Que bien se está, tranquilamente tumbada mirando las estrellas. Eso es algo que podría durar eternamente. Cada noche el cielo es diferente. Hay estrellas diferentes, nunca acabas de contarlas, y ese cielo estrellado con lunas diferentes, son diferentes para cualquier otra persona tumbada a tu lado o en otro paisaje de otro lugar.
Si las noches las quisiéramos agrupar por espacios de tiempo, ha habido un espacio llamémosle guerra, otro paz. Y subespacios como felicidad, tristeza, apatía, preocupación.
Nunca me cansaré de observar el cielo, así como nunca me cansaré de soñar, y cuando ya no sueñe dormida, lo haré despierta.
Esta vida la quiero a mi manera y si una cosa aprendí en el espacio guerra es que no existen los amigos. Existen las palabras de todos los colores, también las acciones que pocas veces engañan, y las intenciones que son como las llamas de una vela al aire libre, no sabes si serán.
No creas que es fácil el espacio paz, algo así como sentarte y disfrutar. No, no, no. Está lleno de trampas. Y entonces..... qué haces? Cómo en la guerra? Nada que ver. Aquí las cosas parecen ser y tu vas interpretando
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