Había oído hablar de él.
Tenía vacaciones , tenía coche, una tienda de campaña prestada y tiempo, mucho tiempo.
Pese a no estar lejos de mis días, tardé en llegar, se hizo esperar, era 1 de Agosto debo decir. Una cola en medio de la autopista hizo que me cambiara de peinado 2 ó 3 veces y que mi ansiedad se despertara. La verdad es que no había reservado camping ni hotel, pero que más da. A la 3ª escucha del london calling pasé a the river y de ahí al be young, be folish ant be happy dododododo.
Vaya mar tan azul y que cielo tan despejado y que luz y que cordón invisible portaba de allí a mi corazón ese temblor de emoción.Y el olor!!! imagino que no seré yo sola la que huele el salitre cuando te acercas a este tipo de sitios.
Un camping? Hay uno por allí, me contestaron.
Había un trozo de tierra para una tienda de campaña, no para mi coche, y desde ahí se veía la carretera. Ok, es perfecto. Estoooooo, cómo se montará esta tienda? Hola vecinos! oh oh! Hi, how are you? do you know...? decía mientras levantaba el trozo gigante de tela . Una pareja encantadora con niños esparcidos por ahí, no sé quien dice que los ingleses son tan estirados, me montaron la tienda en 1/2 hora, ya empezaba a anochecer y oí unas risas a través de las rejas. El mamonazo de mi hermano me chillaba algo así como que si me había llevado algo para las picaduras de mosquitos. Había visto mi coche y yo no sabía que él estaba allí. Fue un poco incómodo que entre él y Mario desmontaran la tienda que hacía 5 minutos terminaban de montar mis ya no amigos ingleses y eso que me cayeron genial. En serio!!!
Puedes dormir en esta casa pero tu te vas por tu cuenta. Sé que Mario no opinaba igual, pero éramos dos contra uno. Mario siempre quería tener algún as en la manga por si todo lo demás fallaba. Ya era de noche y me fui a cenar al puerto , eso estaba a rebosar, así que en cuanto pude y como no conocía nada todavía me encaminé al paseo del arenal y allí había un pub superacogedor. Y a la cama. Mañana será otro día. Dormí en mi saco de dormir dentro de una casa vacía, pero que juergas eran los inquilinos!
Cuando desperté por la mañana pude saborear otra vez ese paisaje, ese color y olor tan especial para mi, me bajé a las rocas y me tumbé al sol oyendo un mar tranquilo pero que avisaba no soy lo que parezco, las apariencias engañan. Había una preciosa chica rubia cerca, tumbada al sol pero vestida. Completamente. No tardó mucho en acercarse y entablamos conversación, era una amiga de mi hermano y cia, bueno una conocida pues los había conocido esa noche. La tía rara era un rato, pero también magnética. Jaja, ese día lo pasamos juntas y nació una gran amistad de años. Todos los años yo iba a Londres a verla un par o tres veces y ella venía a mi casa también. M. Jones. Empecé a conocer Xavea con ella, cenábamos cous cous y a la vez que descubriamos sitios nuevos, ella me enseñaba trucos sobre la gente, si, trucos como de magia. Era una especie de sabia de 18 años que conocía la condición humana como si de una ecuación de 1er grado se tratara.
A Xavea sigo yendo todos los años. A ella después de 20 años un día le perdí la pista, pero sigue estando en mi corazón igual que yo sé que estoy en el suyo.
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