No soy crítica de nada ni pretendo serlo. Me falta talento y me sobran prejuicios y juicios, por lo que prefiero no juzgar en absoluto. Cuando leo algo solo intento recomendar con mi escaso juicio y mucho prejuicio, y mis pocas palabras lo que me gusta o llama la atención.
Uno de los libros que más me han gustado en los últimos tiempos ha sido Libertad de Jonathan Franzen. No es “otra novela” es “una de las novelas indispensables” para los que les guste la literatura. Cuántas diría yo que hay así de indispensables? No muchas y mira que acumulo párrafos y lecturas y que tengo tanto amor por las letras.
Es una narración ágil, nada difícil, muy entretenida, muy emocionante y sentimental (sobre todo las pocas últimas páginas, como si con ello pretendiera el autor dar una esperanza a toda la desesperanza), y a la vez profunda, detallista, con un análisis psicólogico de los personajes impecable, con una visión sobre la sociedad superactual de norteamerica y un poco del resto del mundo que parece todo tan ligado (aunque eso lo digo yo, no el autor, quizá esté en sus pretensiones, quien sabe)
Habla de una familia del medio oeste norteamericana, los Berglund, durante varias décadas, a través de los personajes que escriben ellos mismos uno a uno y añadiendo a un amigo de la familia también como contador de la historia. En tono de comedia y tragedia y con un lenguaje muy actual, exacto, versátil y rico nos descubren las tentaciones y las obligaciones que conlleva la libertad. “Así, en los aciertos y errores de un grupo de personas que tratan de adaptarse a un mundo confuso y cambiante, Franzen ha pintado un cautivador retablo de nuestra época”
Una amplia novela que te hace creer en todos los personajes porque todos tienen algo que decir, en la que un día te pones de parte de uno y otro de otro, en la que nadie tiene razón y todos la tienen, en la que nos descubren las miserias humanas y a la vez la esperanza o la resistencia (según el tiempo y la persona) de permanecer aquí.
La delicia y pasión de la lectura y el aprendizaje, la admiración por el lenguaje tan rico y tan bien utilizado.
Tardó 8 años en sacar nuevo libro y valió la pena esperar porque va a permanecer para siempre ya y no muchos escritores tienen la paciencia de elaborar algo tan extenso y complejo, ni la habilidad, ni el disfrute que se presiente cuando lo lees.
Plas, plas, plas, plas, plas
Eterno y universal, como no lo son los pájaros de Walter ni la competitividad de Patty (aunque sí su costumbre de no juzgar y por ello creer que no debe ser juzgada), no se sabe si el amor de Connie por Joey ni el cinismo de Katz.
"Toda la familia se verá obligada a visitar y revisitar el ideal de "Libertad" según sus actos. Todos ellos son libres de elegir su camino, equivocarse y levantarse para seguir equivocándose sin ningún cortapisas, ni de conciencia, ni familiar, ni ético. Su ecuación sería Libre albedrío es igual a triunfos partido por fracasos. Ese es el concepto de libertad que Franzen refleja en el pueblo americano de su obra.
Sus lectores buscarán un tono más enérgico contra el sistema, pero no hay demasiado donde escarbar, republicanos y demócratas aparecen como comparsas, la guerra de Irak como la mayor estupidez del siglo veintiuno y la conciencia ecológica como el mayor timo de la actualidad. Por suerte la crisis todavía no llega al argumento. Sin embargo el tono de conformismo social que respira la obra es alarmante, si a todo lo que aspira un americano es a elegir por si mismo, si ese es el concepto actual de la gran palabra Libertad es que algo sigue fallando al otro lado del charco (Pepe Rodríguez)
"Toda la familia se verá obligada a visitar y revisitar el ideal de "Libertad" según sus actos. Todos ellos son libres de elegir su camino, equivocarse y levantarse para seguir equivocándose sin ningún cortapisas, ni de conciencia, ni familiar, ni ético. Su ecuación sería Libre albedrío es igual a triunfos partido por fracasos. Ese es el concepto de libertad que Franzen refleja en el pueblo americano de su obra.
Sus lectores buscarán un tono más enérgico contra el sistema, pero no hay demasiado donde escarbar, republicanos y demócratas aparecen como comparsas, la guerra de Irak como la mayor estupidez del siglo veintiuno y la conciencia ecológica como el mayor timo de la actualidad. Por suerte la crisis todavía no llega al argumento. Sin embargo el tono de conformismo social que respira la obra es alarmante, si a todo lo que aspira un americano es a elegir por si mismo, si ese es el concepto actual de la gran palabra Libertad es que algo sigue fallando al otro lado del charco (Pepe Rodríguez)

