Pasábamos largas tardes en bares, escribiendo en servilletas.
Cuando todavía había sol, nos ajustábamos el pañuelo a la pierna, y hacíamos tintinear ruidosos y baratos collares hechos con nuestras manos . Hablábamos con despatriados de su casa ,creyendo ver en ellos el antónimo de la vulgaridad que se respiraba entre tanta silueta gris y defraudándonos al comprobar que sólo vivían por un trago o siempre lo mismo!!! Con los ojos bien abiertos y demás sentidos alertas, seguiamos caminando por la calle de arriba a la derecha y devorábamos películas de Herzog, para compensar un poco las cosas, aunque había quien prefería quedarse con los despatriados cantando canciones alrededor de una imaginaria hoguera.
Eramos tan bohemios y tan jóvenes que cuando escribiamos cualquier poesía, nos emocionábamos tanto, que pactábamos con sangre. Están las cicatrices, podriaís comprobarlas. Intentábamos cifrar los dolores de alguna forma y qué sabíamos nosotros si éramos jóvenes.
Él hablaba de amor, a su manera. Ya por entonces yo no quería hablar de eso. Me parecía patético. En nombre del amor se cometían verdaderos actos de vandalismo y se traicionaba a la gente. Un buen bohemio joven y puro no tiene que mezclarse con eso.
Cuéntalo tú, Arthur Rimbaud
Escribo para ver qué escribiría si escribiese (M. Duras), también para exorcizar demonios y demás elementos intoxicantes, para recordar, para desahogarme, para contar.....
sábado, 22 de enero de 2011
viernes, 21 de enero de 2011
Siempre es un sueño
Pequeños placeres.
Hace mil años cuando dormía, siempre soñaba y no podía esperar a que se hiciera de día para recordar mis sueños una y otra vez. Si había tenido alguna pesadilla iba escondiéndome en brazos ajenos, pero la mayor parte del tiempo, contaba mis historias a quien escuchaba con ternura y paciencia infinitas, me miraban con la sonrisa del que todo lo sabe y me decían que parecía que nunca pisaba el suelo. Yo contestaba: prepárame un té y te contaré mi sueño.
Habeís probado a tomaros un martini rojo con corteza de naranja en una mañana soleada? O un chardonnay en una bañera caliente que quema con aroma de violetas? Eso induce a variados paisajes mentales. Sensitive "que palabra tan sugerente". Y a que el aroma de un perfume te transporte a otro mundo paralelo que no está ocurriendo ya?
He leído que hay quien se mete en pozos y se va quedando poco a poco sin la realidad. Es impresionante ver el vastísimo mundo que hay fuera de la realidad. O quizá la realidad sea cualquier otro sueño.
Hace mil años cuando dormía, siempre soñaba y no podía esperar a que se hiciera de día para recordar mis sueños una y otra vez. Si había tenido alguna pesadilla iba escondiéndome en brazos ajenos, pero la mayor parte del tiempo, contaba mis historias a quien escuchaba con ternura y paciencia infinitas, me miraban con la sonrisa del que todo lo sabe y me decían que parecía que nunca pisaba el suelo. Yo contestaba: prepárame un té y te contaré mi sueño.
Habeís probado a tomaros un martini rojo con corteza de naranja en una mañana soleada? O un chardonnay en una bañera caliente que quema con aroma de violetas? Eso induce a variados paisajes mentales. Sensitive "que palabra tan sugerente". Y a que el aroma de un perfume te transporte a otro mundo paralelo que no está ocurriendo ya?
He leído que hay quien se mete en pozos y se va quedando poco a poco sin la realidad. Es impresionante ver el vastísimo mundo que hay fuera de la realidad. O quizá la realidad sea cualquier otro sueño.
lunes, 17 de enero de 2011
Guerra y paz
Que bien se está, tranquilamente tumbada mirando las estrellas. Eso es algo que podría durar eternamente. Cada noche el cielo es diferente. Hay estrellas diferentes, nunca acabas de contarlas, y ese cielo estrellado con lunas diferentes, son diferentes para cualquier otra persona tumbada a tu lado o en otro paisaje de otro lugar.
Si las noches las quisiéramos agrupar por espacios de tiempo, ha habido un espacio llamémosle guerra, otro paz. Y subespacios como felicidad, tristeza, apatía, preocupación.
Nunca me cansaré de observar el cielo, así como nunca me cansaré de soñar, y cuando ya no sueñe dormida, lo haré despierta.
Esta vida la quiero a mi manera y si una cosa aprendí en el espacio guerra es que no existen los amigos. Existen las palabras de todos los colores, también las acciones que pocas veces engañan, y las intenciones que son como las llamas de una vela al aire libre, no sabes si serán.
No creas que es fácil el espacio paz, algo así como sentarte y disfrutar. No, no, no. Está lleno de trampas. Y entonces..... qué haces? Cómo en la guerra? Nada que ver. Aquí las cosas parecen ser y tu vas interpretando
Si las noches las quisiéramos agrupar por espacios de tiempo, ha habido un espacio llamémosle guerra, otro paz. Y subespacios como felicidad, tristeza, apatía, preocupación.
Nunca me cansaré de observar el cielo, así como nunca me cansaré de soñar, y cuando ya no sueñe dormida, lo haré despierta.
Esta vida la quiero a mi manera y si una cosa aprendí en el espacio guerra es que no existen los amigos. Existen las palabras de todos los colores, también las acciones que pocas veces engañan, y las intenciones que son como las llamas de una vela al aire libre, no sabes si serán.
No creas que es fácil el espacio paz, algo así como sentarte y disfrutar. No, no, no. Está lleno de trampas. Y entonces..... qué haces? Cómo en la guerra? Nada que ver. Aquí las cosas parecen ser y tu vas interpretando
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