmigo.
Primero te fortaleciste, y luego te desmoronaste.
Quemaste tu casa por completo.
No queda nada que te ate a éste lugar.
Te vienes abajo, tras
este gran mundo azul.
Oh, tienes
que aguantar, y aguantar.
Tienes que aguantar.
Coge mi mano. Estoy a tu lado.
Tienes que aguantar.
Mas allá, en el hotel al lado del río
Son más de las diez, y oscurece.
En una tienda de todo a 99 centavos, cerró sus ojos,
y empezó a balancearse.
Pero es tan dificil bailar estando así,
cuando hace frío y no hay música.
Bueno, tu vieja ciudad natal está tan lejos,
pero dentro de tu cabeza suena
una canción titulada…
Aguanta, aguanta.
Realmente tienes que aguantar.
Coge mi mano. Estoy a tu lado.
Tienes que aguantar.
(Tom Waits traducido)
Cuando dejo mi corazón olvidado por ahí
respiro por inercia y recuerdo
cuando lo recojo que lo encuentro
agradezco de tan manoseado que haya sido útil
y aguanto y aguanto ensayando el infierno y el incendio
y destruyo y deshago y empiezo de nuevo
Qué es lo que queda?
Cosas. Sólo cosas.
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Canciones
martes, 12 de abril de 2011
Ciclos inexplicables.... pero ciertos
Hay épocas en las que una está triste y desesperanzada. No sé si seré yo sola, pero muchas veces pienso que todos, en mayor o menor grado, tenemos trastornos bipolares o maniaco-depresivos. Son momentos duros en los que no sabes interpretar la felicidad y todo se te antoja un desafío a la coherencia. Que no distingues si la loca eres tú o lo son los demás.
Me considero una persona feliz y... qué es eso? Básicamente que me alegro de estar viva. Pero aún así y todo se pasan esos momentos tristes antes descritos, desencadenados por conjuntos de cosas o una cosa muy muy seria.
Aquí quiero hacer un paréntesis y hablar de la empatía. Cuando no estamos deprimidos, en ese momento exacto en que no lo estamos, no somos capaces de ponernos en el lugar de quién si lo está. Sospechamos que no está tirando cohetes, decimos: Jo! Pobre! pero pasamos rápidamente a otra cosa, a pasarlo mal, lo justo y que cada uno aguante su vela. Si en estos casos que todos hemos vivido somos incapaces de empatizar, que no será ponernos en el lugar de un ciego, por ejemplo. Te pueden explicar con palabras exactas y milimetricamente medidas las sensaciones de un ciego, pero nunca entenderemos la ceguera si antes no la hemos padecido ni aún, transitoriamente.
Y vuelvo. Depresión o momentos bajos. Es cuándo más felicidad necesitamos. La buscamos por todas partes, en grandes cantidades. Cuánto más triste, más felicidad buscas y menos encuentras. Da igual donde la busques, si comiendo o comprando mucho, si sexeando sin parar, te sentirás extraña, espantarás a todo el mundo y el valiente que se atreva contigo te dará mil y una fórmulas que de nada sirven, pues nada sirve, aunque salgamos, aunque nos encerremos. Algo así como la campana de cristal de la que habla Sylvia Plath, una campana que pende sobre tu cabeza y contiene un aire viciado y no puedes apartarla de ahí.
Y de repente. Un día, después de unos cuántos, de llorar y buscar y llorar y buscar y necesitar limpiar el rostro y, vuelvo a mencionar a Sylvia, con agua, jabón y compasión cristiana, entonces te das cuenta que no estás buscando, que ha pasado el día y no te han salido las lágrimas ni una sola vez, alguien te dice: que te has hecho hoy? brillas! . Al día siguiente, lo mismo, un par de grados más.
La felicidad, la vida , se ha instalado en tu vida inconscientemente, quizá cuando dormías, quizá en ese lado del cerebro al que no se accede de normal. Te das cuenta de que no la necesitas porque ya la tienes.
Y éste es el ciclo de las horas y los días. Y éste es el ciclo de la vida.
Pues... ahora. Ya puedo hablar, ya puedo escuchar, no necesito meter mi cabeza en un cajón. ¿Qué me decías.....?
Me considero una persona feliz y... qué es eso? Básicamente que me alegro de estar viva. Pero aún así y todo se pasan esos momentos tristes antes descritos, desencadenados por conjuntos de cosas o una cosa muy muy seria.
Aquí quiero hacer un paréntesis y hablar de la empatía. Cuando no estamos deprimidos, en ese momento exacto en que no lo estamos, no somos capaces de ponernos en el lugar de quién si lo está. Sospechamos que no está tirando cohetes, decimos: Jo! Pobre! pero pasamos rápidamente a otra cosa, a pasarlo mal, lo justo y que cada uno aguante su vela. Si en estos casos que todos hemos vivido somos incapaces de empatizar, que no será ponernos en el lugar de un ciego, por ejemplo. Te pueden explicar con palabras exactas y milimetricamente medidas las sensaciones de un ciego, pero nunca entenderemos la ceguera si antes no la hemos padecido ni aún, transitoriamente.
Y vuelvo. Depresión o momentos bajos. Es cuándo más felicidad necesitamos. La buscamos por todas partes, en grandes cantidades. Cuánto más triste, más felicidad buscas y menos encuentras. Da igual donde la busques, si comiendo o comprando mucho, si sexeando sin parar, te sentirás extraña, espantarás a todo el mundo y el valiente que se atreva contigo te dará mil y una fórmulas que de nada sirven, pues nada sirve, aunque salgamos, aunque nos encerremos. Algo así como la campana de cristal de la que habla Sylvia Plath, una campana que pende sobre tu cabeza y contiene un aire viciado y no puedes apartarla de ahí.
Y de repente. Un día, después de unos cuántos, de llorar y buscar y llorar y buscar y necesitar limpiar el rostro y, vuelvo a mencionar a Sylvia, con agua, jabón y compasión cristiana, entonces te das cuenta que no estás buscando, que ha pasado el día y no te han salido las lágrimas ni una sola vez, alguien te dice: que te has hecho hoy? brillas! . Al día siguiente, lo mismo, un par de grados más.
La felicidad, la vida , se ha instalado en tu vida inconscientemente, quizá cuando dormías, quizá en ese lado del cerebro al que no se accede de normal. Te das cuenta de que no la necesitas porque ya la tienes.
Y éste es el ciclo de las horas y los días. Y éste es el ciclo de la vida.
Pues... ahora. Ya puedo hablar, ya puedo escuchar, no necesito meter mi cabeza en un cajón. ¿Qué me decías.....?
domingo, 10 de abril de 2011
Un pueblo ideal
Había oído hablar de él.
Tenía vacaciones , tenía coche, una tienda de campaña prestada y tiempo, mucho tiempo.
Pese a no estar lejos de mis días, tardé en llegar, se hizo esperar, era 1 de Agosto debo decir. Una cola en medio de la autopista hizo que me cambiara de peinado 2 ó 3 veces y que mi ansiedad se despertara. La verdad es que no había reservado camping ni hotel, pero que más da. A la 3ª escucha del london calling pasé a the river y de ahí al be young, be folish ant be happy dododododo.
Vaya mar tan azul y que cielo tan despejado y que luz y que cordón invisible portaba de allí a mi corazón ese temblor de emoción.Y el olor!!! imagino que no seré yo sola la que huele el salitre cuando te acercas a este tipo de sitios.
Un camping? Hay uno por allí, me contestaron.
Había un trozo de tierra para una tienda de campaña, no para mi coche, y desde ahí se veía la carretera. Ok, es perfecto. Estoooooo, cómo se montará esta tienda? Hola vecinos! oh oh! Hi, how are you? do you know...? decía mientras levantaba el trozo gigante de tela . Una pareja encantadora con niños esparcidos por ahí, no sé quien dice que los ingleses son tan estirados, me montaron la tienda en 1/2 hora, ya empezaba a anochecer y oí unas risas a través de las rejas. El mamonazo de mi hermano me chillaba algo así como que si me había llevado algo para las picaduras de mosquitos. Había visto mi coche y yo no sabía que él estaba allí. Fue un poco incómodo que entre él y Mario desmontaran la tienda que hacía 5 minutos terminaban de montar mis ya no amigos ingleses y eso que me cayeron genial. En serio!!!
Puedes dormir en esta casa pero tu te vas por tu cuenta. Sé que Mario no opinaba igual, pero éramos dos contra uno. Mario siempre quería tener algún as en la manga por si todo lo demás fallaba. Ya era de noche y me fui a cenar al puerto , eso estaba a rebosar, así que en cuanto pude y como no conocía nada todavía me encaminé al paseo del arenal y allí había un pub superacogedor. Y a la cama. Mañana será otro día. Dormí en mi saco de dormir dentro de una casa vacía, pero que juergas eran los inquilinos!
Cuando desperté por la mañana pude saborear otra vez ese paisaje, ese color y olor tan especial para mi, me bajé a las rocas y me tumbé al sol oyendo un mar tranquilo pero que avisaba no soy lo que parezco, las apariencias engañan. Había una preciosa chica rubia cerca, tumbada al sol pero vestida. Completamente. No tardó mucho en acercarse y entablamos conversación, era una amiga de mi hermano y cia, bueno una conocida pues los había conocido esa noche. La tía rara era un rato, pero también magnética. Jaja, ese día lo pasamos juntas y nació una gran amistad de años. Todos los años yo iba a Londres a verla un par o tres veces y ella venía a mi casa también. M. Jones. Empecé a conocer Xavea con ella, cenábamos cous cous y a la vez que descubriamos sitios nuevos, ella me enseñaba trucos sobre la gente, si, trucos como de magia. Era una especie de sabia de 18 años que conocía la condición humana como si de una ecuación de 1er grado se tratara.
A Xavea sigo yendo todos los años. A ella después de 20 años un día le perdí la pista, pero sigue estando en mi corazón igual que yo sé que estoy en el suyo.
Tenía vacaciones , tenía coche, una tienda de campaña prestada y tiempo, mucho tiempo.
Pese a no estar lejos de mis días, tardé en llegar, se hizo esperar, era 1 de Agosto debo decir. Una cola en medio de la autopista hizo que me cambiara de peinado 2 ó 3 veces y que mi ansiedad se despertara. La verdad es que no había reservado camping ni hotel, pero que más da. A la 3ª escucha del london calling pasé a the river y de ahí al be young, be folish ant be happy dododododo.
Vaya mar tan azul y que cielo tan despejado y que luz y que cordón invisible portaba de allí a mi corazón ese temblor de emoción.Y el olor!!! imagino que no seré yo sola la que huele el salitre cuando te acercas a este tipo de sitios.
Un camping? Hay uno por allí, me contestaron.
Había un trozo de tierra para una tienda de campaña, no para mi coche, y desde ahí se veía la carretera. Ok, es perfecto. Estoooooo, cómo se montará esta tienda? Hola vecinos! oh oh! Hi, how are you? do you know...? decía mientras levantaba el trozo gigante de tela . Una pareja encantadora con niños esparcidos por ahí, no sé quien dice que los ingleses son tan estirados, me montaron la tienda en 1/2 hora, ya empezaba a anochecer y oí unas risas a través de las rejas. El mamonazo de mi hermano me chillaba algo así como que si me había llevado algo para las picaduras de mosquitos. Había visto mi coche y yo no sabía que él estaba allí. Fue un poco incómodo que entre él y Mario desmontaran la tienda que hacía 5 minutos terminaban de montar mis ya no amigos ingleses y eso que me cayeron genial. En serio!!!
Puedes dormir en esta casa pero tu te vas por tu cuenta. Sé que Mario no opinaba igual, pero éramos dos contra uno. Mario siempre quería tener algún as en la manga por si todo lo demás fallaba. Ya era de noche y me fui a cenar al puerto , eso estaba a rebosar, así que en cuanto pude y como no conocía nada todavía me encaminé al paseo del arenal y allí había un pub superacogedor. Y a la cama. Mañana será otro día. Dormí en mi saco de dormir dentro de una casa vacía, pero que juergas eran los inquilinos!
Cuando desperté por la mañana pude saborear otra vez ese paisaje, ese color y olor tan especial para mi, me bajé a las rocas y me tumbé al sol oyendo un mar tranquilo pero que avisaba no soy lo que parezco, las apariencias engañan. Había una preciosa chica rubia cerca, tumbada al sol pero vestida. Completamente. No tardó mucho en acercarse y entablamos conversación, era una amiga de mi hermano y cia, bueno una conocida pues los había conocido esa noche. La tía rara era un rato, pero también magnética. Jaja, ese día lo pasamos juntas y nació una gran amistad de años. Todos los años yo iba a Londres a verla un par o tres veces y ella venía a mi casa también. M. Jones. Empecé a conocer Xavea con ella, cenábamos cous cous y a la vez que descubriamos sitios nuevos, ella me enseñaba trucos sobre la gente, si, trucos como de magia. Era una especie de sabia de 18 años que conocía la condición humana como si de una ecuación de 1er grado se tratara.
A Xavea sigo yendo todos los años. A ella después de 20 años un día le perdí la pista, pero sigue estando en mi corazón igual que yo sé que estoy en el suyo.
Mala gente que camina de Benjamín Prado
Juan Urbano, profesor de literatura y jefe de estudios de un instituto para ganarse la vida, y futuro escritor de ensayos literarios como anhelo y hobby, prepara una conferencia sobre Carmen Laforet y a la vez intenta escribir su primer capítulo de la literatura española de posguerra, cuando por casualidad, da con el nombre de Dolores Serma, quien escribió una novela nada conocida a la vez que la famosa "Nada" de Laforet junto a ésta en el ateneo de Madrid. Termina averiguando y ahondando en esa época oscura, donde hay tanta miseria y horror, donde se maltrata y se mata a decenas de personas diariamente, donde se roban niños a los desafectos al régimen "para quitarles la semilla marxista y enferma del cerebro, y educarlos en los valores del régimen", según el ensayo de Vallejo Nájera de la época. Comienza su investigación para el primer capítulo del ensayo y termina escribiendo una novela de ficción, una novela histórica de aquellos días, esta, y a la vez va narrando su rutina diaria: el trabajo, su ex mujer, su amante, sus compañeros el bar y quien lo regenta donde desayuna y come cada día, las charlas inteligentes y poco productivas con su madre, todo esto hasta el clímax final.
En la narración, a veces se repiten datos hasta la saciedad y nombres, Prado quiere que se nos grabe a fuego, el horror de todos esos años, sólo leyéndolo (sin haber vivido esa época) entiendes el por qué de la ley a la memoria histórica y el por qué de no olvidar y como si no hubiera pasado nada. Y lo narra de un modo muy claro y crudo, en ocasiones, y a la vez poético en otras, no nos olvidemos que es un poeta y con abundancia de sus frases lapidarias.
Lo que me ha quedado claro es que ha habido y hay mucha mala gente que camina, pero tambien existen los opuestos, con una conciencia tan pura, que por muy desconfiada que una sea, dejaría con los ojos cerrados, mi vida en sus manos.
En la narración, a veces se repiten datos hasta la saciedad y nombres, Prado quiere que se nos grabe a fuego, el horror de todos esos años, sólo leyéndolo (sin haber vivido esa época) entiendes el por qué de la ley a la memoria histórica y el por qué de no olvidar y como si no hubiera pasado nada. Y lo narra de un modo muy claro y crudo, en ocasiones, y a la vez poético en otras, no nos olvidemos que es un poeta y con abundancia de sus frases lapidarias.
Lo que me ha quedado claro es que ha habido y hay mucha mala gente que camina, pero tambien existen los opuestos, con una conciencia tan pura, que por muy desconfiada que una sea, dejaría con los ojos cerrados, mi vida en sus manos.
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sábado, 22 de enero de 2011
Jóvenes bohemios
Pasábamos largas tardes en bares, escribiendo en servilletas.
Cuando todavía había sol, nos ajustábamos el pañuelo a la pierna, y hacíamos tintinear ruidosos y baratos collares hechos con nuestras manos . Hablábamos con despatriados de su casa ,creyendo ver en ellos el antónimo de la vulgaridad que se respiraba entre tanta silueta gris y defraudándonos al comprobar que sólo vivían por un trago o siempre lo mismo!!! Con los ojos bien abiertos y demás sentidos alertas, seguiamos caminando por la calle de arriba a la derecha y devorábamos películas de Herzog, para compensar un poco las cosas, aunque había quien prefería quedarse con los despatriados cantando canciones alrededor de una imaginaria hoguera.
Eramos tan bohemios y tan jóvenes que cuando escribiamos cualquier poesía, nos emocionábamos tanto, que pactábamos con sangre. Están las cicatrices, podriaís comprobarlas. Intentábamos cifrar los dolores de alguna forma y qué sabíamos nosotros si éramos jóvenes.
Él hablaba de amor, a su manera. Ya por entonces yo no quería hablar de eso. Me parecía patético. En nombre del amor se cometían verdaderos actos de vandalismo y se traicionaba a la gente. Un buen bohemio joven y puro no tiene que mezclarse con eso.
Cuéntalo tú, Arthur Rimbaud
Cuando todavía había sol, nos ajustábamos el pañuelo a la pierna, y hacíamos tintinear ruidosos y baratos collares hechos con nuestras manos . Hablábamos con despatriados de su casa ,creyendo ver en ellos el antónimo de la vulgaridad que se respiraba entre tanta silueta gris y defraudándonos al comprobar que sólo vivían por un trago o siempre lo mismo!!! Con los ojos bien abiertos y demás sentidos alertas, seguiamos caminando por la calle de arriba a la derecha y devorábamos películas de Herzog, para compensar un poco las cosas, aunque había quien prefería quedarse con los despatriados cantando canciones alrededor de una imaginaria hoguera.
Eramos tan bohemios y tan jóvenes que cuando escribiamos cualquier poesía, nos emocionábamos tanto, que pactábamos con sangre. Están las cicatrices, podriaís comprobarlas. Intentábamos cifrar los dolores de alguna forma y qué sabíamos nosotros si éramos jóvenes.
Él hablaba de amor, a su manera. Ya por entonces yo no quería hablar de eso. Me parecía patético. En nombre del amor se cometían verdaderos actos de vandalismo y se traicionaba a la gente. Un buen bohemio joven y puro no tiene que mezclarse con eso.
Cuéntalo tú, Arthur Rimbaud
viernes, 21 de enero de 2011
Siempre es un sueño
Pequeños placeres.
Hace mil años cuando dormía, siempre soñaba y no podía esperar a que se hiciera de día para recordar mis sueños una y otra vez. Si había tenido alguna pesadilla iba escondiéndome en brazos ajenos, pero la mayor parte del tiempo, contaba mis historias a quien escuchaba con ternura y paciencia infinitas, me miraban con la sonrisa del que todo lo sabe y me decían que parecía que nunca pisaba el suelo. Yo contestaba: prepárame un té y te contaré mi sueño.
Habeís probado a tomaros un martini rojo con corteza de naranja en una mañana soleada? O un chardonnay en una bañera caliente que quema con aroma de violetas? Eso induce a variados paisajes mentales. Sensitive "que palabra tan sugerente". Y a que el aroma de un perfume te transporte a otro mundo paralelo que no está ocurriendo ya?
He leído que hay quien se mete en pozos y se va quedando poco a poco sin la realidad. Es impresionante ver el vastísimo mundo que hay fuera de la realidad. O quizá la realidad sea cualquier otro sueño.
Hace mil años cuando dormía, siempre soñaba y no podía esperar a que se hiciera de día para recordar mis sueños una y otra vez. Si había tenido alguna pesadilla iba escondiéndome en brazos ajenos, pero la mayor parte del tiempo, contaba mis historias a quien escuchaba con ternura y paciencia infinitas, me miraban con la sonrisa del que todo lo sabe y me decían que parecía que nunca pisaba el suelo. Yo contestaba: prepárame un té y te contaré mi sueño.
Habeís probado a tomaros un martini rojo con corteza de naranja en una mañana soleada? O un chardonnay en una bañera caliente que quema con aroma de violetas? Eso induce a variados paisajes mentales. Sensitive "que palabra tan sugerente". Y a que el aroma de un perfume te transporte a otro mundo paralelo que no está ocurriendo ya?
He leído que hay quien se mete en pozos y se va quedando poco a poco sin la realidad. Es impresionante ver el vastísimo mundo que hay fuera de la realidad. O quizá la realidad sea cualquier otro sueño.
lunes, 17 de enero de 2011
Guerra y paz
Que bien se está, tranquilamente tumbada mirando las estrellas. Eso es algo que podría durar eternamente. Cada noche el cielo es diferente. Hay estrellas diferentes, nunca acabas de contarlas, y ese cielo estrellado con lunas diferentes, son diferentes para cualquier otra persona tumbada a tu lado o en otro paisaje de otro lugar.
Si las noches las quisiéramos agrupar por espacios de tiempo, ha habido un espacio llamémosle guerra, otro paz. Y subespacios como felicidad, tristeza, apatía, preocupación.
Nunca me cansaré de observar el cielo, así como nunca me cansaré de soñar, y cuando ya no sueñe dormida, lo haré despierta.
Esta vida la quiero a mi manera y si una cosa aprendí en el espacio guerra es que no existen los amigos. Existen las palabras de todos los colores, también las acciones que pocas veces engañan, y las intenciones que son como las llamas de una vela al aire libre, no sabes si serán.
No creas que es fácil el espacio paz, algo así como sentarte y disfrutar. No, no, no. Está lleno de trampas. Y entonces..... qué haces? Cómo en la guerra? Nada que ver. Aquí las cosas parecen ser y tu vas interpretando
Si las noches las quisiéramos agrupar por espacios de tiempo, ha habido un espacio llamémosle guerra, otro paz. Y subespacios como felicidad, tristeza, apatía, preocupación.
Nunca me cansaré de observar el cielo, así como nunca me cansaré de soñar, y cuando ya no sueñe dormida, lo haré despierta.
Esta vida la quiero a mi manera y si una cosa aprendí en el espacio guerra es que no existen los amigos. Existen las palabras de todos los colores, también las acciones que pocas veces engañan, y las intenciones que son como las llamas de una vela al aire libre, no sabes si serán.
No creas que es fácil el espacio paz, algo así como sentarte y disfrutar. No, no, no. Está lleno de trampas. Y entonces..... qué haces? Cómo en la guerra? Nada que ver. Aquí las cosas parecen ser y tu vas interpretando
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