domingo, 10 de abril de 2011

Mala gente que camina de Benjamín Prado

Juan Urbano, profesor de literatura y jefe de estudios de un instituto para ganarse la vida, y futuro escritor de ensayos literarios como anhelo y hobby, prepara una conferencia sobre Carmen Laforet y a la vez intenta escribir su primer capítulo de la literatura española de posguerra, cuando por casualidad, da con el nombre de Dolores Serma, quien escribió una novela nada conocida a la vez que la famosa "Nada" de Laforet junto a ésta en el ateneo de Madrid. Termina averiguando y ahondando en esa época oscura, donde hay tanta miseria y horror, donde se maltrata y se mata a decenas de personas diariamente, donde se roban niños a los desafectos al régimen "para quitarles la semilla marxista y enferma del cerebro, y educarlos en los valores del régimen", según el ensayo de Vallejo Nájera de la época. Comienza su investigación para el primer capítulo del ensayo y termina escribiendo una novela de ficción, una novela histórica de aquellos días, esta, y a la vez va narrando su rutina diaria: el trabajo, su ex mujer, su amante, sus compañeros el bar y quien lo regenta donde desayuna y come cada día, las charlas inteligentes y poco productivas con su madre, todo esto hasta el clímax final.
En la narración, a veces se repiten datos hasta la saciedad y nombres, Prado quiere que se nos grabe a fuego, el horror de todos esos años, sólo leyéndolo (sin haber vivido esa época) entiendes el por qué de la ley a la memoria histórica y el por qué de no olvidar y como si no hubiera pasado nada. Y lo narra de un modo muy claro y crudo, en ocasiones, y a la vez poético en otras, no nos olvidemos que es un poeta y con abundancia de sus frases lapidarias.
Lo que me ha quedado claro es que ha habido y hay mucha mala gente que camina, pero tambien existen los opuestos, con una conciencia tan pura, que por muy desconfiada que una sea, dejaría con los ojos cerrados, mi vida en sus manos.

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