domingo, 23 de octubre de 2011

Los suicidas

Ahora que lo preguntas, la mayor parte de los días no consigo recordar.
Camino vestida, sin marcas de ese viaje.
Luego la casi innombrable lascivia regresa.

Ni siquiera entonces tengo nada contra la vida.
... Conozco bien las hojas de hierba que mencionas,
los muebles que has puesto al sol.

Pero los suicidas poseen un lenguaje especial.
Al igual que carpinteros, quieren saber qué herramientas.
Nunca preguntan por qué construir.

En dos ocasiones me he expresado con tanta sencillez,
he poseído al enemigo, comido al enemigo,
he aceptado su destreza, su magia.

De este modo, grave y pensativa,
más tibia que el aceite o el agua,
he descansado, babeando por el agujero de mi boca.

No se me ocurrió exponer mi cuerpo a la aguja.
Ni siquiera estaban la córnea y la orina sobrante.
Los suicidas ya han traicionado el cuerpo.

Nacidos sin vida, no siempre mueren,
pero deslumbrados, no pueden olvidar una droga tan dulce
que incluso los niños mirarían con una sonrisa.

¡Empujar toda esa vida bajo tu lengua!
que, por sí misma, se convierte en una pasión.
Es la muerte un hueso triste, lleno de golpes, se diría,

y a pesar de todo ella me espera, año tras año.
para reparar delicadamente una vieja herida,
para liberar mi aliento de su prisión dañina.

Balanceándose, así se encuentran a veces los suicidas,
rabiosos ante el fruto, una luna inflada,
abandonando el pan que confundieron con un beso,
dejando la página del libro abierta al azar,
algo sin decir, el teléfono descolgado
y el amor, lo que quiera que haya sido, una infección.
Anne Sexton

4 comentarios:

  1. Seré bobo, que no me daba cuenta... ;))
    Hola.

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  2. Decía Harry Haller que algunos suicidas tienen muertes naturales. Que se es un suicida desde que contemplas esa posibilidad y juegas con ella, e incluso te alivia. Cuánto tiempo no?

    Por cierto, tenías razón: más que cínico resulta que soy un humanista.

    Saludos desde aún más lejos.

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  3. Mucho tiempo sí es cierto, aunque me alegré cuando te vi de estatua por aquí.
    Ahora justamente que me había hecho a la idea de que mi fin era mantener conversaciones con economistas y científicos y dejar de lado a todos los artistas y humanistas y gente pendiente de si, te me haces humano y hasta tendrás emociones......
    Sobre el suicidio hay un antes y un después en la reflexión acerca de él. Antes de leer la campana de cristal de Sylvia Plath y después de hacerlo. Si, es una forma de vida excluyente de cualquier otra cosa, esta de los suicidas.

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