Podía haberlo hecho ayer, pero lo he dejado para hoy. Nerviosa me he acercado a mirarlo, lo veía por todas partes....
Es algo que necesito tener entre mis manos, acercármelo al pecho. Al final lo he cogido. El pulso se aceleraba, la respiración se me entrecortaba, una emoción fuera de lo normal, me embargaba
Ayer ya estaba, pero he ido hoy.
El nuevo libro de Houellebecq, el mapa y el territorio, ya ha salido a la venta
La cita introductoria, lo 1º eso
"El mundo está harto de mi y yo estoy harto de él"
Premio Goncourt de novela
Jed Martin, protagonista, fotógrafo, narra, evoca episodios de su vida y alrededores. Al final de su vida, Jed alcanzará cierta serenidad y ya sólo emitirá murmullos.
El arte, el dinero, el amor, la relación con el padre, la muerte, el trabajo, Francia convertida en un paraíso turístico son algunos de los temas de esta novela decididamente clásica y abiertamente moderna.
<<Esta magnífica novela, irreductible a una sola tesis, construida como un laberinto, hormigueante de visiones metafísicas, escrita con una maestría pasmosa, nos concede continuamente la gracia de paliar su desesperación con una ironía irresistible. El premio Goncourt habría perdido toda credibilidad y se habría deshonrado si hubiese tenido la arrogancia de denigrar la gran novela que es el mapa y el territorio>>
(Nelly Kaprieliàn, Les Inrockuptibles)
<<Magistral de principio a fin>> ( Le Figaro)
<<El autor de ampliación del campo de batalla, las partículas elementales y plataforma vuelve con esta novela a aquellos escenarios y sensaciones que pueden denominarse houellebecquianos, y que abarcan desde la fatiga vital y la existencia humana como generadora de sufrimiento hasta la obsesión por la sexualidad>> (La Repubblica)
<<Michel Houellebecq es uno de esos escritores cuya obra resume una época e imprime un giro a la historia de la literatura>>
<<Esta novela corrosiva y sutil sobre el fin de la era industrial debería reconciliar a buena parte de los antiguos detractores de Houellebecq, por la maestría de su arte narrativo y la agudeza de su mirada sobre la sociedad actual>>
La mejor obra del enfant terrible de la literatura
Los próximos ratos libres de mis próximos días, la ansiedad, el anhelo, la curiosidad, la pasión, todo aunado, para que se vuelva a producir el milagro que hace que todo el mundo cambie, para mi, después de leer a este hombre. Poderoso como la incertidumbre casi satisfecha, generador de dudas y preguntas, algo así como eh! despierta! lee! El mundo no es como te dicen, el mundo no es esa mentira disfrazada de pequeñas felicidades, el mundo es.... algo que está harto de mi, como yo lo estoy de él.
Una frase: "No hay que temerle a la felicidad: pues no existe"
Un poema
So long
Hay siempre una ciudad, con huellas de poetas
Que entre sus muros han cruzado sus destinos
Agua por todos lados, la memoria murmura
Nombres de gentes, nombres de ciudades, olvidos.
Y siempre recomienza la misma vieja historia,
Horizontes deshechos y salas de masaje
Soledad asumida, vecindad respetuosa,
Hay allí, sin embargo, gente que existe y baila.
Son gente de otra especie, personas de otra raza,
Bailamos exaltados una danza cruel
Y, con pocos amigos, poseemos el cielo,
Y la solicitud sin fin de los espacios;
El tiempo, el viejo tiempo que urde su venganza,
El incierto rumor de la vida que pasa
El silbido del viento, el goteo del agua
Y el cuarto amarillento en que la muerte avanza.
Escribo para ver qué escribiría si escribiese (M. Duras), también para exorcizar demonios y demás elementos intoxicantes, para recordar, para desahogarme, para contar.....
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miércoles, 31 de agosto de 2011
domingo, 8 de mayo de 2011
El corazón de las tinieblas
Al no tener ninguna gana de hablar de mis cosas y por haberme quedado afónica, copio un fragmento, uno cualquiera de ellos de uno de mis libros de cabecera, por bien escritos y por el espíritu que desprende, El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad.
"Ustedes no lo comprenden. ¿Cómo iban a entenderlo con un suelo firme bajo los pies y rodeados de amables vecinos dispuestos a abrazarlos y aplaudirlos, adelantándose con delicadeza entre el carnicero y el policía e imbuidos de un temor reverencial hacia los escándalos, la horca, los manicomios...? ¿Cómo podrían ustedes imaginar las regiones primigenias a las que pueden llevar a un hombre sus pasos cuando los mueve la soledad, la soledad más completa, sin un solo policía; o el silencio, un silencio absoluto, donde no se oye la voz amiga de un amable vecino hablando suavemente sobre la opinión pública? Son cosillas que suponen una enorme diferencia. Cuando desaparecen, tiene uno que echar mano de sus propias fuerzas innatas, de su capacidad de ser fiel a sí mismo. Por supuesto, es posible que se sea demasiado estúpido hasta para malograrse, demasiado tonto incluso para darse cuenta de que las fuerzas de las tinieblas le están asaltando a uno. De eso estoy seguro, ningún necio le vendió jamás su alma al diablo: el necio es demasiado necio o el demonio demasiado demonio, no sé cual de las dos cosas. También es posible que sea uno una criatura tan elevada como para ser ciego y sordo ante todo lo que no sean visiones y sonidos celestiales. En tal caso, la tierra no es más que un lugar de paso, y si con eso se gana o se pierde, no seré yo quien lo diga. Pero la mayoría de nosotros no somos ni una cosa ni la otra. Para nosotros la tierra es un lugar donde vivir, en el que tenemos que acostumbrarnos a soportar sonidos, imágenes y !olores por dios!, respirar hipopótamo muerto, por así decirlo, y no contaminarnos. Es ahí -¿es que no se dan cuenta?- donde entran en juego tus fuerzas innatas, la fe en tu habilidad para excavar discretos agujeros en los que enterrar todo eso, tu capacidad de dedicarte con tesón, no a ti mismo, sino a una oscura y fatigosa tarea. Sólo eso ya es bastante difícil.
"Ustedes no lo comprenden. ¿Cómo iban a entenderlo con un suelo firme bajo los pies y rodeados de amables vecinos dispuestos a abrazarlos y aplaudirlos, adelantándose con delicadeza entre el carnicero y el policía e imbuidos de un temor reverencial hacia los escándalos, la horca, los manicomios...? ¿Cómo podrían ustedes imaginar las regiones primigenias a las que pueden llevar a un hombre sus pasos cuando los mueve la soledad, la soledad más completa, sin un solo policía; o el silencio, un silencio absoluto, donde no se oye la voz amiga de un amable vecino hablando suavemente sobre la opinión pública? Son cosillas que suponen una enorme diferencia. Cuando desaparecen, tiene uno que echar mano de sus propias fuerzas innatas, de su capacidad de ser fiel a sí mismo. Por supuesto, es posible que se sea demasiado estúpido hasta para malograrse, demasiado tonto incluso para darse cuenta de que las fuerzas de las tinieblas le están asaltando a uno. De eso estoy seguro, ningún necio le vendió jamás su alma al diablo: el necio es demasiado necio o el demonio demasiado demonio, no sé cual de las dos cosas. También es posible que sea uno una criatura tan elevada como para ser ciego y sordo ante todo lo que no sean visiones y sonidos celestiales. En tal caso, la tierra no es más que un lugar de paso, y si con eso se gana o se pierde, no seré yo quien lo diga. Pero la mayoría de nosotros no somos ni una cosa ni la otra. Para nosotros la tierra es un lugar donde vivir, en el que tenemos que acostumbrarnos a soportar sonidos, imágenes y !olores por dios!, respirar hipopótamo muerto, por así decirlo, y no contaminarnos. Es ahí -¿es que no se dan cuenta?- donde entran en juego tus fuerzas innatas, la fe en tu habilidad para excavar discretos agujeros en los que enterrar todo eso, tu capacidad de dedicarte con tesón, no a ti mismo, sino a una oscura y fatigosa tarea. Sólo eso ya es bastante difícil.
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Libros,
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domingo, 10 de abril de 2011
Mala gente que camina de Benjamín Prado
Juan Urbano, profesor de literatura y jefe de estudios de un instituto para ganarse la vida, y futuro escritor de ensayos literarios como anhelo y hobby, prepara una conferencia sobre Carmen Laforet y a la vez intenta escribir su primer capítulo de la literatura española de posguerra, cuando por casualidad, da con el nombre de Dolores Serma, quien escribió una novela nada conocida a la vez que la famosa "Nada" de Laforet junto a ésta en el ateneo de Madrid. Termina averiguando y ahondando en esa época oscura, donde hay tanta miseria y horror, donde se maltrata y se mata a decenas de personas diariamente, donde se roban niños a los desafectos al régimen "para quitarles la semilla marxista y enferma del cerebro, y educarlos en los valores del régimen", según el ensayo de Vallejo Nájera de la época. Comienza su investigación para el primer capítulo del ensayo y termina escribiendo una novela de ficción, una novela histórica de aquellos días, esta, y a la vez va narrando su rutina diaria: el trabajo, su ex mujer, su amante, sus compañeros el bar y quien lo regenta donde desayuna y come cada día, las charlas inteligentes y poco productivas con su madre, todo esto hasta el clímax final.
En la narración, a veces se repiten datos hasta la saciedad y nombres, Prado quiere que se nos grabe a fuego, el horror de todos esos años, sólo leyéndolo (sin haber vivido esa época) entiendes el por qué de la ley a la memoria histórica y el por qué de no olvidar y como si no hubiera pasado nada. Y lo narra de un modo muy claro y crudo, en ocasiones, y a la vez poético en otras, no nos olvidemos que es un poeta y con abundancia de sus frases lapidarias.
Lo que me ha quedado claro es que ha habido y hay mucha mala gente que camina, pero tambien existen los opuestos, con una conciencia tan pura, que por muy desconfiada que una sea, dejaría con los ojos cerrados, mi vida en sus manos.
En la narración, a veces se repiten datos hasta la saciedad y nombres, Prado quiere que se nos grabe a fuego, el horror de todos esos años, sólo leyéndolo (sin haber vivido esa época) entiendes el por qué de la ley a la memoria histórica y el por qué de no olvidar y como si no hubiera pasado nada. Y lo narra de un modo muy claro y crudo, en ocasiones, y a la vez poético en otras, no nos olvidemos que es un poeta y con abundancia de sus frases lapidarias.
Lo que me ha quedado claro es que ha habido y hay mucha mala gente que camina, pero tambien existen los opuestos, con una conciencia tan pura, que por muy desconfiada que una sea, dejaría con los ojos cerrados, mi vida en sus manos.
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