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jueves, 29 de diciembre de 2011

Paul Valéry

Un trozo y un pedazo que es tan yo, como tantos otros que plagio. Me ha parecido tan bello y tan personal de él (Valéry) y mío cuando lo he leído esta noche.

¿Por qué amo lo que amo? ¿Por qué odio lo que odio? ¿Quién no desearía volcar la mesa de sus deseos y sus ascos? ¿Cambiar el sentido de sus movimientos instintivos? ¿Cómo puede ser que yo sea a la vez como una aguja imantada y como un cuerpo indiferente?... Contengo un ser menor al que me es preciso obedecer bajo una pena desconocida, que es muerte. Amar, odiar están debajo.
Amar, odiar -en mi parecen azares.
Es lo que llevo en mí de desconocido lo que me hace yo.
Es lo que tengo de inhábil, de incierto, lo que es más yo.
Mi debilidad, mi fragilidad...
Monsieur Teste. Paul valery
 

domingo, 27 de noviembre de 2011

William Carlos Williams

Me entraron deseos irreprimibles de leer poesía, fuí a la estantería de libros de poesía, y con los ojos cerrados, a tientas cogí un libro cualquiera. William Carlos Williams antología bilingüe.


Abril es el mes más triste
 ´
Allí estaban
acoplados
perro y perra
copulando al compás

Entonces
cuando él alcanzó el estertor
y se separaron
ah cómo retozaba

ella junto a él
juguetona
y danzarina
y qué desconsolado

se retrajo él
sombrío
mientras ella le seguía
por entre la maleza


Y qué es lo mejor o peor? La alegría fugaz de la perra? La segura inmersión en la tristeza del día después, cuando , quizá , no quede nada? O.. La alegría fugaz del perro cuando calma el ansia? Si antes del día después ya es presa de una infinita tristeza, al ser incapaz de no tener nada más
El acto

Ahí estaban las rosas, bajo la lluvia.
No las cortes, supliqué.
No durarán mucho, dijo ella.
Pero están tan hermosas
dónde están.
Bah, todos fuimos hermosos una vez,
dijo,
y las cortó y me las puso
en la mano.


La fuerza del recuerdo es tan reconfortante y a la vez etéreo y bello, aunque es dificil elegir el recuerdo que más nos gusta o conviene. El de las rosas bajo la lluvia o el de las rosas ya cortadas y apenas sin vida, desde ese momento. Quiero recordar las rosas bajo la lluvia sin sentir la lluvia y que no ciegue mi recuerdo el olor y el tacto del comienzo de la decadencia

.

domingo, 23 de octubre de 2011

Los suicidas

Ahora que lo preguntas, la mayor parte de los días no consigo recordar.
Camino vestida, sin marcas de ese viaje.
Luego la casi innombrable lascivia regresa.

Ni siquiera entonces tengo nada contra la vida.
... Conozco bien las hojas de hierba que mencionas,
los muebles que has puesto al sol.

Pero los suicidas poseen un lenguaje especial.
Al igual que carpinteros, quieren saber qué herramientas.
Nunca preguntan por qué construir.

En dos ocasiones me he expresado con tanta sencillez,
he poseído al enemigo, comido al enemigo,
he aceptado su destreza, su magia.

De este modo, grave y pensativa,
más tibia que el aceite o el agua,
he descansado, babeando por el agujero de mi boca.

No se me ocurrió exponer mi cuerpo a la aguja.
Ni siquiera estaban la córnea y la orina sobrante.
Los suicidas ya han traicionado el cuerpo.

Nacidos sin vida, no siempre mueren,
pero deslumbrados, no pueden olvidar una droga tan dulce
que incluso los niños mirarían con una sonrisa.

¡Empujar toda esa vida bajo tu lengua!
que, por sí misma, se convierte en una pasión.
Es la muerte un hueso triste, lleno de golpes, se diría,

y a pesar de todo ella me espera, año tras año.
para reparar delicadamente una vieja herida,
para liberar mi aliento de su prisión dañina.

Balanceándose, así se encuentran a veces los suicidas,
rabiosos ante el fruto, una luna inflada,
abandonando el pan que confundieron con un beso,
dejando la página del libro abierta al azar,
algo sin decir, el teléfono descolgado
y el amor, lo que quiera que haya sido, una infección.
Anne Sexton