domingo, 10 de abril de 2011

Un pueblo ideal

Había oído hablar de él.
Tenía vacaciones , tenía coche, una tienda de campaña prestada y tiempo, mucho tiempo.
Pese a no estar lejos de mis días, tardé en llegar, se hizo esperar, era 1 de Agosto debo decir. Una cola en medio de la autopista hizo que me cambiara de peinado 2 ó 3 veces y que mi ansiedad se despertara. La verdad es que no había reservado camping ni hotel, pero que más da. A la 3ª escucha del london calling pasé a the river y de ahí al be young, be folish ant be happy dododododo.
Vaya mar tan azul y que cielo tan despejado y que luz y que cordón invisible portaba de allí a mi corazón ese temblor de emoción.Y el olor!!! imagino que no seré yo sola la que huele el salitre cuando te acercas a este tipo de sitios.
Un camping? Hay uno por allí, me contestaron.
Había un trozo de tierra para una tienda de campaña, no para mi coche, y desde ahí se veía la carretera. Ok, es perfecto. Estoooooo, cómo se montará esta tienda?  Hola vecinos! oh oh! Hi, how are you? do you know...? decía mientras levantaba el trozo gigante de tela . Una pareja encantadora con niños esparcidos por ahí, no sé quien dice que los ingleses son tan estirados, me montaron la tienda en 1/2 hora, ya empezaba a anochecer y oí unas risas a través de las rejas. El mamonazo de mi hermano me chillaba algo así como que si me había llevado algo para las picaduras de mosquitos. Había visto mi coche y yo no sabía que él estaba allí. Fue un poco incómodo que entre él y Mario desmontaran la tienda que hacía 5 minutos terminaban de montar mis ya no amigos ingleses y eso que me cayeron genial. En serio!!!
Puedes dormir en esta casa pero tu te vas por tu cuenta. Sé que Mario no opinaba igual, pero éramos dos contra uno. Mario siempre quería tener algún as en la manga por si todo lo demás fallaba. Ya era de noche y me fui a cenar al puerto , eso estaba a rebosar, así que en cuanto pude y como no conocía nada todavía me encaminé al paseo del arenal y allí había un pub superacogedor. Y a la cama. Mañana será otro día. Dormí en mi saco de dormir  dentro de una casa vacía, pero que juergas eran los inquilinos!
Cuando desperté por la mañana pude saborear otra vez ese paisaje, ese color y olor tan especial para mi, me bajé a las rocas y me tumbé al sol oyendo un mar tranquilo pero que avisaba no soy lo que parezco, las apariencias engañan. Había una preciosa chica rubia cerca, tumbada al sol pero vestida. Completamente. No tardó mucho en acercarse y entablamos conversación, era una amiga de mi hermano y cia, bueno una conocida pues los había conocido esa noche. La tía rara era un rato, pero también magnética. Jaja, ese día lo pasamos juntas y nació una gran amistad de años. Todos los años yo iba a Londres a verla un par o tres veces y ella venía a mi casa también. M. Jones. Empecé a conocer Xavea con ella, cenábamos cous cous y a la vez que descubriamos sitios nuevos, ella me enseñaba trucos sobre la gente, si, trucos como de magia. Era una especie de sabia de 18 años que conocía la condición humana como si de una ecuación de 1er grado se tratara.
A Xavea sigo yendo todos los años. A ella después de 20 años un día le perdí la pista, pero sigue estando en mi corazón igual que yo sé que estoy en el suyo.

Mala gente que camina de Benjamín Prado

Juan Urbano, profesor de literatura y jefe de estudios de un instituto para ganarse la vida, y futuro escritor de ensayos literarios como anhelo y hobby, prepara una conferencia sobre Carmen Laforet y a la vez intenta escribir su primer capítulo de la literatura española de posguerra, cuando por casualidad, da con el nombre de Dolores Serma, quien escribió una novela nada conocida a la vez que la famosa "Nada" de Laforet junto a ésta en el ateneo de Madrid. Termina averiguando y ahondando en esa época oscura, donde hay tanta miseria y horror, donde se maltrata y se mata a decenas de personas diariamente, donde se roban niños a los desafectos al régimen "para quitarles la semilla marxista y enferma del cerebro, y educarlos en los valores del régimen", según el ensayo de Vallejo Nájera de la época. Comienza su investigación para el primer capítulo del ensayo y termina escribiendo una novela de ficción, una novela histórica de aquellos días, esta, y a la vez va narrando su rutina diaria: el trabajo, su ex mujer, su amante, sus compañeros el bar y quien lo regenta donde desayuna y come cada día, las charlas inteligentes y poco productivas con su madre, todo esto hasta el clímax final.
En la narración, a veces se repiten datos hasta la saciedad y nombres, Prado quiere que se nos grabe a fuego, el horror de todos esos años, sólo leyéndolo (sin haber vivido esa época) entiendes el por qué de la ley a la memoria histórica y el por qué de no olvidar y como si no hubiera pasado nada. Y lo narra de un modo muy claro y crudo, en ocasiones, y a la vez poético en otras, no nos olvidemos que es un poeta y con abundancia de sus frases lapidarias.
Lo que me ha quedado claro es que ha habido y hay mucha mala gente que camina, pero tambien existen los opuestos, con una conciencia tan pura, que por muy desconfiada que una sea, dejaría con los ojos cerrados, mi vida en sus manos.

CERRADO

No te escondas. No hace falta. Ya lo hago yo.
Tengo varias razones para ello. La más importante, el respeto.
Nunca me temas

sábado, 22 de enero de 2011

Jóvenes bohemios

Pasábamos largas tardes en bares, escribiendo en servilletas.
Cuando todavía había sol, nos ajustábamos el pañuelo a la pierna, y hacíamos tintinear ruidosos y baratos collares hechos con nuestras manos . Hablábamos con despatriados de su casa ,creyendo ver en ellos el antónimo de la vulgaridad que se respiraba entre tanta silueta gris y defraudándonos al comprobar que sólo vivían por un trago o siempre lo mismo!!! Con los ojos bien abiertos y demás sentidos alertas, seguiamos caminando por la calle de arriba a la derecha y devorábamos películas de Herzog, para compensar un poco las cosas, aunque había quien prefería quedarse con los despatriados cantando canciones alrededor de una imaginaria hoguera.
Eramos tan bohemios y tan jóvenes que cuando escribiamos cualquier poesía, nos emocionábamos tanto, que pactábamos con sangre. Están las cicatrices, podriaís comprobarlas. Intentábamos cifrar los dolores de alguna forma y qué sabíamos nosotros si éramos jóvenes.
Él hablaba de amor, a su manera. Ya por entonces yo no quería hablar de eso. Me parecía patético. En nombre del amor se cometían verdaderos actos de vandalismo y se traicionaba a la gente. Un buen bohemio joven y puro no tiene que mezclarse con eso.
Cuéntalo tú, Arthur Rimbaud

viernes, 21 de enero de 2011

Siempre es un sueño

Pequeños placeres.
Hace mil años cuando dormía, siempre soñaba y no podía esperar a que se hiciera de día para recordar mis sueños una y otra vez. Si había tenido alguna pesadilla iba escondiéndome en brazos ajenos, pero la mayor parte del tiempo, contaba mis historias a quien escuchaba con ternura y paciencia infinitas, me miraban con la sonrisa del que todo lo sabe y me decían que parecía que nunca pisaba el suelo. Yo contestaba: prepárame un té y te contaré mi sueño.
Habeís probado a tomaros un martini rojo con corteza de naranja en una mañana soleada? O un chardonnay en una bañera caliente que quema con aroma de violetas? Eso induce a variados paisajes mentales. Sensitive "que palabra tan sugerente". Y a que el aroma de un perfume te transporte a otro mundo paralelo que no está ocurriendo ya?
He leído que hay quien se mete en pozos y se va quedando poco a poco sin la realidad. Es impresionante ver el vastísimo mundo que hay fuera de la realidad. O quizá la realidad sea cualquier otro sueño.

lunes, 17 de enero de 2011

Guerra y paz

Que bien se está, tranquilamente tumbada mirando las estrellas. Eso es algo que podría durar eternamente. Cada noche el cielo es diferente. Hay estrellas diferentes, nunca acabas de contarlas, y ese cielo estrellado con lunas diferentes, son diferentes para cualquier otra persona tumbada a tu lado o en otro paisaje de otro lugar.
Si las noches las quisiéramos agrupar por espacios de tiempo, ha habido un espacio llamémosle guerra, otro paz. Y subespacios como felicidad, tristeza, apatía, preocupación.
Nunca me cansaré de observar el cielo, así como nunca me cansaré de soñar, y cuando ya no sueñe dormida, lo haré despierta.
Esta vida la quiero a mi manera y si una cosa aprendí en el espacio guerra es que no existen los amigos. Existen las palabras de todos los colores, también las acciones que pocas veces engañan, y las intenciones que son como las llamas de una vela al aire libre, no sabes si serán.
No creas que es fácil el espacio paz, algo así como sentarte y disfrutar. No, no, no. Está lleno de trampas. Y entonces..... qué haces? Cómo en la guerra? Nada que ver. Aquí las cosas parecen ser y tu vas interpretando